Alejandro Vázquez Cárdenas
El “Justo Sierra” y la autonomía universitaria
Miércoles 30 de Marzo de 2016
A- A A+

Hace pocas semanas, la captura, reclusión e incomprensible liberación posterior de un tal “Yorch”, narcomenudista integrante de los autodenominados Okupas, siniestros individuos que mantienen secuestrado un espacio de la UNAM desde hace 16 años, convirtiendo lo que fue un excelente auditorio en un muladar donde se vende desde alimentos en insalubres puestos hasta drogas, ha puesto de nuevo en el tapete la llamada “autonomía universitaria”.

Recordemos: El Auditorio Justo Sierra, bautizado por los secuestradores como “Che Guevara”, fue antiguamente motivo de orgullo de la Universidad, pero actualmente sólo es un lastimoso espacio cochambroso y deteriorado.

Asombra no la actitud de estos fósiles pseudoestudiantes, sino la apatía e incompetencia de las autoridades para rescatar ese espacio secuestrado durante ya largos 16 años. ¿Razones? Los ineptos funcionarios esgrimen las habituales, prudencia, diálogo, “no es tiempo de agitar al estudiantado” etcétera. La verdad es que una sola palabra define su actitud, cobardía. Y entre los ignorantes el otro “argumento” es una mal entendida “autonomía universitaria”.

Prácticamente desde que se utilizó el término "autonomía" ha existido confusión en la interpretación del término. Confusión alimentada incluso por las mismas autoridades que en teoría deberían saber de qué están hablando.

En nuestro medio el término "autonomía universitaria" es rápidamente desempacado y velozmente empleado por determinados segmentos cuando se presenta algún incidente que haya significado una transgresión a las leyes dentro del espacio físico de la Universidad.

Los servidores públicos supuestamente encargados de aplicar la ley, también utilizan la misma excusa para justificar su inacción. Y aquí estoy suponiendo que las autoridades, en su infinita ignorancia, piensen que la autonomía tiene que ver con algo así como la "extraterritorialidad" o que las universidades son semejantes a una Embajada. El resultado final, que es lo que importa, es la impunidad.

¿De dónde viene el concepto de "autonomía”? Desde el punto de vista etimológico, se llama autónoma la sociedad o entidad que se rige por su propia ley, es decir, que no depende de una norma que no sea la suya.

La autonomía sin embargo, no es soberanía. Los entes autónomos gozan de la facultad de decidir sobre sus asuntos, pero están sometidos a la soberanía estatal.

No hay ninguna relación entre la autonomía universitaria y la patente de corso que pretenden para sí algunos delincuentes incrustados en la UNAM.
No hay ninguna relación entre la autonomía universitaria y la patente de corso que pretenden para sí algunos delincuentes incrustados en la UNAM.
(Foto: Carmen Hernández )

La autonomía es la facultad que poseen las universidades para autogobernarse, darse sus propias normas dentro del marco de su Ley Orgánica y designar a sus autoridades, para determinar sus planes y programas dentro de los principios de libertad de cátedra e investigación y, para administrar libremente su patrimonio.

La autonomía universitaria tiene tres aspectos: el de su propio gobierno, el académico y el financiero. El primer punto permite que la Universidad legisle sobre sus propios asuntos, se organice como le parezca mejor, elija a sus autoridades y al rector, según los requisitos que ellos mismos señalan. La parte académica de la autonomía universitaria implica que la Universidad puede nombrar y remover su personal académico, según los procedimientos convenidos, seleccionar a los alumnos según los exámenes que ella misma implanta, elaborar sus planes de estudio, expedir certificados, títulos, etcétera. También garantiza la libertad de cátedra que no se debe confundir con la autonomía misma. El aspecto financiero permite la libre disposición que de su patrimonio tiene la Universidad y la elaboración y el control de su propio presupuesto.

De manera formal, una universidad es autónoma en la medida en que es libre de tomar dentro de su propia organización y por medio de sus propios procedimientos las decisiones relacionadas con su legislación y administración. Todo está reglamentado a partir del artículo tercero constitucional, en su inciso VII, por si alguien desea leerlo.

Como puede inferirse de lo anterior no hay ninguna relación entre la autonomía universitaria y la patente de corso que pretenden para sí algunos delincuentes incrustados en la UNAM.
drvazquez4810@yahoo.com

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual

El mono desnudo

Diálogo, ¿qué es eso?

Septiembre, ¿que celebramos?

Incompetentes o cómplices

Universidad Michoacana y la CUL

La democracia y los democráticos

Periodismo, sesgo y derechos humanos

Gana la CNTE

Las tres “C”

Usos y costumbres

¿Hasta cuándo?

Fanatismo y terrorismo, un peligro

Agnosticismo y ateísmo

A 28 años de un 6 de julio

Opiniones respetables

Paro médico

Miedo

Enfermedades psicosomáticas

La CNTE y sus mentiras

El toreo y la mente humana

El principio de Peter y los abogados

1º de mayo y los sindicatos

Productos pirata

Un nuevo tropiezo, la CNTE en Michoacán

La injusticia en México

Ferias y peleas de perros

Los nombres de los hijos

El “Justo Sierra” y la autonomía universitaria

Aristocracia y kakistocracia

La farsa de las terapias pseudocientíficas

PRI, un aniversario más

La educación universitaria en México

La visita del Papa

Medicina, pronóstico reservado y tanatología

El fuero ¿debe desaparecer?

Los gobernantes que merecemos

Cambio de placas, mal asunto

Escepticismo y credulidad

El debate, despenalizar o no las drogas

Terminó un mal año

Una carta para los mexicanos

Los perros no son juguetes

Silvano, el desencanto

La violencia del Islam radical 2

Islam, la violencia

Un aniversario más, la caída del Muro de Berlín

IMSS, una institución rebasada

Mentiras y medios de comunicación

Educación, ortografía y marchas

Delincuencia y medios de comunicación

Homeopatía, algunos datos

Educación en Michoacán, algunos datos

El Islam y la tolerancia

Ayotzinapa, cabos sueltos

Iatrogenia

De inteligencia y legisladores

Discurso de odio, Donald Trump

El mesías AMLO

Hiroshima, 70 años

Vejez, algunos datos

¿Y Michoacán cuándo?

Corrupción o ineficiencia

¿Cuándo se jodió Michoacán?

Telebasura, nuestra realidad

Mexico, el miedo, la ignorancia y la CNTE

Los famosos y la guerra

Michoacán ha votado

Incompetencia, miedo o complicidad

Elecciones al estilo de Cuba