Aquiles Gaitán
La primavera
Martes 28 de Marzo de 2017
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El pasado 23 de marzo pasó a mejor vida mi hermano mayor, Argimiro Gaitán, ingeniero agrónomo de la Facultad de Agrobiología de Uruapan, amigo de Rojas, el hermano de Ireneo de Cherán, de Pepón Ramírez, el hijo del general Enrique Ramírez, del rancho El Mirador, en Nuevo Urecho; del Zirahuén, de Cuevas en La Huacana y de tantos otros de Ario y de Hidalgo donde vivió. Lo despedimos en Pachuca, Hidalgo, bajo los acordes de una banda de viento tocando “Juan Colorado”, “Caminos de Michoacán”, “Mi gusto es”, “El novillo despuntado”, con la nostalgia a flor de piel. Venimos del mismo camino de historias olvidadas, venimos de los hombres y mujeres que nos vieron nacer, crecer, los que nos enseñaron a caminar y a soñar, a saber que hay caminos de ida y de regreso, que se puede comenzar en cualquier parte. Solo solito y en silencio se camina el sendero del bosque fresco del amanecer. Nadie sabe cuánto dura la jornada hasta que llega el día en que finalmente se descansa para siempre, en el trayecto vemos, sentimos, añoramos, deseamos, hay alegrías y tristezas, dejamos amigos, hijos, mujer, hermanos, nietos, todos se quedan con sus propias vidas para volver a empezar sin los que partieron y ya no regresarán, así en la vida, así es la ausencia, así es la satisfacción de haber vivido con el genio creativo, pintando a Gandhi o a Pierrot, una vida feliz, con el orgullo de un hombre honesto, de un abuelo cariñoso, de un padre amoroso, de un esposo amantísimo, de un buen hermano, de un buen amigo. Nuestros abuelos, nuestros padres, seguramente lo recibieron con los brazos abiertos. Adiós Argimiro, que te vaya bien.

Puerto de Lázaro Cárdenas
Puerto de Lázaro Cárdenas
(Foto: Rafael Rivera Millán )

Esto de morir es algo impredecible pero seguro; algún día, más temprano que tarde, llegará puntual, es la hora fatal, es el destino final, el último suspiro, el último latido, es cuando el pensamiento se apaga, es el último destello de luz que nos permite ver la cámara lenta del desvanecimiento, escuchamos el eco de las últimas palabras desgarradas antes de convertirse en llanto, después la nada, la obscuridad del infinito, la oscuridad de lo finito que ahí termina, el silencio de lo inerte.

Paso a lo prosaico, todo tiene un principio y un final, pero hay finales que no llegan y esta zozobra y esta inconsistencia y esta inseguridad de los gobiernos no termina y tal parece que no tiene ni tendrá final a corto plazo, todo se ha instalado como una de las características propias de las sociedades de principios del siglo XXI. Los robos siguen siendo robos, los crímenes siguen siendo crímenes y de ahí salen los fantasmas que siguen hablando en calidad de desparecidos o de aparecidos en algún solitario panteón clandestino, donde vuelven a abrir los ojos en manos de un forense para contar una historia que se convierte en verdad histórica. Hoy es hoy, lo que fue ayer, ha caído en el olvido, los que desde el hartazgo se levantaron contra la delincuencia, allá están, por obra y gracia de la mentira y la manipulación.

Lo que no termina es la ilusión del desarrollo y el cumplimiento de sus postulados, aquí sí, terminar con la pobreza y el desempleo. La solución casi mágica de crear las Zonas Económicas Especiales no tendrá éxito si no se tiene el dinero disponible para comprar el elefantito blanco que después sin duda llegará a ser un auténtico elefante blanco. La infraestructura de la magnitud que se desea requiere de sumas fantásticas de inversión y el gobierno federal no tiene recursos suficientes para eso, mucho menos el estatal o municipales, no dudo ni tantito que es una buena propuesta, como podría ser la de edificar una refinería, pero se necesita dinero y aquí además del dinero necesario, se olvida que ahí viven los aguerridos descendientes de las huestes de don Juan Álvarez, decididos y combativos, dispuestos a defender lo suyo; se olvida el clima despiadado de la costa, se olvida que la zona es propensa a temblores y huracanes, enfermedades tropicales y un atractivo para la migración rural de Guerrero y Michoacán que demandará servicios sociales, pero demos el beneficio de la duda, hagamos o hagan los que estén vivos, una evaluación cada diez años, ojalá de aquí a 30 años ya esté consolidada la Zona Económica Especial. ¿Por qué digo eso? Pues es el horizonte de consolidación de un puerto como el de Lázaro Cárdenas, de la siderúrgica, del ferrocarril, de la carretera. ¿Cuánto tenemos para invertir?, ¿o también la van a concesionar?

No termina la inflación, el director de Banco de México sale al quite y declara que la burbuja inflacionaria está bajo control, cuando los precios de los artículos de primera necesidad, incluyendo las medicinas, dicen lo contrario y los precios de los artículos de consumo llamados suntuarios están por las nubes.

Todo tiene un principio y un final como dije anteriormente, en el tramo comprendido entre el inicio y el fin está la vida no sólo de cada quien, está la vida de las instituciones, de las empresas y organizaciones, del estado mismo, es la dialéctica social y biológica, es el camino que todos recorremos, es el presente, el ayer ya no está, el mañana no llega, hoy y aquí, es el momento de la primavera.

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