Samuel Maldonado B.
REPERCUSIONES
Las orejas muy, pero muy grandes. ¿Cuánto muertos más?
Martes 11 de Abril de 2017
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En Michoacán ya es larga la lista de asesinatos tanto individuales como colectivos que se han efectuado por diferentes causas, lo que nos mantiene asustados y preocupados ya que definitivamente está cambiado el espectro de nuestro estado. En su capital son recurrentes y prácticamente a diario las notas rojas sobre asaltos a la salida de los bancos, de conductores en sus propios automóviles que son despojados de los mismos a la luz del día: por las tardes ya oscurecidas éstas, son más los frecuentes atracos a los transeúntes sin distingo de género, de barrio o de colonia. No hay periódico que no dé cuenta de ciudadanos que, obligados a punta de pistola, entregan sus relojes, cartera, colguijes e incluso sus celulares. Hay quienes, montados en motocicletas y mientras el semáforo está en rojo, obligan al conductor a bajar del coche y/o a entregar lo que a la mano lleve.

Las múltiples manifestaciones realizadas por los grupos en movimiento no son paseos ni desfiles que gusten tanto a los ciudadanos en lo general
Las múltiples manifestaciones realizadas por los grupos en movimiento no son paseos ni desfiles que gusten tanto a los ciudadanos en lo general
(Foto: TAVO)

En forma diaria a nivel del estado se generan noticias sobre asesinatos individuales o colectivos, encajuelados, descabezados, que se puede suponer pertenecen a diferentes gavillas o independientes de éstas.

El ambiente en la República Mexicana ha sufrido un cambio drástico en materia de seguridad y tranquilidad; los ciudadanos en lo general estamos asombrados y preguntándonos por qué estos cambios cuando antes, no obstante que el cultivo de mariguana o amapola se ha dado durante decenas de años anteriores sin que se presentara situación alguna como la que ahora padecemos.

Es claro para muchos ciudadanos que el cambio sufrido se debió principalmente a la incapacidad e ignorancia de Felipe presidente, que atarantado por sus alcoholes, pensaba que con unos cuantos tiros iba a desaparecer a quienes hacían su modus vivendi con el cultivo de diferentes drogas.

Entendemos y sabemos pues cuál es nuestra triste realidad nacional aun cuando no la aceptemos, pero lo que no comprendemos ni admitimos es el hecho de que en nuestras comunidades indígenas sean éstas atacadas por policías del propio Estado y se provoquen así asesinatos colectivos.

Las múltiples manifestaciones realizadas por los grupos en movimiento no son paseos ni desfiles que gusten tanto a los ciudadanos en lo general, como a quienes se ven obligados a marchar y manifestarse por la desatención oficial. ¡Si se movilizan no es por el puro gusto de joder o lastimar a ciudadanos y gobierno!, ¡si se realizan las manifestaciones es porque no hay atención personal ni respuestas negativas correctamente argumentadas!

He señalado con frecuencia que un presidente, gobernador o legislador que se precie de serlo debiera primero despachar en sus oficinas principales, atender en Palacio de Gobierno, abrir las puertas para dar audiencias públicas y escuchar los malestares de la colectividad, buscando solución real a la problemática presentada. Ciertamente los gobernantes y funcionarios deben andar, caminar, marchar mucho para polvearse en el camino junto a los grupos más necesitados de ayuda, sobre todo saber escuchar a la gente antes de que se desesperen por el incumplimiento de las promesas contraídas. Cierto es que se observa mejor a ras del suelo que desde el aire.

Perseguir, castigar y matar, o hacerse el disimulado no es la mejor medicina para curar los males de la sociedad; por el contario, si un presidente municipal, un gobernante o algún diputado o senador aspira a un puesto superior, debe tener las orejas muy, pero muy grandes, para que pueda escuchar, entender, razonar o percibir muy bien tanto las necesidades y quejidos como de los dolores del pueblo. Sólo de esa manera puede evitar que la Policía, que está para defender a la sociedad, mate a la sociedad a la que está obligado a defender.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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