Rafael Mendoza Castillo
El coro, la moral y la educación
Lunes 27 de Febrero de 2017
A- A A+

El coro cumplía una función en la cultura de la Grecia clásica al hacerse cargo de las emociones del espectador. Esto les permitía a las personas liberarse de cierta preocupación, esto es, el coro sentía en su lugar.

Surge una pregunta obligada, ¿quien hoy asume el papel o función de coro y quién de espectador? Veamos.

Slavoj *i*ek, filósofo, sociólogo,psicoanalista y critico cultural esloveno.
Slavoj *i*ek, filósofo, sociólogo,psicoanalista y critico cultural esloveno.
(Foto: Especial)

En el momento en que uno cree o se imagina que las relaciones sociales en este modelo de neoliberalismo desbocado son relaciones entre cosas llamadas mercancías, uno se equivoca dado que el mundo está invertido, porque en realidad son relaciones entre personas, individuos. Lo anterior permite entender el proceso a través del cual las creaciones del hombre se le escapan y éstas actúan por sí mimas (fetichismo de la mercancía). Por ejemplo, somos los creadores de los dioses, les atribuimos cualidades como todopoderoso, omnisciente (que sabe todo) y nos subordinamos a ellas cuando en realidad esos atributos deberían ser de nosotros. Ya no hay que delegarlas.

Así, hoy tenemos el coro moderno de la clase política, quien a su vez representa la máscara de la oligarquía financiera y todos los explotados, dominados, marginados, empobrecidos. Jugamos el papel de espectadores en el teatro del despojo y la rapiña del neoliberalismo. Algo grave sucede en esto, diría Slavoj Zizek: “Uno puede delegar en otro no sólo la creencia, sino también emociones tan espontáneas como, por ejemplo, la risa y el llanto”. Por eso el coro de la televisión comercial sustituye la verdad de los acontecimientos por la mentira, además sustituye los hechos por la ficción.

Cuando el coro del poder de dominación y de explotación nos propone la “unidad nacional”, se refiere a la integración entre los iguales del coro, los corruptos, los impunes, criminales, en torno a su creencia básica: acumular riqueza en pocos. Ética, moral y políticamente, los olvidados deben crear la otra unidad fundada en la solidaridad de la comunidad política, el pueblo, los de abajo, donde está realmente el poder soberano.

Lo anterior obliga a entender que de continuar el coro de los oligarcas, la desigualdad, la represión, la militarización del país serán las constantes y la Ley de Seguridad Interna pretende justificar dicho modelo de orden. De ello se desprende la necesidad de conciencia crítica, de acción constituyente, para que de ahora en adelante los oprimidos ya no deleguemos el poder en ese coro de explotadores nacionales y extranjeros. Apliquemos el artículo 39 de la Constitución mexicana (parchada 700 veces) antes de que lo quiten. Ahí se afirma que la soberanía reside en el pueblo. Tamaño principio.

Con la reflexión y el pensamiento disruptivo, por supuesto, estamos imaginando la acción constituyente (política) como la mediadora entre las creencias y las certezas del sujeto; se establece un buen distanciamiento de los contenidos acumulados en la conciencia de las personas y en relación con lo que históricamente se ha incorporado en la objetividad. Sin esta metodología el sujeto siempre va a estar creyendo que su deber y su propio ser son lo mismo. Por eso es mejor una estética que una ética ya que la primera nunca incorpora el sentido moral en la obra del artista.

No se puede hacer una obra de arte por mandato o por paga, sino por creación libre del autor. Es mejor actuar como creador de arte que como actor del deber ser. El fundamento del hombre es la libertad y no el deber o el sentido moral. Recordemos, como decía el clásico, que la ética, que es precisamente la que se ocupa del deber, nos dice que para poder cumplir con una obligación hay que ser libre de cumplirla. De ahí la importancia de considerar los deseos, las aspiraciones y las necesidades como fuentes de valor, modos de ser y nunca medios.

En este tiempo de furor por llevar el sentido moral a los espacios educativos o también por llevar los saberes implicaría una revisión doble: primero, habría que pensar si en el espacio que se quiere intervenir, en este caso las instituciones de educación, no está ya anidado un sentido, una interpretación y una serie de prácticas, legitimado por los propios sujetos y la propia sociedad; segundo, llevar a cabo una revisión del nuevo sentido moral y de interpretación que se pretende colocar en los espacios de educación.

