Samuel Maldonado B.
Repercusiones
¡A media asta la Bandera Nacional!
Martes 22 de Marzo de 2016
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¡Estamos de luto, nos sentimos traicionados! 78 años nos separan de un acto preponderantemente nacionalista que, además de rescatar los recursos no renovables, de la nación, llevó a industriales y gobernantes extranjeros a que aprendieran a respetar autonomía y soberanía nacionales.

Seguramente que la determinación de rescatar los recursos petroleros que diferentes compañías extranjeras controlaban y explotaban, no fue nada fácil y menos consultada con el gabinete en pleno, sino sólo con aquellos excepcionales hombres que compartían un pensamiento idealista y nacionalista, que verdaderamente creían en esos postulados constitucionales firmados en la ciudad de Querétaro, en el año de 1917.

Casi 20 años después de esa fecha, seguro que esos grandes hombres, pero uno en lo particular, llevaban en su corazón y en su cerebro la idea de una nación soberana e independiente, de profundo respeto hacia los ciudadanos y entre ellos mismos y más aún, con sus gobernados. Indiscutiblemente que la idea de la expropiación era realmente complicada y tal vez fue la prepotencia de los extranjeros, la que impulsó y convenció a la autoridad suprema de aplicar la expropiación. Pero fuese una u otra causa, tuvieron la fuerza y la decisión de hacerse respetar y desde luego, demostrar independencia y soberanía ante los orgullosos extranjeros. ¡Desde luego que el respaldo de la ciudadanía fue vital, en virtud del respeto y honestidad con la que se servía a la nación!

Aun cuando es obvio por el conocimiento que se tiene de nuestra historia, espero que los que me brinden la oportunidad de leer esta opinión, se darán cuenta sobre quiénes son los personajes de los que estamos escribiendo, y sólo escribiré sus nombres para aquellos “olvidadizos por conveniencia” de la historia de México y cuya conducta antinacional de estar cambiando oro y petróleo por espejitos de colores, nunca podrá ser perdonada por las actuales y nuevas generaciones.

Estamos escribiendo pues sobre hombres ilustres, de carne y hueso, que nunca tuvieron miedo de caminar sin escoltas por esas calles céntricas de San Juan de Letrán o de Francisco I Madero, en la capital de la República y que tampoco tenían temor alguno de recorrer constantemente caminos polvosos por toda la República y así conocer las necesidades de los pueblos y convencerlos de que verdaderamente ese gobierno trabajaba con el interés supremo de buscar el crecimiento y el desarrollo intelectual de los mexicanos, con preferencia de las clases más necesitadas, como la de los obreros, indígenas, campesinos, burócratas, etcétera.

78 años nos separan de un acto preponderantemente nacionalista
78 años nos separan de un acto preponderantemente nacionalista
(Foto: Cuartoscuro)

Con ese objetivo perseguido no se ocupaban de cerrar internados para estudiantes, sino que los multiplicaban; construían escuelas rurales en todos los rincones de la República, pues sabían que solamente con educación e ilustración crecería nuestro país y por doquier impulsaban la educación pública y así crecía el número de las Escuelas Normales Rurales. Fundaban, además, instituciones de educación superior, como las del Instituto Politécnico Nacional o escuelas industriales para hijos de obreros, campesinos, indígenas, sin distinción alguna.

Las autoridades a las que me refiero (afortunadamente no había helicópteros en esa época) andaban a ras del suelo, conociendo los caminos polvosos, los hoyancos en las carreteras; las necesidades de los campesinos y viajaban en los carros de ferrocarril que eran de la nación y que años después fueron regalados prácticamente a ex funcionarios federales (uno que incluso presidió la titularidad del Poder Ejecutivo) y a sus socios capitalistas de la llamada Kansas City Southern Lines, de Méxicuu, empresa que domina y controla el comercio ferrocarrilero de todo el Continente Americano.

Por eso, viendo la “modernidad” de los gobernantes, que por esnobismo o modernismo andan a caballo para parecer solamente caballeros, podemos inferir que los resultados que entregarán al final de sus larguísimos periodos de gobierno (apenas van tres y ya nos parece un siglo) serán desastrosos.

Vaya pues un homenaje a esos ilustres mexicanos, cuya epopeya no debemos olvidar, pues algún día nuevas generaciones sabrán izar la bandera en todo lo alto.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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