Jerjes Aguirre Avellaneda
Tiempos de Confusión
¿Hay todavia izquierdas y derechas?
Viernes 17 de Marzo de 2017
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Habría que comenzar la discusión a propósito de la pertinencia del concepto de izquierda: ¿es todavía aplicable en las nuevas circunstancias de México y el mundo, para entenderlas y adoptar una posición sobre su conservación o su cambio? Literalmente, izquierdas y derechas expresan ubicaciones en el espacio cuya forma es la geometría. Socialmente se refieren a los principios conforme a los cuales tendría que organizarse la sociedad para construir su presente y su porvenir.

El concepto de izquierda ha sido sumamente cambiante de acuerdo con los tiempos, los lugares y las circunstancias. De una parte, la izquierda ha estado asociada con los grandes proyectos históricos. Izquierdistas fueron las fuerzas sociales que protagonizaron las revoluciones que permitieron la formación de los Estados nacionales a partir del siglo XVIII en contra de las fuerzas contrarrevolucionarias representadas por los señores feudales y su dispersión territorial, económica, social y cultural.

También, izquierdistas fueron los luchadores por la liberación nacional y contra el coloniaje en todo el mundo, en América Latina, en Asia y África a partir del siglo XIX, e izquierdistas fueron los revolucionarios socialistas y comunistas del siglo XX hasta la formación de los dos grandes campos en que pudo dividirse el mundo en el siglo pasado, el campo socialista de la izquierda representando por la Unión Soviética y el campo capitalista de la derecha representado principalmente por Estados Unidos.

Consecuentemente, el cambio y la renovación del orden existente, proponiendo contenidos específicos de acuerdo con las condiciones de cada tiempo y espacio, constituyen las características esenciales que distinguen a la izquierda y los izquierdistas. Ellos fueron los luchadores contra el absolutismo y por la democracia formal, fueron los patriarcas de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Fueron ellos, los izquierdistas, los que diseñaron una sociedad de iguales y libres, donde cada quien recibiera por su trabajo, lo suficiente para cubrir la totalidad de sus diversas necesidades humanas.

En esta perspectiva, son claramente distinguibles los izquierdistas en la historia de México, comenzando por Morelos en la lucha contra el coloniaje español, Juárez y Ocampo en el proceso de integración del Estado nacional, los Flores Magón, Zapata, Villa y Lázaro Cárdenas, entre otros muchos, en el curso de la Revolución que tenía como objetivos la justicia social y la construcción de una democracia de los trabajadores.
Debe destacarse por tanto que la izquierda estuvo siempre del lado de las mayorías sociales, de los trabajadores, del pueblo integrado por campesinos, obreros, por las capas medias de la población, por todos los que generaban riqueza con su trabajo para beneficio de las minorías de privilegio y que en síntesis, configuraban las dos grandes categorías sociales, cuya denominación ha caído en desuso: los explotados de izquierda y los explotadores de derecha.

Sin embargo, con la caída de la Unión Soviética y del campo socialista pudo entenderse que la izquierda sufrió una derrota histórica. El mercado pudo globalizarse, las ideologías fueron declaradas muertas y el marxismo, como filosofía y explicación de la historia y diseño del futuro deseado y posible del proletariado, simplemente fue forzado al olvido como si nunca hubiera existido.

La izquierda contemporánea en México no se pregunta y mucho menos genera respuestas en torno a los fundamentos de organización de la sociedad
La izquierda contemporánea en México no se pregunta y mucho menos genera respuestas en torno a los fundamentos de organización de la sociedad
(Foto: Cuartoscuro)


En este mundo de globalización mercantil la izquierda se quedó y se mantiene vacía de un proyecto histórico alternativo, aceptando en los hechos su función de colaboración en el apaciguamiento de las inconformidades sociales, con el argumento de apoyar un “Estado de Derecho”, cuya finalidad principal consiste en mantener invariables las grandes desigualdades sociales. La confusión es extrema: ya no se sabe con alguna precisión qué es la izquierda y qué es la derecha. La izquierda sin perfil ideológico propio ha carecido de capacidad para disponer de un proyecto estratégico con principios y valores diferentes a los que sustenta la sociedad de mercado.

Alejandro del Palacio y Díaz, en su obra La izquierda en México, ofrece algunas ideas sugestivas que explican lo que ha ocurrido con la izquierda en todos los niveles, calificándola inclusive como “traidora”. Escribe el autor: “La desconceptualización de que es víctima y cómplice la izquierda la ha privado de sus categorías propias y por ello no acierta a encontrar su lenguaje ni a recuperar su programa, quedándose a la zaga de la historia, donde la mantiene la derecha, haciéndola pensar, hablar y gesticular en su idioma caricaturizado y sin oportunidad de emprender su tarea reivindicatoria”.

Palacio y Díaz insiste en que la izquierda asume una oposición a modo de la derecha en asuntos que no son suficientes para identificar los grandes compromisos de lucha, como ocurre por ejemplo con los temas relaticos a las preferencias sexuales, la legalización del consumo de drogas, la trata de personas, la igualdad de géneros, entre otros, utilizando el diálogo, la negociación y el acuerdo con “pautas de conducta, criterios y estrategias, que por ser las mismas que las de la derecha la convierten, lo sepa o no, en traidora.”

Ciertamente la izquierda contemporánea en México no se pregunta y mucho menos genera respuestas en torno a los fundamentos de organización de la sociedad, a su estructura y causas de los grandes problemas y aún de la crisis en la organización y funcionamiento de la globalización del mercado y de la sociedad de mercado, de su olvido de la historia, centrando sus preocupaciones en la inmediatez, que se traduce en la negación de las posibilidades para construir futuros colectivos, y lo que es peor, el alejamiento de la izquierda de las masas, del pueblo y de las mayorías sociales, cualquiera que sea su denominación circunstancial.

No obstante, con todas las adversidades la gente busca respuestas sobre su futuro. Respuestas en ideas, en conceptos y pensamiento, que formen conciencia y motiven la participación en las grandes transformaciones, acelerándolas atendiendo a su condición de necesarias e inevitables. Es posible que las repuestas provengan de una inteligencia que no pueda calificarse como de izquierda, sino de simple racionalidad objetiva y de sentido común.

En un contexto como este es útil explorar el comportamiento de la “izquierda negociadora” en las condiciones mexicanas.

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