La alternativa sería el establecimiento de una discusión pública entre los principales sujetos históricos de la sociedad mexicana, de ambos sentidos morales. ¿No será que la derecha prianista que hoy desgobierna y vende el país al extranjero también pretende vaciar el sentido moral que actualmente existe en las escuelas y colocar en ese vacío la ideología moral del modelo de acumulación viejo y nuevo del capital globalizado? (prianismo derechizado).

No se entienda con lo que estamos diciendo que un sentido moral o un deber ser, practicado por años, esté legitimado, o uno por nuevo en el tiempo, no en sus contenidos, también lo esté. Pienso, por la forma en que se han constituido lo social, la subjetividad y las prácticas de los mexicanos, que ambos habitus deben constituir un problema y una cuestión para discutirse por la mayoría y no sólo los intelectuales al servicio del orden vigente (Camín, Castañeda y otros), que a final de cuentas ellos propondrían un sentido moral como lo hicieron ante los conflictos electorales del 2 de julio de 2006 y 2012.

Lo que hoy necesitamos derribar son los fundamentalismos o las corporaciones de la verdad, las visiones, las interpretaciones, las morales unidimensionalizadas, ya que en ambas percepciones y prácticas podemos localizar los mismos sentidos impuestos por el poder de dominación y de explotación. Lo correcto sería pensar en la nación que deseamos, las instituciones, el tipo de Constitución y en qué principios, valores cívicos, morales y humanos queremos fundar la nueva República Mexicana.

En los últimos años hemos podido observar cómo los medios de comunicación, especialmente el duopolio televisivo, se han colocado del lado del orden establecido y han sido los mejores distribuidores y defensores del sentido moral y del deber ser, ambos impuestos por el modelo económico vigente. Así, con sus prédicas moralizadas, han hecho a un lado la existencia misma del derecho, de la ley. Son ahora jueces de horca y cuchillo (todos contra López Obrador). Los medios de comunicación (televisión y radio comerciales), en estas condiciones, nos conducen a la anestesia moral, emocional, de conciencia.

Nos vuelven indiferentes ante el sufrimiento anímico y físico de los demás. De esa forma, la moral del consumo individualizado sustituye el valor de la libertad, de la dignidad, de lo humano por el tener, como el imperativo categórico y horizonte del deber ser: “Obra siempre de tal manera que el tener, la impunidad, la corrupción, se convierta en norma universal válida”. Este imperarativo es la creencia que soporta al modelo educativo de Aurelio Nuño.

Las morales en la historia no son dogmas, verdades o interpretaciones puras, sino horizontes sobre los cuales el hombre se relaciona con las realidades de su pasado, de su presente, las opciones del futuro y la utopía. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
Comentarios
Columnas recientes

Hidalgo, la libertad y el fin elegido

Hidalgo, la memoria y la Universidad Michoacana

Educar y gobernar en la cuarta transformación

Política y ética para la cuarta transformación

Emancipación humana y pedagogía crítica

Autogestión, ética y pedagogía clínica

Perspectiva epistémica del sur para la cuarta transformación

Educador popular para la cuarta transformación

La educación como fundamento social y no como medio

La cuarta transformación con sujeto histórico

Razones para una nueva política educativa

El pensamiento crítico

Pablo González Casanova y las ciencias sociales

La oligarquía financiera no quiere dejar el poder

Lo que ocultan las campañas políticas

Campañas políticas, subjetividad e intelecuales

Ética y política con fundamentos, con principios

Campañas políticas, el capital y la dominación

El discurso tecnocrático oculta el despojo de la nación

El tiempo y el espacio como negocio

La lucha teórica y política por la educación

El neoliberalismo produce relaciones de explotación

El feminismo es un humanismo

Lo que sucede cuando la crítica y la participación se ausentan

La batalla teórica y política del normalismo

El Estado al servicio del capital

Las instituciones al servicio del neoliberalismo

Instituciones y presupuestos discrecionales

Ideas para liberar lo educativo

El lenguaje público como derecho humano

El poder, el valor y el capital

El contenido de lo educativo no es neutral

Transformemos al capitalismo corporativo y sus instituciones

¿Quién lleva las riendas en el país?

La infancia en el neoliberalismo

Las instituciones al servicio del proyecto de pocos

Pensar en la muerte es pensar en la vida humana

El poder y los fines de la educación

Estado laico e Iglesia católica

Necesidad de conciencia crítica y de sujeto

El neoliberalismo y la doctrina del shock

Modernidad, ¿para quién?

