Martes 6 de Junio de 2017
A- A A+

Hay quien convoca a un acuerdo nacional para hacer de la honestidad una forma de vida y de gobierno. Qué cruel ironía: en el país del que no tranza no avanza, en el país del cinismo, en el país donde las ideologías están extraviadas, se propone dar paso al moralismo y no a la política, supeditar lo privado a lo público como en el principio de la civilización griega. Las cosas han cambiado, nuestra sociedad vive en el límite sagrado de la ley, pero la ley en nuestra sociedad ha sido manipulada por gobiernos y cámaras de diputados confabulados para el infortunio en los pactos por México, que han dado como resultado las reformas estructurales que nos tienen inmersos en la vorágine del proceso inflacionario, 6.17 por ciento en mayo, los precios vueltos locos, el peso inestable, el gasolinazo y el discurso público triunfalista lleno de un optimismo irreflexivo como en los mejores años. No podemos depender del pasado, pero tampoco podemos renunciar al futuro, somos una multitud en desacuerdo y cada día nos indignamos más ante la decadencia social y política y la fortaleza del hampa, pero a su vez de la fortaleza de las policías y el Ejército, que tarde o temprano se revertirán contra el pueblo inerme. Nos indignamos más de la decadencia social de millones de miserables frente a las oligarquías del Estado que viven en el lujo y el boato, de la decadencia social de la rapiña y el hurto del erario público como una práctica deseada, buscada, añorada; por tanto, sinvergüenza, rémoras de los partidos que buscan llegar al poder con esos fines, lo logran y se ufanan de su desvergüenza. Después de todo, vergüenza es robar y que los agarren.

Ericco Malatesta filósofo y anarquista italiano
Ericco Malatesta filósofo y anarquista italiano
(Foto: Especial)

Todo es producto de la democracia tal como la tenemos concebida. Democracias hay de diversos matices: Donald Trump es producto de una democracia, Hitler en su momento fue producto de una democracia, Maduro lo es. La democracia es circunstancia, es organización, es propaganda, es ilusión y pesadilla para liberales y conservadores, cuando los elegidos se transforman y enloquecen.

¿Y qué es lo que todos queremos? Queremos libertad, seguridad, justicia y unidad de propósitos, no unidad en torno de un gobierno, no unidad para defendernos ni para robar juntos, ni para que los demagogos tengan tela de dónde cortar, pero ya ven, si volteamos a los orígenes de México moderno, a la Revolución de 1910 y la Constitución de 1917, partimos del sufragio efectivo y la no reelección, postulados hoy pisoteados por las oligarquías, entre diputados y partidos le han dado en la madre. ¿Hacia dónde vamos, mansos corderos? Hacia el redil y, en su momento, al matadero.

No hablo de la felicidad ni de la paz, esas llegan con la libertad y la justicia; no hablo del amor, ni del placer, ni de la conciencia, ni de la honestidad y el decoro, eso es de cada quien y cada quien lo entiende a su manera, lo sufre o lo disfruta, pero no es con palabras, es con el ejemplo con el que se actúa, la palabras se las lleva el viento.

Pero soñamos, buscamos el modelo deseado de lo que quisiéramos que fuera, son las utopías, son los ideales, son lo inalcanzable, pero sólo imaginando esas utopías, esos ideales, es como podemos acercarnos a ellos, ya los paraísos terrenales no existen, pero al morder una manzana nos preguntamos el porqué del bien y el mal, nos podemos sentar mirando al infinito disfrutando manzana y pensamiento, su dulce sabor nos lleva encantados a pensar en el bien y si sufrimos por algo pasajero, al menos su dulzura nos consuela. No puedo en una apretada síntesis hablar de tantas cosas, lastres o ilusiones que nos preocupan, sólo diré que una vez más entraremos al terreno de lo incierto, a un gobierno cuya gestación comienza, frente a un gobierno agonizante que ve cómo se le escurre el poder de las manos como un puño de arena. Frente a esto, una vez más comenzará un nuevo sexenio, con un elegido que tendrá en sus manos el futuro de un pueblo.

¿Podremos al menos, hoy que celebramos con igual regocijo el día de la leche y el Día del Medio Ambiente, pensar en frenar su deterioro? Con gringos o sin gringos esto no tiene remedio, pero al menos juntar la basura y limpiar el agua, las emisiones a la atmósfera no hay quién las detenga, es el humo de la vida moderna que se hace humo y llega hasta los polos a derretir el hielo cuaternario.

