Rafael Mendoza Castillo
15 de mayo y la lucha sigue
Lunes 15 de Mayo de 2017
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Hoy los maestros y maestras democráticos, rebeldes, insumisos y dignos, estarán nuevamente en las calles luchando en contra del sindicalismo corporativo y charro, los topes salariales, la Reforma Educativa punitiva, el neoliberalismo depredador y sus reformas estructurales, y gritando una consigna: “¡Este día no es de fiesta, es de lucha y de protesta!”. Y tienen razón porque el sindicato charro, el SNTE, nuevamente le sirve a su amo, al Estado fallido, y en lo oscurito negoció el incremento de 3.08 por ciento directo a salario y 1.98 por ciento a prestaciones. Esto es ofensivo e indigno para los trabajadores de la educación. La batalla sigue en lo pedagógico, lo jurídico y lo político.

A los prianistas (PAN Y PRI) les importa el orden del capitalismo corporativo y la ampliación de los oligopolios entre los mismos ricos. El conflicto no existe para ellos. Como bien afirma Howard Zinn: “Nuestros líderes políticos preferirían que creyéramos que somos una familia. Exxon y yo, ustedes y Microsoft, los hijos de los directores ejecutivos y los niños de los trabajadores de los restaurantes”. El Pacto por México fue y es un pacto por la oligarquía. El pueblo explotado, marginado, no está incluido. La pactocracia ha sido un tiempo de grandes ganancias para algunos y grandes sufrimientos y penurias para millones de personas. Veamos algo de la historia, es decir, nuestra memoria individual y colectiva. No olvidemos.

Es importante recordar que la historia del sindicalismo mexicano se remonta a la segunda mitad del siglo XIX
Es importante recordar que la historia del sindicalismo mexicano se remonta a la segunda mitad del siglo XIX
(Foto: Disse)

Es importante recordar que la historia del sindicalismo mexicano se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. En esa época los trabajadores empezaron a organizarse para oponerse a las pésimas condiciones que existían en los centros de trabajo y que en forma unilateral y arbitraria fijaban los dueños de las fábricas, minas y talleres.

La crisis económica que estalló en todo el sistema capitalista a partir de 1929 también afectó a México. Así, los trabajadores reaccionaron con acciones y movilizaciones para resarcir la pérdida del poder adquisitivo de sus salarios, empezaron a exigir la firma de contratos colectivos en las empresas y la sindicalización de los trabajadores: ferrocarrileros en 1933, el minero metalúrgico en 1934, el petrolero en 1935, la Confederación de Trabajadores de México en 1936 y el SNTE en 1943.

Con Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés hubo cambio evidente en la política económica, una transición hacia un nuevo modelo económico al que se le conocería como de “sustitución de importaciones”, porque el objetivo era producir aquí lo que se importaba de otros países. Se inició un cambio también en la relación gobierno-sindicatos. Empezó una campaña de hostigamiento y de calumnias por parte de la patronal en contra de las organizaciones sindicales y sus dirigentes, acusándolos de ser agentes comunistas, hoy los llaman terroristas.

Las acciones del gobierno de Miguel Alemán en contra del sindicato ferrocarrilero tuvieron lugar en 1948 para apoyar a Jesús Díaz de León, alias El Charro, que fue destituido del cargo de secretario general por los trabajadores. Pero en este caso intervinieron la Policía y el Ejército. Tomaron por asalto las oficinas generales del gremio para sostener por la fuerza al dirigente destituido.

Después de la Segunda Guerra Mundial vino un auge económico en los países capitalistas. Este auge alcanzó a México, la economía empezó a experimentar un crecimiento constante, fenómeno que se conocería como El Milagro Mexicano o como “desarrollo estabilizador”. Los gobiernos de Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz fueron favorecidos por esta situación.

En estos años (los 70) es cuando empieza el conflicto entre el llamado movimiento obrero oficial y el independiente. Al primero se le cuestiona por su entreguismo y subordinación al Estado. Pero los conflictos más graves los tendrían el gobierno de Echeverría y los siguientes con el sindicalismo independiente, movimiento que se da por la democratización de los sindicatos y recuperación de su independencia (Demetrio Vallejo, Valentín Campa y otros), no tanto del Estado, sino del movimiento obrero oficial representado por el Congreso del Trabajo.

Para el caso que nos ocupa es importante mencionar que otra de las organizaciones más representativas de este periodo es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, nacida en diciembre del 1979 como una respuesta más, en este caso de los maestros, a la política de topes salariales del gobierno de José López Portillo y al corporativismo sindical, que en el magisterio estaba representado por Carlos Jonguitud Barrios, que desde 1973 se había hecho del control del sindicato más grande, el SNTE.

En 1982 llegó al poder un grupo de tecnócratas. El grupo anterior encabezado por Carlos Salinas de Gortari cambió la estrategia económica, consistente en abrir la economía a la competencia internacional, la venta de las empresas estatales y paraestatales, reducción del gasto social, desregulaciones, etcétera. A este tipo de políticas se les calificaría como neoliberales. El movimiento sindical fue severamente impactado. Se redujo la tasa de sindicalización, los salarios perdieron drásticamente su poder adquisitivo, muchos contratos colectivos desaparecieron y otros fueron mutilados, se endureció la política laboral y empezaron a darse las contrarreformas en la seguridad social.

Cuestionada fuertemente la legitimidad de la elección de 1988, Carlos Salinas de Gortari emprendió una serie de medidas tendientes a lograr la aceptación de la sociedad, en especial de los grupos de poder.
Recordemos que en enero de 1989 es aprehendido el líder moral de los trabajadores del sindicato petrolero, Joaquín Hernández Galicia, La Quina. Hoy está en la cárcel Elba Esther Gordillo Morales (tragedia o farsa).

Uno de los mayores triunfos del sindicalismo magisterial se dio en el año de 1989, cuando los maestros no solamente rompieron el tope salarial, que en ese año fue del diez por ciento, logrando 25 por ciento, sino que produjeron una crisis en la dirección del SNTE que propició la caída de otro cacique sindical, Carlos Jonguitud Barrios, y el fortalecimiento de la principal corriente de oposición, que es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Con la caída de la dirección del SNTE de Carlos Jonguitud Barrios, en primer término por la oposición y movilización de la CNTE y en segundo por la intervención del gobierno de Carlos Salinas, fue en esta coyuntura política que el gobierno salinista instaló en la dirección del SNTE a Elba Esther Gordillo Morales (1989).

Podemos observar, en estas pinceladas históricas, que a partir de 1940 existió una subordinación de las cúpulas corporativas sindicales a las políticas económicas del Estado. Las cúpulas sindicales oficiales siempre han sido adictas y subordinadas a las políticas que trazaban y trazan, hoy día, los gobiernos en turno. A cambio de eso los gobiernos les permiten a las cúpulas charras que actúen con impunidad y corrupción al interior de las corporaciones sindicales. Este es el caso de Juan Díaz de la Torre, impuesto en el SNTE por el actual inquilino de Los Pinos. El sindicalismo corporativo no ha muerto.

Juan Díaz de la Torre es el ejemplo típico de los líderes que sirven al patrón en turno, que usan el poder para sí mismos y lo distribuyen entre familiares, amigos y subordinados. No les importa la educación, ni la democracia ni la ética. Termino este escrito con las palabras de Pablo González Casanova: “Una primera definición de izquierda sería: la que lucha por la dignidad humana de cuanto ser humano es oprimido y discriminado”. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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