Samuel Ponce Morales
La Conspiración
Cuenta Pública, jauría
Martes 28 de Febrero de 2017
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Son varias las voces que sin medir sus palabras ni los alcances de sus acusaciones demandan que los funcionarios públicos que tengan alguna observación por parte de los órganos fiscalizadores estatales y federales renuncien a sus encomiendas locales o en el gobierno federal.

Un espectáculo declarativo que busca dividendos políticos de la falta puntual de información que prevalece en torno a las cuentas públicas, documentos que se elaboran año con año y cuyas observaciones generalmente quedan solventadas, aunque en algunos casos en forma sospechosa.

Aspecto de la inauguración del albergue del Hospital Infantil.
Aspecto de la inauguración del albergue del Hospital Infantil.
(Foto: Cambio de Michoacán)

Sin embargo, hay opositores de aquellos a quienes están dirigidas las observaciones, que buscan desinformar inmolándose en la bandera del puritanismo anticorrupción, tema de moda entre la clase política.

Si eso fuera siquiera viable, entonces todos, y enfatizamos, todos los funcionarios en activo del Ejecutivo, más otro número de integrantes del Legislativo y hasta del Poder Judicial, e inclusive de los organismos autónomos como el IEM o la UMSNH, tendrían que renunciar a sus cargos para hacer las aclaraciones correspondientes, dejando acéfalos importantes espacios en la conducción de la administración estatal y en algunos casos, la federal.

Ilógica, pues, por donde se quiera ver, la petición de que renuncien quienes tienen observaciones, porque en la frialdad de los documentos nadie se salva de subejercicio de recursos, incumplimiento de acciones, desvío de dinero público, falta de comprobaciones o redireccionamientos, y cuando decimos nadie, es nadie, los que se fueron y los que están.

Las observaciones no son acusaciones que deriven en indicios de corrupción, basta con señalar que en varias de ellas la conclusión es que se ha hecho uso adecuado de los recursos. El informe es público, cualquiera puede consultarlo.

El anhelado albergue infantil



Una buena obra, por donde se mire, es la construcción del albergue con el que se hace justicia a decenas de familias que pasaban sus días y sus noches viviendo prácticamente a la intemperie en las inmediaciones del Hospital Infantil al pendiente de enfermos.

Muchos de esos pacientes son pequeños con padecimientos de cáncer, cuyos medicamentos son costeados por el gobierno del estado desde aquel decreto de gratuidad establecido en el sexenio de Lázaro Cárdenas Batel (2002-2008).

El apoyo, si bien loable, justo, plausible y necesario, más aún en los gobiernos de izquierda, no era suficiente.

Los familiares de estos pacientes, y de otros que reciben atención en el Hospital Infantil, debían pasar el tiempo de espera en condiciones deprimentes e insalubres en un campamento habilitado en los terrenos del Bosque Cuauhtémoc, con todas las inclemencias que se le puedan ocurrir.

A la desgracia de ver a su familiar peleando por su vida, un golpe ya de por sí letal anímica y económicamente, también los seguía la tragedia de no contar con un espacio digno dónde pernoctar, pues en la gran mayoría de los casos son familias que provienen del interior del estado.

Dos administraciones vieron pasar el problema sin poder concretar un proyecto para edificar un albergue que diera morada a estas familias, las cuales difícilmente, por no decir imposible, podían disponer de recursos ante la ya pesada carga de desplazarse a Morelia costeando transporte y alimentos.

La construcción del albergue del Hospital Infantil de Morelia llevó sólo ocho meses por parte del gobierno del estado y una inversión de diez millones de pesos para atender de manera inicial hasta 40 niñas, niños y sus familiares que los acompañan.

Las instalaciones fueron edificadas bajo un esquema sustentable, con materiales reciclados y biodegradables que lo hacen único en su tipo en el Sector Salud.
El albergue se suma al esquema de Médico en tu Casa y a la entrega de cunas para mujeres embarazadas o con hijos recién nacidos, que de consolidarse y fortalecerse podrían convertirse en sello del actual gobierno michoacano en materia de salud.

En su momento, el gobernador Silvano Aureoles Conejo ha establecido que se trata de una obra sensible, solidaria y humanista, orientada a apoyar sobre todo a familias de escasos recursos a los que se les dificulta solventar los gastos de los tratamientos de los menores enfermos.

Nada es lo que parece



Y bueno, ahora que la PGJE esclareció el caso del secuestro que fue videograbado, ¿qué dirán o diremos los que constante y permanentemente cuestionamos su trabajo?, bueno, que precisamente hizo lo que tiene que hacer…

Conjuro



Cuando menos en el Congreso del Estado ya hay un avance en comisiones sobre el caso de la reestructura de la deuda pública michoacana, el cual sigue siendo partidizado, empanizado…

Sobre el autor
Samuel Ponce Morales Michoacano por residencia, periodista empírico, posee dos premios estatales en crónica y en entrevista; ha sostenido charlas con la escritora Elena Poniatowska, el pintor Alfredo Zalce, el futbolista Diego Maradona, el fotógrafo cubano Alberto Korda, y el comandante sandinista Tomás Borge; ha transitado como reportero en Excelsior y El Universal, así como corresponsal de La Jornada; ha sido jefe de Información, de corresponsales y de multimedia, así como columnista de Cambio de Michoacán...
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