¿Cuándo tendremos una planta de tratamiento de aguas en cada municipio? ¿Cuesta dinero? Pues sí, como cuestan los drenajes y los tubos para conducirla, así tendrá que ser la planta de tratamiento. ¿Acaso no pagamos el saneamiento en el recibo? Eso sí sería un homenaje al medio ambiente, como lo sería declarar una veda forestal en Michoacán y parar la destrucción del bosque. Una vez en Tancítaro, en terrenos del Parque Nacional, un campesino cortaba unos pinos descomunales, “¿por qué corta esos pinos tan bonitos?”, “voy a plantar una huerta, ya me enfadé de ser pobre, la trementina no vale y no me puedo comer los pinos, además esto es mío y fue de mi abuelo y de mi padre y quiero que mis hijos vayan a la escuela de agricultura para que me ayuden con esto. Por eso los tumbo amigo, ¿cómo ve usted?”, “pues está bien, sígale dando”. Hoy se plantarán algunos exóticos arbolitos para sacar una fotografía que muestre a los representantes protegiendo al medio ambiente, mientras la Carta de la Tierra, la Agenda XXI, el Protocolo de Kioto, los Acuerdos de París, la Ley General de Protección al Ambiente, la Ley Estatal de Medio Ambiente, el Plan Estatal de Medio Ambiente, el Reglamento de Medio Ambiente del Municipio de Morelia, están en el olvido.
Mordamos la manzana y dejemos que su dulzura nos lleve, al menos unos minutos, a pensar en el bien común, en ese que pensaba Ericco Malatesta cuando escribió el Método del anarquismo.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

El pájaro

El sol de la mañana

La catrina

Nuestra cultura

El abismo

Recuerdos a la luz de la luna

El ensueño

El castillo

¡Viva la farsa!

¡Viva la farsa!

Los espejos

A los pobres

¿Dónde estás, confianza?

El reverso del júbilo

¿Dónde está la Patria?

Auditoría forense

El Manos

La nada

El caballo de Atila

En manos de 113

Reina por una noche

Día del padre

Para que no se olvide

La manzana

Los pasos perdidos

El atole con el dedo

Foco rojo

La organización

Mayo florido

¿Cómo quieres que te quiera?

Nada ha cambiado

Las conciencias

La primavera

La ilusión

A nadie le importa

Pan y circo

El buey

Los rostros verdaderos

Los mercaderes

Las palabras

¡Viva la farsa!

Las manos temblorosas

El corral de la patria

Los mansos corderos

Las pedradas a la luna

Un abrazo amoroso

¡Viva mi desgracia!

¡Aquí nadie se raja!

La leve sonrisa

Desarrollo con justicia social

El rapazuelo triste

El cambio de Michoacán

El arca de Noé

Día de Muertos

Dialéctica social

La luna de octubre

En el desierto

¿Entierro o incineración?

Derroche de optimismo

El elefante

Los atenazados

La tetilla izquierda

Hasta el copete

Los cuervos

Las nubes

La imaginación

El último recurso

El principio y el fin

Las calenturas ajenas

Un nuevo país

¡Esta es su casa!

Nacionalismo como alternativa

La inquisición

Sin remedio

La última palabra

Bajo el palio

Los miserables

El tañer de la campana

La libertad del llano y la historia mentirosa

A 400 años, recordando a Cervantes

Los buenos deseos

El Caos

¡Soñemos muchachos!

Eternamente agradecidos

El nuevo evangelio

¿Por dónde comenzamos?

Entre el llanto y la risa

Los cascabeles

Los factores del poder

Desde el corazón

La espiga solitaria

El galope despiadado

La tierra de nadie

La catástrofe

El manantial

Carta a los Santos Reyes

Amor y odio

¡Feliz Navidad!

Los ojos cerrados

El enigma

El granito de arena

Los elegidos

El cariño y el rigor

Una canción desesperada

El disentimiento

El abrazo amoroso

La reencarnación

Ramón Méndez

La rebanada de pastel

El gallo muerto

El soñador

¡Viva la libertad!

El cuarto vacío

El primer día

A mi manera

El ocaso

La farsa

Aquí no hay quien piense distinto

La Luna de queso

¡Arriba Apatzingán!

Las fumarolas

Los “vurros”

El tesoro

El único camino

Los dioses vivientes

Compañeros nicolaitas

El día de la verdad

Nota de viaje

La vaca sin leche

Nosotros mismos

Nosotros mismos

¡Desde arriba, hasta abajo!

La locura

Los pescadores

La divina comedia

Vasco de Quiroga, ni mártir, ni héroe

La primavera

Honor a quien honor merece

El modelo deseado

Carta abierta a mi tierra

Metamorfosis

A mi manera

La movilidad social

Felices para siempre

Levantando bandera

¡Feliz Navidad!

El Titanic

La felicidad

El caballo brioso

La revolución michoacana