Ramón Guzmán Ramos
Cherán y su rechazo al Mando Único
Viernes 25 de Marzo de 2016
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Cherán decidió rechazar de una manera contundente el Mando Único. Detrás de esta actitud hay una historia ejemplar de defensa de sus recursos naturales y su derecho a crear sus propias formas de organización comunitaria y de autogobierno. Es una historia que viene de muy atrás, pero que volvió a irrumpir el 15 de abril de 2011, cuando las mujeres decidieron que los talamontes no volverían a saquear sus bosques ni a matar o desaparecer a la gente que, con valentía inusitada, aunque aisladamente, se les oponía. Ese día salieron a la calle y detuvieron los camiones que se llevaban la madera. Unas 20 mil hectáreas habían sido ya deforestadas y sólo quedaban en los bosques alrededor de siete mil, que estaban por desaparecer. En una acción espontánea, que sería el principio de una nueva etapa para la población, se unieron los hombres y quemaron los camiones, detuvieron a los responsables y decidieron organizarse para defenderse de cualquier ataque externo.


Cherán decidió rechazar de una manera contundente el Mando Único.
Cherán decidió rechazar de una manera contundente el Mando Único.
(Foto: Archivo)

Durante semanas y meses se atrincheraron en su territorio. Instalaron fogatas para vigilar de noche y organizaron su Ronda Comunitaria para cuidar a la población. Decidieron apelar a sus formas de organización tradicionales y crearon su Concejo Mayor de Gobierno Comunitario. Se trata en realidad de un órgano de autogobierno, electo a través de lo que conocemos como democracia directa, comunitaria. La población se organiza a través de los cuatro barrios que la conforman. De cada barrio salen electas tres personas para integrar el Concejo Mayor. La gente se forma detrás de cada personaje propuesto para manifestarle su apoyo, su preferencia. Así se vota en Cherán. En esta comunidad los partidos políticos, que sólo servían para dividir y confrontar a la población, para promover la corrupción y el crimen, no tienen lugar. Han sido desterrados. Y es que, a diferencia de lo que nos han hecho creer, no son necesarios para que la sociedad se organice y, de manera directa, participe en los asuntos públicos y construya sus propias formas de representación y de gobierno.


¿Por qué Cherán decidió no integrarse al Mando Único y continuar con su modelo de seguridad de acuerdo al principio de Usos y Costumbres que han heredado de sus ancestros? Lo del Mando Único es una propuesta que viene del gobierno de Felipe Calderón. El objetivo central, que no ha cambiado, es concentrar a nivel estatal y federal los controles sobre el sistema de seguridad que tienen los municipios. El argumento que han esgrimido es que de esta manera se impediría la penetración del crimen organizado en las corporaciones policiacas de los municipios. No han explicado, sin embargo, al menos no de una manera convincente, cómo harían para evitar esta misma penetración en las instancias que estarán a cargo del Mando Único. El asunto tiene también otras aristas igualmente controversiales. Especialistas en la materia aseguran que se trata de una violación a la autonomía municipal, concretamente por lo que se refiere al artículo 115 de la Constitución Federal, fracción III, índice h, donde se estipula que el municipio libre es la base de la división territorial y organización política y administrativa del estado; que tendrá a su cargo las funciones, entre otras, de seguridad pública, policía preventiva y tránsito. Si bien es cierto que el municipio podrá celebrar convenios con el Estado, estos no serían para afectar su autonomía.


De aceptar, Cherán estaría cediendo al estado su autonomía como municipio en materia de seguridad. Exactamente como lo están haciendo los municipios que aceptan subordinarse a este convenio. Existen otras cuestiones que merecen un examen más a fondo. Está también la parte del financiamiento, y la administrativa. El municipio tendría que seguir cubriendo con su presupuesto el funcionamiento de la nueva policía, pero no tendría funciones de control ni de mando sobre ésta. Los mismos especialistas que cuestionan la legalidad del convenio plantean que la función primordial de la Policía Municipal ha sido la prevención del delito y la protección de los ciudadanos. Debe ser, por lo tanto, una policía con arraigo social en el municipio. La policía del Mando Único sería como las corporaciones policíacas que ya existen: un tipo de policía lejana y hasta contraria a los intereses y expectativas de la gente, a sus necesidades de seguridad. La Ronda Comunitaria de Cherán, por el contrario, está formada por miembros de la comunidad, con raigambre y aceptación social, dedicados a prevenir el delito y a proteger a la comunidad, sus recursos naturales y su integridad. ¿Para qué renunciar a un sistema como este que les ha garantizado a los cheranenses seguridad y tranquilidad social?


Con su modelo de autogestión comunitaria, el pueblo de Cherán ha demostrado que es posible concebir y construir otras formas de organización política y social, otros modos de gobernar, de gobernarse a sí mismo. Estamos ante una combinación interactiva de dos modalidades de la democracia que no se aplican en la sociedad: la directa y la participativa, que dan como resultado un órgano de autogobierno que cuenta no sólo con la legalidad que le otorga el reconocimiento de sus derechos ancestrales, sino una legitimidad a toda prueba. Ellos han incorporado, asimismo, el principio de revocación de mandato. Los miembros del Concejo Mayor pueden ser destituidos y cambiados cuando la comunidad considere que han fallado en su responsabilidad. En una dimensión comunitaria de esta naturaleza, la diversidad existe en la libertad que tienen todos para externar sus puntos de vista sobre los asuntos que se discuten. No es una pluralidad, como la que promueven los partidos, que fraccione al organismo y lo confronte, que coloque el interés y los privilegios personales o de grupo por encima del interés supremo de la comunidad.

Se podría decir que un modelo así sólo es factible en comunidades pequeñas, donde la gente se conoce y puede crear espacios de participación directa. Pero hay que recordar que la gente se organiza desde abajo a partir de su pertenencia a colonias, tenencias, escuelas, sindicatos, agrupaciones de diversa índole, donde tiene una participación directa en los debates y construcción de acuerdos. Sólo que estos espacios suelen estar en poder de intereses mezquinos, que no responden a los intereses legítimos de la gente. Habría que empezar por impulsar procesos de democratización desde estos espacios de participación de la gente. Pero no pueden ser espacios aislados. La siguiente etapa tendría que ser la de crear una coordinación a nivel general para darle una expresión organizada a un movimiento de esta naturaleza.

En teoría, los partidos políticos sirven para que los ciudadanos se organicen, de acuerdo con sus preferencias ideológicas, y participen en la vida pública, sobre todo en la disputa y el ejercicio del poder. Pero Cherán ha demostrado que es posible hacerlos a un lado como supuestos representantes de la sociedad; que la sociedad misma puede construir sus propias formas de organización y de gobierno.

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