Se privatiza el contenido público de la política

Política, imaginario y educación

La vuelta al yo y la muerte del otro

Investigación educativa, poder y cultura

Relación pedagógica en la política y la cultura

La intimidad de lo educativo

Felicidad y bienestar, ¿para quién?

El sujeto de la educación y la profesionalización

Es necesario detener el neoliberalismo depredador

Racionalidad instrumental y transparencia

Conflicto entre la seguridad y la libertad

El poder del capital vigila y castiga

La memoria histórica amenazada

Democracia liberal, poder y verdad

La veda electoral se sustituye por la noticia

Sindicalismo y neoliberalismo en la UMSNH

Los riesgos de la escritura, la lectura y el pensar

15 de mayo y la lucha sigue

Violencia y pobreza contra la niñez mexicana

La impunidad y la corrupción como espectáculo

La lucha entre lo pesado y lo ligero

Estado, poder y oligarquía

El poder domina y produce fantasías

La libertad, ¿para qué y para quién?

Reforma en la UMSNH y el solitario de Rectoría

Reforma integral en la UMSNH o nada

Reforma en la UMSNH, ¿para qué?

El coro, la moral y la educación

Izquierda y derecha, ¿para qué?

La lucha entre la verdad y la post-verdad

Lucha política y crisis de identidad

La dignidad es un principio, no es un medio

No está en la mochila, sino en el sistema neoliberal

El capitalismo corporativo despoja a la nación

Construir una nueva formación social

Modificar el artículo 29 y suspender garantías

Capitalismo, Consumo y Emociones

Ética crítica y educación liberadora

Globalización y sindicalismo en la UMSNH

Palabras que engañan y mienten

La lucha entre lo reiterativo y lo disruptivo

Trump y la unidad de la oligarquía mexicana

Bloqueo histórico e individualismo obsesivo

El malestar de la vida y la muerte

Pensamiento político de Lázaro Cárdenas del RíoPensamiento político de Lázaro Cárdenas del Río

El poder de explotación y el otro

Los enemigos de la praxis de la liberación

2 de octubre y Ayotzinapa no se olvidan

La relación de poder en la UMSNH

La lógica del capital y la política

El Estado laico y la Iglesia católica

Trilogía de la oligarquía financiera

El neoliberalismo y la causa de los niños

Pensamiento crítico y moralidad

Ética y educación emancipadoras

El poder de explotación y la educación

Lo imaginario y el capital

La ética disruptiva y la educación

Pensar la educación y la pedagogía

El poder de explotación y la educación

El poder autoritario y lo social

El capitalismo corporativo y lo público

El poder de dominación y la Reforma Educativa

Razón ficticia y democracia representativa

El pensamiento único del prianismo

Política y educación, ¿para qué?

La política también se corrompe

La autonomía del saber, ¿para qué?

Pactos, ¿para qué?

La relación de explotación y la infancia

La UMSNH y su autonomía

Escribir, ¿para qué?

Del Estado de excepción al Estado de rebelión

Reforma, jubilación y pensión en la UMSNH

El normalismo: defensa teórica y política

El normalismo: defensa teórica y política

El capitalismo destruye lo humano y la naturaleza

SPUM, universidad y neoliberalismo

Opción a la educación crítica

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

La acumulación de capital en pocos

La desconfianza y el desánimo

Neoliberalismo, corrupción y narcotráfico

Reflexiones sobre el orden sexual

Necesidad de la pregunta y necesidad de conciencia

Ante el autoritarismo, la razón y el argumento

La formación es de naturaleza política

El derecho del orden de Aurelio Nuño Mayer

Evaluar para individualizar y normalizar

Las Normales y el pensamiento único

Poder, vida y muerte

El poder, el diálogo y el nuevo comienzo

Las Normales y el gerente de la SEP

Las Normales y el autoritarismo (Primera parte)

La privatización de lo público

El Papa Francisco y la Iglesia católica

El diálogo como mecanismo administrativo

Las tribus del SPUM

Los retos del “nuevo comienzo” Segunda parte y última

Los retos del “nuevo comienzo” (primera parte)

Reforma Educativa de excepcionalidad

La minoría gobierna a la mayoría

Liberalismo, autoritarismo y centralismo

Escribir y pensar sobre el poder de explotación

Lucha entre la identidad y el sujeto

El malestar en la infancia

El poder, la sexualidad y lo femenino