Alejandro Vázquez Cárdenas
Philip Roth, sus libros y la vejez
Miércoles 8 de Marzo de 2017
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Dentro de las muchas reflexiones y reacciones derivadas del impensable triunfo del Hombre Naranja, Donald Trump, aparte de reconocer su innegable aspecto racista e intolerante que recuerda al nacionalsocialismo hitleriano, está el fenómeno literario que se dio posterior a su triunfo en los primeros días de su mandato.
Me referiré sólo a un par de autores que incrementaron sus ventas al saberse el triunfo de Trump: George Orwell y Philip Roth. En el caso de Orwell, su libro, el archiconocido y multirreferenciado 1984, registró un aumento muy importante en sus ventas, lo mismo su consulta en línea. El otro autor es el norteamericano Philip Roth, multipremiado escritor al que por alguna inexplicable razón, junto con otros de similar talla como Amos Oz, Murakami y Paul Auster, se les ha negado sistemáticamente el Nobel de Literatura, al grado de que el último premio fue otorgado a un compositor y cantante de folk rock con una áspera voz, antes que reconocer la genialidad de Roth, Oz y Murakami.

Philip Milton Roth
Philip Milton Roth
(Foto: Especial)

Pero hablemos de Roth, ya que hablar de Orwell sería muy repetitivo, pues es de sobra conocido por cualquiera que le agrade la buena literatura. Su distópica novela 1984 es, definitivamente, un referente mundial.

La omnipresente Wikipedia nos informa que Philip Milton Roth es un escritor norteamericano nacido en 1933, de origen judío, conocido sobre todo por sus novelas. Entre sus obras más famosas tenemos la Portnoy’s complaint, llamada en español como El lamento de Portnoy, Pastoral americana y otras.

Gran parte de la obra de Roth se caracteriza por explorar la naturaleza del deseo sexual y la autocomprensión. Su ficción está caracterizada por el monólogo personal, íntimo, pero con un sentido de humor rebelde.

El libro que incrementó sus ventas en estos días es La conjura contra América, novela de historia alternativa publicada en 2004. En ella, Franklin D. Roosevelt es derrotado en la elección presidencial de 1940 por un conservador, aislacionista y sospechosamente germanófilo Charles Lindbergh. Su lectura atrapa desde las primeras páginas. Es, indudablemente, una lectura recomendable para estas fechas.

A Philip Roth se la ha llamado también “el escritor de la vejez” por los temas que acostumbra desarrollar en sus novelas. Roth la describe magistralmente en unas cuantas y muy reales palabras: “La alta vejez es una masacre, todo se va cayendo, todo se va acabando, se va la memoria, se va la agilidad, se va el cuerpo, se va absolutamente todo y va quedando una sombra”.

Uno de sus últimos libros es La humillación (The humbling), publicada en 2009 y fue llevada a las pantallas en 2015 por Al Pacino. En esta novela Roth explora algo que siempre ha despertado cierto desprecio e incomprensión, las pasiones seniles. Magistralmente aborda las múltiples impotencias que suelen presentarse con la vejez por medio de un personaje, Simón Axler, veterano actor de teatro que ha realizado algunas incursiones en el cine, consiguiendo una fama relativa. Infeliz en sucesivos matrimonios, su existencia se hace intolerable cuando pierde su talento interpretativo, obligándole a abandonar los escenarios. Ingresado en un sanatorio mental, comienza a rondar por su cabeza la idea del suicidio, que se presenta como una liberación. Ya nada espera y no ve futuro alguno. Para él, en su perspectiva, todo ha finalizado.

Philip Roth plantea su novela como una tragedia en tres actos, pero la desgracia no se desencadenará por culpa de un destino inevitable, sino por la imperfección del ser humano, que ambiciona más de lo que puede obtener.

Un libro recomendable. Y ello me hace recordar la, para mí, desatinada decisión del comité del Nobel de Literatura

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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