Jerjes Aguirre Avellaneda
Para Corregir Desigualdades
Las ZEE y el corredor de pobreza Michoacán-Chiapas
Viernes 12 de Mayo de 2017
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La decisión del gobierno de la República para establecer las Zonas Económicas Especiales (ZEE) en las diez entidades de la República que presentan los mayores rezagos en su desarrollo puede significar el inicio de una etapa histórica distinta, en la que deba resolverse la condición de atraso del “México del sur” respecto del próspero y emprendedor “México del norte”, el mismo que está más cercano de Estados Unidos y que padece menos las “ataduras culturales propias de los pueblos indígenas”.

Y es que, en efecto, la desigualdad de todo tipo, especialmente aquella que permite distinguir entre riqueza y pobreza entre las oportunidades para vivir mejor y la tragedia que se expresa en sólo la posibilidad de vivir ese día y cada día de los que vienen. En un horizonte lejano del pasado, pareciera que los territorios ricos reproducen su riqueza con más riqueza y los pobres parecen condenados a repetir su miseria.

Primera Sesión Ordinaria de la Comisión Intersecretarial de las Zonas Económicas Especiales (ZEE)
Primera Sesión Ordinaria de la Comisión Intersecretarial de las Zonas Económicas Especiales (ZEE)
(Foto: Cuartoscuro)



Por eso, para Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, como lugares donde ha sido anunciado el establecimiento de las tres primeras Zonas Económicas Especiales, las expectativas son amplias en los inicios de un proceso de grandes esperanzas. Allí, en el corredor de la pobreza que se desplaza desde la Costa michoacana hasta la Costa chiapaneca, pasando por las regiones costeras de Guerrero y Oaxaca, el estancamiento ha sido persistente, al mismo tiempo que causa de frecuentes conflictos sociales e inestabilidad política constante.

En otro aspecto, en las regiones pobres el despegue económico es el resultado de los impulsos que provienen de fuera de esas regiones, particularmente por parte del Estado en las etapas iniciales, con la inversión en infraestructura y el establecimiento de incentivos y estímulos que atraigan la inversión privada para que atraigan la inversión privada, para que contribuya a la generación de cambios profundos en la economía y en la población de esas regiones. En esta perspectiva, las ZEE son solamente una forma probada en distintas partes del mundo para impulsar los cambios que permitan corregir los desequilibrios regionales.

Como consecuencia de este criterio, la Ley de Zonas Económicas Especiales establece en su artículo 1º que las Zonas deberán “impulsar el crecimiento económico sostenible, sustentable y equilibrado de las regiones del país que tengan mayores rezagos en desarrollo social a través del fomento de la inversión, la productividad, la competitividad, el empleo y una mejor distribución del ingreso entre la población”. Asimismo, la ley establece la distinción entre el área geográfica específica de la Zona y la correspondiente a sus áreas de influencia, definidas como: “Las poblaciones urbanas y rurales aledañas a la Zona susceptibles de percibir beneficios económicos, sociales y tecnológicos, entre otros, derivados de las actividades realizadas en la misma y de las políticas y acciones complementarias previstas en el programa de desarrollo, donde además se apoyará el desarrollo de servicios logísticos, financieros, turísticos, de desarrollo de software, entre otros, que son complementarios a las actividades económicas productivas de la Zona”.

Por tanto, es sumamente importante destacar que las Zonas Económicas Especiales representan una unidad entre el área específica de ubicación de la Zona, con las áreas aledañas de la fluencia, aun cuando las funciones en el desarrollo de la una y la otra sean distintas y demanden tratamientos también diferenciados. Es importante destacar que de inicio la ley contiene ordenamientos que podrían impedir que las ZEE funcionen como “enclaves económicos”, en lugar de ejercer influencias de aliento y promoción, como corresponde a un “polo de desarrollo”.

