Viernes 14 de Abril de 2017
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Muchos estudiantes se sorprenden de que en cada ciclo escolar, en cada nivel educativo por el que pasan durante sus años de formación, tengan que estudiar los mismos temas.
Muchos estudiantes se sorprenden de que en cada ciclo escolar, en cada nivel educativo por el que pasan durante sus años de formación, tengan que estudiar los mismos temas.
(Foto: TAVO)

Muchos estudiantes se sorprenden de que en cada ciclo escolar, en cada nivel educativo por el que pasan durante sus años de formación, tengan que estudiar los mismos temas, repetir una y otra vez los mismos contenidos, aunque, por supuesto, de una manera cada vez más compleja y profunda. Es el enfoque de los ciclos sucesivos. Pero más se sorprenderían si algún maestro enterado les dijera que este método fue creado a finales del siglo XVII por un pedagogo visionario de Moravia.

A los propios maestros les causaría asombro si supieran que el mismo pedagogo fue uno de los grandes precursores de la escuela pública, popular y democrática. Se trata, en efecto, de Juan Amós Comenio, quien nació en Moravia en 1592. Concluyó sus estudios superiores en Alemania, permaneció un tiempo en Holanda y regresó después a su patria. No obstante, sufriría el exilio de por vida a causa de la Guerra de los Treinta Años.

Comenio fue reconocido en Europa por sus investigaciones y sus experimentos de carácter pedagógico. Era requerido por los gobiernos de varios países para que acudiera a mejorar la calidad educativa. Fue autor, entre otras obras, de la Didáctica magna, impresa en Ámsterdam en 1657. Comenio establece aquí el concepto de que el hombre es como un microcosmos. Este microcosmos humano, dice, es un compendio del universo y comprende todas las cosas que por doquier se ven ampliamente esparcidas. Ahora sabemos que se trata de un principio filosófico que le da lugar a la totalidad en lo particular: el todo se encuentra en cada una de sus partes; cada cosa contiene a todo el universo y el universo mismo contiene a todas las cosas de una manera articulada. Nada se encuentra aislado de lo demás. No sólo por lo que se refiere a la existencia física de las cosas, sino a su historia y todas las posibles historias que haya tenido o podido tener, que habrá tenido o podido tener.

Reconoce, para quienes quisieran rastrear en la historia algún indicio sobre la igualdad de géneros, que las mujeres tienen una mente ágil y apta para comprender toda sabiduría. Defiende el derecho de todos a tener acceso a la educación y sostiene, asimismo, que los distintos niveles de organización y elementos que conforman la comunidad escolar son iguales en dignidad. Se opone a los métodos autoritarios, coercitivos, basados en castigos y sacrificios extremos, para educar a los niños y a los jóvenes. Plantea, por el contrario, que las criaturas racionales se deben ganar no a fuerza de gritos, prisiones o garrotazos, sino con medios humanos, humanizantes.

Cuestiona de manera radical la educación memorística, que se basa en la asimilación de datos fuera de todo contexto. La educación, sostiene, no debe ser un “ensacar” ni un “comprimir” datos en la memoria, sino el arte de hacer germinar las semillas interiores, que se desarrollan no por incubación, sino cuando se estimulan con oportunas experiencias, suficientemente variadas, ricas y sentidas, siempre nuevas, incluso para quienes las enseñan. Comenio ve a la educación como lo que realmente ha de ser: un proceso de formación que viene de adentro del sujeto hacia fuera, que detecta y convierte en acto la potencia, que genera conocimientos para comprender a fondo la realidad y mostrar su necesidad de ser transformada por el mismo sujeto que la conoce.

Diseña y aplica un método basado en la observación, conforme a las leyes y manifestaciones de la naturaleza, elementos que servirían de base para la construcción posterior del método científico. Es el precursor de la escuela de las “lecciones de cosas”, del “método objetivo”, de los “subsidios didácticos”, de los experimentos públicamente verificados por el maestro. Y es también el precursor del moderno “globalismo”: la teoría según la cual el niño capta el todo antes que las partes; o sea, que en un principio conoce en modo global y sumario, preanalítico.

Tres siglos y medio después de publicada, los principios fundamentales que contiene la Didáctica magna de Comenio tienen, como se ve, una vigencia asombrosa.