Samuel Maldonado B.
Repercusiones
Escuchar el ruido del silencio
Martes 16 de Mayo de 2017
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La señora Miriam Rodríguez Martínez, ante las autoridades correspondientes de su estado, en años pasados solicitaba constantemente un urgente auxilio a fin de encontrar a su hija desaparecida sin que su demanda tuviera una respuesta positiva. Las autoridades hicieron caso omiso de la denuncia y finalmente lo que la madre temía sucedió: ¡su hija Karen fue asesinada en 2012!

Pasaron muchos meses y nuevamente la señora Miriam Rodríguez acudió a las autoridades en la materia en el estado de Tamaulipas y solicitó una audiencia con el gobernador, indicando que estaba siendo amenazada y que temía por su existencia misma. La respuesta fue la misma que tuvo cuando la desaparición de su hija: ¡el silencio!, y desgraciadamente la señora Miriam Rodríguez terminó siendo asesinada.

La indolencia, la corrupción, la marginación, el crecimiento imparable del crimen organizado y la desatención a los problemas sociales es algo genérico en nuestro país, como si desde la cúspide se irradiaran a todo México
La indolencia, la corrupción, la marginación, el crecimiento imparable del crimen organizado y la desatención a los problemas sociales es algo genérico en nuestro país, como si desde la cúspide se irradiaran a todo México
(Foto: TAVO)

Conocer los nombres de esas inconscientes o indolentes autoridades no tiene sentido alguno pues prácticamene en toda la República la mayoría de los gobiernos cargan con ese fardo y poca atención les brindan a sus conciudadanos; pareciera que están sordos pues no escuchan ni siquiera el ruido del silencio, que pudiera servirles para meditar y pensar en la grave situación por la que atraviesa el país.

La indolencia, la corrupción, la marginación, el crecimiento imparable del crimen organizado y la desatención a los problemas sociales es algo genérico en nuestro país, como si desde la cúspide se irradiaran a todo México toneladas de estiércol y bañara a estados y municipios.

Las más altas autoridades de México dedicadas supuestamente a gobernar no lo hacen, pero sí difunden sus supuestos y más importantes logros en esas apariciones en televisión, en periódicos (propaganda pagada) largos, tediosos y repetitivos discursos, que por no tener esencia alguna provocan aburrimiento. Felices observamos a los grandes secretarios que pasean sin cansancio alguno por todos los rincones de este globo terráqueo; ya se van a París, a Nueva York o a Washington con frecuencia, pero a las montañas del país, a los puebluchos, no, pues solamente en esos lugares se encuentran el descontento, la miseria y el polvo.

Pero además, cuando se atreven a llegar, vienen envueltos y protegidos por sus numerosas escoltas más otros de seguridad pertenecientes al Ejército.

Ya pocos recordamos que antes, muy antes, los gobernantes y presidentes estaban protegidos precisamente por la gente del pueblo, que se acercaba a ellos para expresarles sus saludos, para comentarles de las necesidades de la región y de ellos mismos.

Antes las autoridades discretamente eran custodiadas y las mismas se llenaban de polvo sus zapatos y el sudor de los campesinos quedaba impregnado en los vestidos de los visitantes. Hoy los que supuestamente gobiernan no tienen la confianza de caminar solos por las avenidas como sucedía en épocas pasadas. Antes, en la llamada Avenida de San Juan de Letrán, actualmente denominada Eje Lázaro Cárdenas, en la ahora Ciudad de México, la más alta autoridad nacional tranquilamente la caminada, sin miedo ni temor alguno, pues el “propio pueblo” lo custodiaba.

Actualmente las autoridades ya no se llenan de polvo los zapatos y no llegan al mismo porque no son capaces de enfrentar las inconformidades de los ciudadanos, mismos que estamos hartos de tanta demagogia, robo de los recursos de la nación, de la entrega y del servilismo con el que las autoridades se manejan, principalmente cuando se encuentran con el esquizofrénico y loco vecino.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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