Aquiles Gaitán
Eternamente agradecidos
Martes 29 de Marzo de 2016
A- A A+

¡Judas! El delator, el traicionero, el vendido, ha pasado a la historia como un ejemplo de lo malo del ser humano, de lo peor que la moral califica, de lo que los hombres probos escupen; los rituales se cumplen, le prenden fuego simbólicamente cada año, contemplando cómo truenan sus pies, su estómago, sus manos, su cabeza, al estallar los cohetes uno a uno, entre buscapiés y rehiletes del monigote que lo personifica.

Aquel se ahorcó con los denarios en la bolsa, hoy los Judas no se ahorcan, se quedan con los denarios en la bolsa, o en las cuentas bancarias; hay tal variedad de Judas en nuestras ciudades, pueblos y comunidades, que como la mala hierba en los potreros abandonados, han crecido sin control.

Los policías que abusan y extorsionan, los simuladores y cobardes, los traicioneros coludidos con la maña; el funcionario que busca la ventaja económica para sí
Los policías que abusan y extorsionan, los simuladores y cobardes, los traicioneros coludidos con la maña; el funcionario que busca la ventaja económica para sí
(Foto: Especial)

Los policías que abusan y extorsionan, los simuladores y cobardes, los traicioneros coludidos con la maña; el funcionario que busca la ventaja económica para sí, al comprar o contratar, al manipular los precios, al favorecer a sus socios o amos, al gestionar negocios con ventaja; al comerciante que no paga a sus proveedores, que compra desalmado y vende inspirado, el industrial que explota a sus obreros, los que utilizan materias primas en mal estado, contaminadas; todos los Judas que han vendido la patria, los que han levantado la mano miserablemente en la Cámara de Senadores y Diputados, en los congresos locales, ¡que truenen! Son los deseos míos y de todo un pueblo, que sabemos que no va a suceder, pero al menos sepan que lo deseamos de todo corazón.

Con este preámbulo, saludo un nuevo día, después de la catarsis de la semana trágica de la liturgia, viene la primavera, la resurrección de la naturaleza, de las flores, del canto de las aves canoras, de los días calurosos, de volver a pensar en ¡Cómo! A través de la felicidad podemos desterrar los vicios y retrasar, al menos, la muerte; ¡Cómo! Podemos vivir contentos el día a día, con la intensidad de sabernos pensantes y actuantes, con la imaginación despierta para entender al mundo y al universo, para entendernos a nosotros mismos, para dejar escritas unas palabras que al ser leídas por otros, encuentran la misma emoción que nosotros por vivir, la misma sensación que se experimenta cuando se encuentra algo bello, la misma indignación en contra de la injusticia, del hipócrita, de la vanagloria, de los destructores de la naturaleza y de la vida.

Ese es un problema que se trata de resolver durante toda la vida ¡Cómo! Hacer las cosas bien, de tal manera que podamos vivir entre nosotros en armonía. Por el camino del armamentismo, los países del mundo entran en guerra; toda proporción guardada, por el camino del armamentismo mercenario, los michoacanos entramos en una guerra contra nosotros mismos, en un afán de acabar con un fantasma omnipresente en todas partes de los 113 municipios del estado; si es cierto ¡malo! Y si no ¡peor! Estaremos justificando la destrucción de nuestras instituciones y de las propias estructuras políticas. No cuesta mucho pensar en que si ponemos agua en un recipiente al fuego, el agua hierve, así los pueblos, si les ponemos fuego, necesariamente hierven, cuando el fuego se acaba, el agua vuelve a su normalidad, solamente quedarán las ollas ahumadas y las instituciones calcinadas en total desconcierto, al menos por un tiempo en que se vuelvan a organizar.

Las tropas de la Intervención Francesa partieron para Europa y dejaron a Maximiliano a su suerte, tarde o temprano, las tropas de la intervención federal partirán a sus cuarteles o a otros hoteles y dejarán a Michoacán a su suerte, tal vez con una fuerza pública estatal poderosa, pero los municipios estarán inermes, de rodillas ante el Estado.