En estas condiciones se ha dicho por la Autoridad Federal en Zonas Económicas Especiales, que para finales de este mes de mayo dará inicio formal a la Zona que corresponde a Lázaro Cárdenas, en Michoacán, y al municipio de La Unión, en el vecino estado de Guerrero. Aparentemente el dictamen sobre la viabilidad de la Zona de Lázaro Cárdena se encuentra listo para su aprobación por parte de la Comisión Intersecretarial, integrada por quince dependencias federales que tienen como función adoptar decisiones coordinadas sobre el establecimiento, operación y desarrollo de las ZEE.

El decreto que contiene la declaratoria de Zona Económica Especial y su área de influencia por parte del presidente de la República aportará información precisa sobre sus límites geográficos, así como la relativa a los beneficios fiscales, aduaneros y financieros, junto a las facilidades administrativas aplicables en la Zona. Por lo pronto, el titular de la Autoridad Federal en ZEE, en declaraciones a la prensa, adelantó que serán otorgados estímulos significativos a los inversionistas, consistentes en la exención del 100 por ciento del Impuesto Sobre la Renta durante los primeros diez años, del 50 por ciento en los siguientes cinco años, a la vez que la deducción del 50 por ciento del IVA en todo lo que produzcan y de las cuotas patronales del IMSS en los primeros diez años y al 25 por ciento en otros cinco años, además de un régimen aduanero especial con reducciones a las cuotas de importación y exportación, entre otras tantas ventajas que incluyen las medidas de estímulos por parte de los gobiernos municipales y estatales, considerando a Michoacán y Guerrero en la Zona de Lázaro Cárdenas.

Con la declaratoria presidencial de la Zona Económica Especial culmina el proceso que establece la estructura jurídica normativa básica de las ZEE, si bien no es equivalente para que al día siguiente pudiera disponerse del conjunto de instrumentos operativos para cada Zona. Hará falta todavía la definición del administrador integral de la Zona, la integración de los consejos técnicos, la formulación de los planes maestros y programas de desarrollo y las reglas de operación para cada Zona, entre otras acciones.

Un tema que igualmente debería considerarse consiste en el análisis de la experiencia representada por el Puerto de Lázaro Cárdenas, que a partir de mediados del siglo pasado fue diseñado y puesto en marcha para que el país dispusiera de los dos factores fundamentales para el desarrollo industrial, como son la electricidad y el acero. El crecimiento económico y demográfico acelerado de Lázaro Cárdenas, así como el conjunto de fenómenos sociales asociados con la oferta de empleos y la ilusión de una vida de mejor calidad, que devinieron en frustraciones colectivas, en pobreza y desempleo, violencia e inseguridad, son experiencias que ayudan a la compresión de lo que debe hacerse y de lo que no debe hacerse. Aprender de la historia reciente de Lázaro Cárdenas permitiría evitar cometer los mismos errores, haciendo que valga la pena los esfuerzos nacionales realizados.

Cuestión relevante está referida a que las ZEE no pueden representar la oportunidad para que sólo los inversionistas ganen, sean nacionales y extranjeros, y la pobreza sea repetitiva para las mayorías sociales, en los polígonos de operación de la ZEE y en sus áreas de influencia. Los recursos aplicados por el Estado, al lado de los estímulos diversos a la inversión, tendrán que reportar beneficios tangibles e intangibles para los trabajadores directos e indirectos de la Zona Económica, así como para el conjunto de la sociedad de la Zona, en tanto modelo repetible para el desarrollo exitoso.

Para los michoacanos, guerrerenses, oaxaqueños y chiapanecos las ZEE representan un reto para su trabajo, creatividad y participación. Es una oportunidad que debe cuidarse y protegerse. Las Zonas no sólo son asuntos de gobierno y de inversión, toda vez que son proyectos relacionados con los intereses vitales del país y cuyo éxito o fracaso, habrá de tener consecuencias para México a lo largo, cuando menos, del siglo XXI.

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