Aquiles Gaitán
Pan y circo
Martes 7 de Marzo de 2017
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Hoy y aquí, es esta realidad que sin desmayo vivimos, enfrentamos, disfrutamos, vemos, oímos, es el agua y la tierra, la sal y la azúcar, es el canto y el baile, la pintura, un poema, la flor y el fruto, son las maravillas del mundo en que vivimos y no nos damos cuenta de ellos, de que el sol transcurre más caliente, que estamos despidiendo el frío invierno que trae acatarrado a medio pueblo, con el temor de la influenza, que asecha, como asechan la devaluación, la inflación, la mentira, la manipulación, la delincuencia que también traen acatarrado, aquí no a medio pueblo, sino al pueblo entero.

Queremos al menos ¡Pan y circo ¡ Pero ya ve usted hasta las fiestas patronales están deslucidas, los jaripeos son otra cosa, las corridas de toros no llenan las plazas, los gallos están prohibidos
Queremos al menos ¡Pan y circo ¡ Pero ya ve usted hasta las fiestas patronales están deslucidas, los jaripeos son otra cosa, las corridas de toros no llenan las plazas, los gallos están prohibidos
(Foto: TAVO)

En estos tiempos de la conectividad, hablar de soledad es hasta raro, es estar aparte, es estar con uno mismo, para poder dialogar desde uno mismo, con el mundo, con este mundo del twitter y del WhatsApp que en su vertiginosidad, ha dejado de lado al individuo, a la imaginación, a la apreciación de la misma realidad que nos enfrenta cada día como la borregada hacia el redil, conducida por los pastores después de un día en el campo, en aparente libertad custodiada por los perros guardianes.

¡Libertad! Divino tesoro ¿Es usted libre? ¿Libre de qué? ¿Libre dónde? No se estacione, no pase, no hable recio, área restringida, no fume, no sueñe, no llore, nomás acuérdese. Los pastores cuentan los borregos, los cuidan, los alimentan, los trasquilan, estos, borregos al fin, aceptan las decisiones del pastor obedientes, resignados ¿Qué se puede esperar de los rebaños?

A 100 años de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos “la República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior” languidece, tiene una muerte lenta en manos de la modernidad y el reformismo; subsiste ¡Oh ilusión! El artículo 39 “El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificarla forma de su gobierno” La conducción del desarrollo nacional por un lado y por otro el ejercicio presupuestal de la federación ha sembrado el desconcierto en la mayoría de los mexicanos, no digo de todos porque existen los paleros de siempre, pero esto no está bien y no tenemos un final vaticinado, estamos ante una catástrofe política y no nos damos cuenta de ello, tal parece que todo es natural, que los acontecimientos se suceden por gracia divina, que las asechanzas son propias de la vida moderna, de la evolución de las sociedades. Pero existe una ausencia de aportaciones lucidas para resolver los problemas, no hemos demostrado más que debilidad; Se piensa más en los intereses privados, en cómo hacer negocio con Pemex, Comisión Federal de Electricidad. Las telecomunicaciones, las carreteras, los ferrocarriles, las minas, etc. al amparo del artículo 28 de la Constitución, sin acabar de entender el contenido del artículo 25 Constitucional que señala que la rectoría del desarrollo nacional es responsabilidad del estado mediante el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza; La organización del sector social en la producción de bienes y servicios, también responsabilidad del estado está en el olvido.

El descontento popular aumenta, el partido en el poder apoya el castillo de naipes a punto del derrumbe y trata de unir los pedazos de los platos rotos, pero al fin rotos habrá que pagarlos y estos tienen un precio electoral en el regateo de las próximas elecciones de los estados y posteriormente en las elecciones federales. La convocatoria a la unidad es un viejo ardid político que desde la historia antigua de Roma nos enseña que la armonía entre la plebe y los patricios se daba ante las amenazas de posibles invasiones de los galos o los cartagineses, pero en lo demás, la vida hacia el interior se daba en la lucha permanente entre fracciones políticas donde jugaban los más ricos, los más astutos, los más obstinados, los más organizados; A la plebe, ¡Pan y circo! Hoy y aquí las amenazas vienen del vecino país del norte, nos puede unir el sentimiento antinorteamericano, vuelve a resurgir el grito de ¡Yanquis go home! Pero de aquí no se va nadie, tienen su dinero invertido y si llegáramos a la expropiación, que es algo inconcebible ante la actitud de postración del gobierno federal, entonces sí, ante una invasión militar “Mexicanos al grito de guerra el acero aprestad y el bridón…”

Estamos a dos juegos el exterior con los gringos beligerantes y el interior con tantos malandrines que tienen a los gobiernos federal. Estatales y municipales con la raíz para arriba. Las debilidades de los tres niveles de gobierno del estado mexicano tienen el común denominador de la organización. El ejército tiene en el H. Colegio Militar, la Escuela Naval Militar y la Escuela del Aire, las instituciones de formación de sus oficiales, que después irán a la Escuela Superior de Guerra, al Colegio de la Defensa y al Colegio de la Naval de donde saldrán sus mandos superiores ¿Y la policía? ¿En dónde se forman sus mandos y estrategas? Pasará mucha agua bajo el puente para que esto se nivele, ahora se improvisa, aquí, desde la llegada de aquel sombrío misterio que fue el comisionado, se armó el desmadre y sigue la mata dando, su partida ¡Ay! Nos dejó un sentimiento de pesar generalizado.

Los gobernantes han hecho su mejor esfuerzo pero no ha sido suficiente, Michoacán tiene su destino en manos de tropas ajenas, a nuestros ojos mercenarias, esas no sirven, les sirven a quien les paga, para ellos los valores morales no existen y estos son los que le dan cohesión social al estado, credulidad y respeto, cosas que hoy no tiene.

Queremos al menos ¡Pan y circo ¡ Pero ya ve usted hasta las fiestas patronales están deslucidas, los jaripeos son otra cosa, las corridas de toros no llenan las plazas, los gallos están prohibidos, las carreras de caballos proscritas y la gente no tiene dinero en los bolsillos, pero algo se está haciendo en Michoacán No podemos , falta nada más, limpiar el agua sucia, confinar la basura de los pueblos ¿Cuidar el bosque? ¿Por qué no han tumbado la huerta de aguacates que plantaron en el parque Nacional de Uruapan? A estas alturas poco queda por cuidar; No podemos seguir un modelo de pueblo uniforme en cada municipio, hasta los ranchos y tenencias quieren tener pavimento hidráulico en sus calles ¿Y los empedrados? Esos ya no existen, todos quieren prepas y facultades, tampoco es posible, todos quieren hospitales de especialidades, tampoco es posible, como tampoco es posible que todos tengan helicópteros o una Cheyenne “Apa”

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