En los municipios está el territorio del país y de los estados, consecuentemente, las demarcaciones de México y Michoacán están delimitadas, pero se conforman de municipios libres, con la autonomía que la Constitución les otorga desde el Congreso Constituyente de 1917. El Plan de La Noria 1871, el Plan de Tuxtepec en 1876, el programa del Partido Liberal Mexicano en 1906, el Plan de San Luis Potosí, suscrito por Francisco I. Madero en 1910, el pacto de la empacadora suscrito por Pascual Orozco, en 1912, las adiciones al Plan de Guadalupe suscritas por Venustiano Carranza, en 1914, todos los pronunciamientos revolucionarios invocan la libertad municipal como institución constitucional, y así quedó consignada en el artículo 115 constitucional, que hoy , los modernos Judas, tratan de aniquilar por la vía democrática de levantar la mano con la supuesta representación de un pueblo. Es más importante discutir en foros nacionales si quemar mariguana es bueno o malo, en vez de discutir el futuro de las instituciones municipales que están a punto de ser atropelladas. Es la manipulación de la opinión pública, los distractores sociales operando para lograr sus principios y sus fines, ya no ocultos, sino claros y evidentes. ¡Pobres municipios! Sin dinero y sin policías, serán títeres del titiritero que mueve los hilos a su antojo, ya nomás falta que aprueben el uso de la mariguana para incrementar desmesuradamente la idiotización del pueblo y mientras transcurre el tiempo, plácidamente como un manso río, de este sexenio de telenovela y de tragedia, de homenajes al Ejército y a la Policía Federal, a quienes les viviremos eternamente agradecidos.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

El pájaro

El sol de la mañana

La catrina

Nuestra cultura

El abismo

Recuerdos a la luz de la luna

El ensueño

El castillo

¡Viva la farsa!

¡Viva la farsa!

Los espejos

A los pobres

¿Dónde estás, confianza?

El reverso del júbilo

¿Dónde está la Patria?

Auditoría forense

El Manos

La nada

El caballo de Atila

En manos de 113

Reina por una noche

Día del padre

Para que no se olvide

La manzana

Los pasos perdidos

El atole con el dedo

Foco rojo

La organización

Mayo florido

¿Cómo quieres que te quiera?

Nada ha cambiado

Las conciencias

La primavera

La ilusión

A nadie le importa

Pan y circo

El buey

Los rostros verdaderos

Los mercaderes

Las palabras

¡Viva la farsa!

Las manos temblorosas

El corral de la patria

Los mansos corderos

Las pedradas a la luna

Un abrazo amoroso

¡Viva mi desgracia!

¡Aquí nadie se raja!

La leve sonrisa

Desarrollo con justicia social

El rapazuelo triste

El cambio de Michoacán

El arca de Noé

Día de Muertos

Dialéctica social

La luna de octubre

En el desierto

¿Entierro o incineración?

Derroche de optimismo

El elefante

Los atenazados

La tetilla izquierda

Hasta el copete

Los cuervos

Las nubes

La imaginación

El último recurso

El principio y el fin

Las calenturas ajenas

Un nuevo país

¡Esta es su casa!

Nacionalismo como alternativa

La inquisición

Sin remedio

La última palabra

Bajo el palio

Los miserables

El tañer de la campana

La libertad del llano y la historia mentirosa

A 400 años, recordando a Cervantes

Los buenos deseos

El Caos

¡Soñemos muchachos!

Eternamente agradecidos

El nuevo evangelio

¿Por dónde comenzamos?

Entre el llanto y la risa

Los cascabeles

Los factores del poder

Desde el corazón

La espiga solitaria

El galope despiadado

La tierra de nadie

La catástrofe

El manantial

Carta a los Santos Reyes

Amor y odio

¡Feliz Navidad!

Los ojos cerrados

El enigma

El granito de arena

Los elegidos

El cariño y el rigor

Una canción desesperada

El disentimiento

El abrazo amoroso

La reencarnación

Ramón Méndez

La rebanada de pastel

El gallo muerto

El soñador

¡Viva la libertad!

El cuarto vacío

El primer día

A mi manera

El ocaso

La farsa

Aquí no hay quien piense distinto

La Luna de queso

¡Arriba Apatzingán!

Las fumarolas

Los “vurros”

El tesoro

El único camino

Los dioses vivientes

Compañeros nicolaitas

El día de la verdad

Nota de viaje

La vaca sin leche

Nosotros mismos

Nosotros mismos

¡Desde arriba, hasta abajo!

La locura

Los pescadores

La divina comedia

Vasco de Quiroga, ni mártir, ni héroe

La primavera

Honor a quien honor merece

El modelo deseado

Carta abierta a mi tierra

Metamorfosis

A mi manera

La movilidad social

Felices para siempre

Levantando bandera

¡Feliz Navidad!

El Titanic

La felicidad

El caballo brioso

La revolución michoacana