Aquiles Gaitán
Los mercaderes
Martes 14 de Febrero de 2017
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¡La decadencia! Hemos venido escuchando desde hace muchos años que el imperialismo está en decadencia, que Estados Unidos está en decadencia. Después de Vietnam, en decadencia; después de Iraq, en decadencia, y ahora ¡resurge el ave fénix!, ¿o se precipita la decadencia? La política vuelve a ser la alternativa para olvidarse del mundo y voltear los ojos hacia ellos mismos. ¡Nosotros primero! Es el camino, las ciudades fantasmales estilo Detroit, la miseria humana de los suburbios de las grandes ciudades, los pueblos vacíos; tienen una razón, la migración de personas, los gringos tienen ahora un enemigo, la migración de personas y ahí van todos, los mexicanos por supuesto y los árabes por delante bajo la invocación de las Torres Gemelas.

La canciller alemana, Angela Merkel y el presidente de mexicano Enrique Peña Nieto,llegan a una reunión con empresarios en Berlín.
La canciller alemana, Angela Merkel y el presidente de mexicano Enrique Peña Nieto,llegan a una reunión con empresarios en Berlín.
(Foto: Cuartoscuro)

No están peleando con naciones poderosas, todo lo contrario, con los rivales de poderíos nucleares o económicos se tienden puentes amistosos, lo mismo Japón que Rusia; México y los árabes para ellos, son expulsores de parias que arriban allá para seguir su vida de parias, al menos con el sueño de vivir con casa, vestido y sustento endeudados por toda la vida. Pero son distractores, el verdadero conflicto se plantea en la decadencia de un sistema democrático que entra en contradicción con su propia teoría de los tres poderes, cuando el Judicial jala de la rienda al Ejecutivo, cuando el Legislativo tiene una visión diferente al Ejecutivo, cuando la libertad y la igualdad se enfrentan al centralismo del Ejecutivo que despotrica vía Facebook, no es la discrepancia con corrección diplomática, es la confrontación plena, el choque de las visiones del Estado y de la democracia, entre el pragmatismo y la doctrina, entre la barbarie y las instituciones. El estilo de vida norteamericano es el de las empresas y negocios, el sueño americano es el individualismo, es el liberalismo a ultranza, es el yo frente al nosotros, el programa social, el gasto social dirigido a los pobres. Ahora no existe, cada quien se rasca con sus uñas, el Estado protege a quién le ha servido, a los ex combatientes del intervencionismo, a la soldadesca, a los marineros, a todos los que hayan cotizado al seguro social. Las empresas, los sindicatos y sus oligarquías son los que en defensa de sus privilegios e intereses acotan al Estado. Hoy que llega uno de sus hijos ilustres al poder, llega a soltar lastres sociales privilegiando a la empresa, privilegiando a los ciudadanos originarios, privilegiando sus intereses. ¿Y cuáles son sus intereses? Primero la fantasía colectiva, el sueño, la mirada al futuro, el volver a ser ellos mismos, sin andar protegiendo al medio ambiente, ni los derechos humanos ni al comercio justo; después, el regreso de sus capitales y la invitación a que los capitales del mundo se inviertan en su territorio, eso es, así de simple la línea de política en términos generales después de la desaparición de la Unión Soviética, los tropiezos de la Unión Europea unidos por el euro, el comercio sin fronteras y el libre tránsito de ciudadanos que tiene a los países más desarrollados, igual que en Estados Unidos, llenos de migrantes que llegan con una mano atrás y otra adelante, y el surgimiento hacia la modernidad de China, amenaza potencial de los intereses de las empresas norteamericanas.

El fondo del conflicto es, pues, la contradicción entre los intereses imperialistas del sheriff del condado y la democracia, hoy la nación es primero, Estados Unidos primero, dentro de su territorio, no van a ir a los mercados internacionales ni a buscar la mano de obra barata de países maquiladores, ni ventajas fiscales, eso se acabó, ¡que todos vengan aquí!, y desde aquí dominar el mundo. Esta táctica defensiva le permitirá, en algunos años, volver a la ofensiva, que también es parte de su sueño.

No sé si su actual presidente vaya a misa los domingos y fiestas de guardar, pero la fuerza política de los religiosos, sobre todo de los protestantes negros herederos de Martin Luther King, ha pasado página, con Obama llegaron al clímax, hoy es su declive, la política es otra, es la de un empresario, la del signo de pesos, la del becerro de oro, la del explotador, la de Miss Universo, los campos de golf, los hoteles de lujo, de departamentos de súper lujo, aviones privados, yates y glamour.
¡Déjenlo ser! Sería mi propuesta y pintarle la raya así como ellos quieren un muro, agarrar lo que nos convenga y que les vaya bien. Los negocios son negocios y los que hoy exportan hacia allá lo harán hacia otro lado o buscarán otro negocio, no siempre estuvimos así y aun así. ¿Estamos como nosotros quisiéramos estar?, ¡claro que no! Igualmente el pueblo de México está en manos de mercaderes.

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