Ramón Guzmán Ramos
El segundo más violento
Sábado 13 de Mayo de 2017
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La reacción del gobierno federal ha sido airada y se ha hecho sin perder tiempo. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (International Institute for Strategic Studies, IIS), con sede en Londres, ha colocado a nuestro país en el segundo de los más violentos en el mundo, con 23 mil homicidios intencionales registrados en 2016. En primer lugar se encuentra Siria, cuyo conflicto armado comenzó con una rebelión popular en 2011 y terminó en una guerra civil que ha adquirido ya una dimensión internacional. Siria es un país devastado, totalmente en ruinas. Tiene lugar allí el conflicto más cruento y bárbaro de los últimos tiempos. En 2016 se registraron 60 mil muertes. En México no tenemos una guerra de tal magnitud, la guerra que padecemos –y que el gobierno se niega a reconocer formalmente– es de carácter interno: se asemeja mucho a una guerra civil, aunque las fuerzas que chocan entre sí carecen de motivaciones sociales. No obstante, los muertos que deja esta confrontación armada se multiplican sin cesar.

Negar la realidad, sobre todo cuando la realidad no le favorece, ha sido una táctica recurrente del gobierno federal. En México las cosas no son como las dicen los críticos y los investigadores, esos agoreros del desastre nacional.
Negar la realidad, sobre todo cuando la realidad no le favorece, ha sido una táctica recurrente del gobierno federal. En México las cosas no son como las dicen los críticos y los investigadores, esos agoreros del desastre nacional.
(Foto: TAVO)


Negar la realidad, sobre todo cuando la realidad no le favorece, ha sido una táctica recurrente del gobierno federal. En México las cosas no son como las dicen los críticos y los investigadores, esos agoreros del desastre nacional. En este país no hay crisis de ninguna índole. La crisis sólo existe en la mente de algunos mexicanos. Aquí los problemas que tenemos están bajo control. Cuando aparecen evidencias en contrario, entonces el gobierno acusa que se trata de invenciones. La realidad más dura, sin embargo, es que tenemos al Ejército en las calles como si se tratara de un estado de excepción o de una ocupación interna. Desde el primer momento que Felipe Calderón tomó la Presidencia de la República en 2006 les declaró la guerra a los criminales y arrojó al Ejército y la Marina a combatirlos abiertamente, sustituyendo la función que por ley les corresponde a las corporaciones policiacas. Calderón hizo uso de este recurso extremo porque ninguna de las estrategias que se habían aplicado anteriormente daba resultado. Pero ahora tenemos que ésta tampoco ha sido exitosa. Lo menos que se tendría que hacer es revisarla y reconsiderar sus aspectos fundamentales.

En esta ocasión el gobierno federal niega que el reporte del IISS sea verdadero. Ni el Inegi, dice, ha dado a conocer todavía esta información. ¿De dónde la sacaría entonces este órgano extranjero? El IISS fue fundado en el Reino Unido en 1958 con el propósito, entre otros, de realizar investigaciones sobre los conflictos armados que tienen lugar en países o en determinadas zonas geográficas del mundo. Cada año da a conocer el balance que hace sobre este tipo de conflictos armados. No se trata de una organización que tenga lazos o compromisos con fuerza política alguna. Mantiene su independencia con respecto del gobierno.
Su propósito es promover políticas que generen condiciones para lograr relaciones de convivencia civilizada entre los países y la paz mundial. Una de las principales actividades que realiza es la investigación sobre las guerras y la inseguridad, sobre cualquier tipo de violencia sistemática que ponga en peligro la seguridad y estabilidad de un país. Sus investigadores, que se encuentran por todo el mundo, realizan un trabajo minucioso y serio, totalmente responsable. Es a partir de este trabajo que el IISS ofrece asesoría sobre análisis de conflictos y estrategias de guerra. No estamos, por lo tanto, ante un organismo que pudiera dar a conocer informes a la ligera, sin bases y sin fuentes verificables.

¿Cuál es la razón por la que el gobierno niega la realidad cuando ésta se le impone de manera concreta y sin lugar a apelaciones? En este caso no es difícil conjeturar que el informe del IISS sobre los asesinatos dolosos en México pone en evidencia lo que todos los mexicanos vemos y sufrimos a diario. Es el fracaso de la estrategia que mantiene el Estado a toda costa para combatir el crimen. Esta guerra nos ha tocado a todos con su violencia bárbara, irracional. Es una guerra que ha convertido al país en un inmenso cementerio, en un mar de sangre y sufrimiento, en un valle donde las lágrimas se secan al brotar de los ojos y terminan por ahogar a las víctimas. Es el espejo donde el gobierno no quiere verse ni desea que lo vean en el exterior, sobre todo ahora que anda defendiendo la causa de la democracia en Venezuela. Pero cerrar los ojos a la realidad, o negarla aunque ésta esté allí interpelándonos directamente, no hace que desaparezca. La realidad es necia y termina por imponerse.

En esta guerra sin cuartel el que más sufre es el ciudadano común, el que sale todos los días a realizar sus labores cotidianas. Vivir con miedo es el sino que se nos ha echado encima en esta época de incertidumbre y zozobra. No es un miedo irracional que surja en nuestra mente y que no se corresponda con la realidad, con la circunstancia trágica por la que atraviesa nuestro país. Es un temor verdadero, pero es esa clase de temor que la sociedad está aprendiendo a superar. El reporte del IISS sobre la violencia en México y el lugar que por ello ocupa nuestro país en el mundo es la realidad. Reconocer la herida es el primer paso, el indispensable, para pensar en la perspectiva de abrir caminos para que otra realidad sea posible al fin.

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