Martes 16 de Mayo de 2017
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Nuevamente el neoporfirismo galopa en la pradera; tal parece que no fueron suficientes los muertos de la Revolución de 1910 para entender los principios del “sufragio efectivo, no reelección”. Los prestidigitadores han sacado el conejo del sombrero ante el asombro del respetable público que ha quedado con la boca abierta. Nada más cuatro veces puede reelegirse un diputado local, los presidentes municipales, una vez, eso sí es quererse y tener la autoestima del tamaño del cielo. ¡Qué bonito es lo bonito! Ante el silencio inexplicable de la gallera, no tengo más que decirles ¡qué poca madre! Cuenta don José Rubén Romero en su libro Desbandada que en Tacámbaro había seis gendarmes cuando el bandolero Inés Chávez atacó la población, con motivo de la oportunidad los gendarmes se autonombraron generales, cinco generales y un soldado para organizar debidamente la resistencia, el soldado tenía un retraso mental, si no se hubiera hecho general igual que los otros. Los resultados fueron a pesar de la participación de todos los hombres del pueblo, desastrosos. Menciono esta anécdota de carácter histórico, porque con las reelecciones vamos a tener resultados catastróficos, la partidocracia despachándose con la cuchara grande. ¿Ya lo consultarían con las bases de sus partidos? ¡Sea por Dios!, decía mi abuelita Cuca cuando no tenía una explicación lógica de algún acontecimiento, frase que aquí repito: ¡Sea por Dios!

Nadie se preocupa si hay agua potable o no hay agua potable suficiente para dar de beber a tanta gente de pueblos y ciudades
Nadie se preocupa si hay agua potable o no hay agua potable suficiente para dar de beber a tanta gente de pueblos y ciudades
(Foto: Especial)

Son las “secas” y nadie se preocupa si hay agua potable o no hay agua potable suficiente para dar de beber a tanta gente de pueblos y ciudades. La canícula aprieta y los pozos no tienen el mismo caudal, ya no digo en pueblos como Huetamo, que está sufriendo, sino en todas partes, hasta los ojos de agua que salían a borbotones han perdido fuerza y nadie se preocupa. Las plantas de tratamiento de aguas residuales en los municipios, cuando existen, son deficientes aun cuando en los recibos de pago esté estipulado el concepto de “saneamiento”. Todos los nuevos fraccionamientos tienen la obligación de tratar el agua, pero llegan a un acuerdo pecuniario con los ayuntamientos para pagar una cantidad de dinero equivalente al costo de una planta de tratamiento y todos contentos, la planta nunca se pone. Esa complicidad entre los dueños de fraccionamientos legalmente establecidos y los organismos operadores del agua potable y saneamiento es francamente criminal, están atentando contra el medio ambiente, pero además se requiere más agua, cada nueva colonia, hasta las 400 y mas que tiene Morelia como irregulares necesitan agua limpia y tiran donde pueden el agua sucia. ¿Cómo es posible que en el vaso de la Presa de los Reyes, propiedad del municipio, y el cerrito ubicado al poniente del Estadio Morelos, también propiedad del estado, estén convertidos en muladares de paracaidistas? ¿Qué no eran zonas ecológicas para solaz y esparcimiento de los morelianos?, ¿o pasó lo que ha pasado con las áreas verdes de las colonias y fraccionamientos que hoy son escuelas o parroquias? Todos quieren agua y luz y drenaje y pavimento y vigilancia y no pagan ni la cuota mínima del Impuesto Predial ¿Y quién paga esos servicios? Pues todos los habitantes de las ciudades, en este caso Morelia, donde vemos cómo los recursos municipales van a parar a esos muladares cuyos líderes bloquean calles, asaltan las sesiones del Cabildo, presionan a los políticos que magnánimamente a fuerza les conceden lo que piden. Pero agua no hay, habrá que reutilizar el agua de la planta de tratamiento para esas colonias, o traerla de otro lado. ¿Cuesta mucho? Pues a pagarlo porque de lo contrario todos vamos a sufrir. Todo tiene un límite, el crecimiento de las ciudades lo condiciona el agua. Se requiere aprovechar al máximo el agua limpia, recuperar las presas de Umécuaro, Loma Caliente y Nieves, que está destruida; aprovechar el agua limpia del Río Chiquito antes de que reciba los drenajes y comience a correr por el pomposo parque lineal, replantear la estrategia de aprovechamiento y el precio del agua del Manantial de La Mintzita. ¿Cuánto paga la papelera contaminadora por el agua que utiliza y por la que desecha? ¿Su planta de tratamiento es la adecuada? Hoy se requiere sacar un foco rojo por el agua, uno más de los que ya tenemos, so pena de ser culpables de la indiferencia y encontrarnos tarde o temprano pagando la cuenta.

8 de Mayo, fecha memorable que no quiero dejar pasar sin algún comentario



La burocracia anodina se ha apropiado del evento, de las sillas, del micrófono, del presídium, el héroe está desdibujado, difuminado, él es lo de menos, lo que importa es la ocasión para el lucimiento personal o dirimir las controversias de siempre entre autoridades, sindicatos y casas del estudiante, los alumnos de la Universidad no están interesados en participar en el acto, ni la mayoría de los maestros, los más provienen de prepas incorporadas o con estudios revalidados, sin formación cívica y menos formación de nicolaitas, al grado de que muchos no saben qué se celebra el 8 de mayo.

Lejos de establecer una prohibición clara y precisa para alejar a los partidos políticos de la Universidad, en las pasadas elecciones organizaron un debate sin medir las consecuencias de que los partidos hagan de la Universidad un campo de lucha política y de reclutamiento. Pero no es mi propósito hacer un recuento de los daños, simplemente quiero decir: Miguel Hidalgo y Costilla, happy birthday to you!.

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