Aquiles Gaitán
A nadie le importa
Martes 14 de Marzo de 2017
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San Miguel de Allende está lleno de gente que no va a ninguna parte, está ahí, van ahí, van a San Miguel a pasar el día, unos días, un fin de semana, con el ánimo de descubrir su encanto y no se defraudan; Morelia está vacío, escasos visitantes, la ciudad de coral ceniciento como diría Neruda, la de la cantera rosa como dice la gente, la ciudad cultural por excelencia de Michoacán está desdibujada. Eso de cultural es un mito genial, empezando por la arquitectura del patrimonio de la humanidad. ¡Falta coordinación!, como dicen cuando hablan de seguridad, pero eso mismo falta en la materia cultural que se quiere ofertar a los visitantes, es decir, al turismo nacional, extranjero o a los propios michoacanos, que también cuentan. Tal vez falte otra ida a Roma para que se produzca el milagro. Igual está Pátzcuaro y Uruapan por hablar de las tres joyas de la corona, de los tres reyes del espacio turístico michoacano, totalmente descoordinados, dejados a su suerte, presionados por el ambulantaje beligerante cual delincuencia organizada.

Es el municipio libre, por su propia naturaleza, la base de la división y de la organización territorial del país y, por supuesto, del estado.
Es el municipio libre, por su propia naturaleza, la base de la división y de la organización territorial del país y, por supuesto, del estado.
(Foto: TAVO)

¿Y qué propone usted si no quiere coordinarse? Pues eso de coordinarse a fuerza, de hacer la genuflexión antes de estampar la firma, de venderle el alma al Diablo, solamente se hace por obra y gracia de la mansedumbre y la domesticación. El municipio, sea cual sea su territorio, debe mantener su autonomía, su libertad. Es el municipio libre, por su propia naturaleza, la base de la división y de la organización territorial del país y, por supuesto, del estado.

La coordinación implica organización, y para llegar a ello se requiere previamente haber cumplido con las fases anteriores del proceso administrativo que son la planeación y la integración; de lo contrario, se presenta la desorganización y nunca podrán darse la dirección y el control; bueno, sí, para dar cuenta del desastre.

Hablo de la cultura, ¿eh? De otros temas ahorita no quiero acordarme ¿Cómo se resolverá en Morelia el problema de las casas que se derrumban por el abandono?, ¿cómo lo han resuelto en otras ciudades a través del mundo que también son patrimonio de la humanidad? ¿Existen presupuestos internacionales, federales, estatales, municipales, para esto?, ¿los fondos provenientes de las áreas de donación de los nuevos fraccionamientos y subdivisiones pueden destinarse para ello?, ¿cómo rejuvenecer a Morelia?, ¿la peatonalización es un buen comienzo? Tal vez si la hacen a mano, piedra por piedra, como está hecha la vieja Valladolid, ajena al cemento y el asfalto. Me pregunto una y mil veces hacia dónde va Morelia. Me respondo una y mil veces que hacia la destrucción, pues no existe una planeación que sea la base de partida y su cumplimiento la meta alcanzada. Ya no se escuchan las voces del Comité Ciudadano que encabezó Esperanza Ramírez, que impulsó la obtención del añorado título de Patrimonio de la Humanidad, porque de tanto gritar han quedado roncos y nadie escucha sus ruegos ni protestas. Es el momento de hablar y retomar el rumbo. ¿Hacia dónde va Morelia? Comenzando con un reto que tiene diversos enfoques, es necesario contar con rigor científico la historia de Morelia para partir de ahí y proyectar el desarrollo de Morelia en todos sus ámbitos, el desarrollo urbano, económico, social, cultural, un desarrollo que conlleve un componente de educación que enseñe a los jóvenes a respetar las paredes, a no tirar basura, a querer a la ciudad, a respetar la convivencia peatonal y vehicular y a los policías se les enseñe a no robar.

En la capital de la cultura michoacana existe una orquesta sinfónica sindicalizada cuya nómina paga el Estado, la Secretaría de Seguridad tiene otra orquesta de filarmónicos también sindicalizados cuya nómina paga el Estado ¿Y qué pasa ahí?, pues ahí no pasa nada. Teatro, cada quién hace su función como puede, los teatros se utilizan para actos de clausura de cursos, conferencias, aniversarios y x, y o z; ya dijeron que ahora sí van a terminar el Teatro Matamoros para conmemorar dignamente los 200 años de la Independencia.

Los universitarios, ¡ay!, con decirle a usted, tienen un representante de las casas del estudiante en el comité administrador del Centro Cultural Universitario. En el Rubén Romero, en el Aula Máter y en todos los salones de actos de las escuelas y facultades quién sabe que hagan. Ellos tienen la ciencia y la cultura como razón de ser.

La pintura, igual que la escultura, la danza y la poesía, viven en estado de gracia pues no hay espacios disponibles para que se muestren sus manifestaciones.

Es difícil hablar de la cultura y más de la michoacana, por supuesto que las bellas artes y la arquitectura forman parte de la cultura, pero también forman parte de la cultura los grupos musicales de ranchos y pueblos, sus vestimentas y atuendos que se han transformado casi hasta desaparecer, las fiestas religiosas, las fiestas paganas, la gastronomía, hoy explotada hasta la saciedad, al igual que las danzas de algunas regiones.
No es lo mismo la gastronomía del norte del estado, del lado Zitácuaro, que de Ciudad Hidalgo o Maravatío, como no es lo mismo la de Huetamo que la de Apatzingán, Churumuco o La Huacana, por decir Tierra Caliente, ni la de Ario con la de Tacámbaro, Pátzcuaro, Los Reyes o Uruapan, que es la Tierra Fría, mucho menos la de la Meseta Purépecha y la zona purépecha del Lago de Pátzcuaro. La Costa tiene lo suyo por naturaleza, cocineras y cocineros tradicionales hay en cada pueblo, como cada pueblo tiene su propia cultura, sus propios rasgos de civilización. ¡He ahí el meollo del asunto!, cada municipio debe cuidar su cultura y coordinarse con el estado y la Federación para preservar lo que tienen en sus territorios, desde los huesos de dinosaurios que a nadie le importan, las manifestaciones de pinturas rupestres que a nadie le importan, los bosques fosilizados que a nadie le importan, las ruinas arqueológicas que a nadie le importan, las obras civiles relevantes que a nadie le importan, hasta las bellas artes y las ciencias cuyas enseñanzas se imparten en las escuelas y que igualmente a nadie le importan. Difícil cosa es la cultura y por eso se requiere una coordinación adecuada para poder proyectar desde esa institución llamada municipio, que a nadie le importa la cultura del pueblo michoacano.

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