Rafael Mendoza Castillo
Democracia liberal, poder y verdad
Lunes 12 de Junio de 2017
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El poder y el sistema ven afectados sus intereses privados en el momento en que la mayoría de ciudadanos ponen en sospecha los mecanismos de elección para acceder al poder, los cuales han venido implementando, vía las cúpulas partidarias, sus aliados, los poderes fácticos (monopolio televisivo) y las corporaciones económicas, culturales, nacionales y extranjeras. Las elecciones son procedimientos que domestican las contradicciones de clase en el capitalismo o neoliberalismo.

Actualmente las clases subalternas sufren por un capitalismo políticamente administrado y planificado. La economía domina y corrompe a la política. Así, la democracia representativa es oligopólica, sirve al capital y margina a millones de personas. Como botón de muestra de lo que decimos están las elecciones del domingo 4 de junio pasado (cochinero electoral).

Los expertos usurparon la soberanía, los asuntos públicos y, por lo tanto, se corrompe a la política al extirparle lo público.
Los expertos usurparon la soberanía, los asuntos públicos y, por lo tanto, se corrompe a la política al extirparle lo público.
(Foto: TAVO)

En el momento en que los seres humanos olvidan la relación de verdad como horizonte con el mundo cometen un grave error ético y epistémico. En ese error damos entrada, como bien dice José Saramago: “A palabras que engañan, palabras que mienten porque quien las dice está manipulando para alcanzar objetivos que de otra forma no podría conseguir”.

Observamos cómo los políticos, las cúpulas partidarias, los duopolios televisivos, la oligarquía financiera nacional e internacional, es decir, el poder de dominación y de explotación, su régimen político y su modelo neoliberal de economía, usan el discurso, determinado lenguaje, palabras para ocultar y enmascarar lo que en verdad se piensa, además de ocultar sus intereses privados, que no públicos.

La verdad como relación mediadora principal de los seres humanos y su mundo ya no les importa a las clases dominantes, sino que utilizan el discurso o la palabra como pantalla para solamente convencer o persuadir al otro y enmascarar a aquella relación. El orden de explotación disuelve la verdad cuando hablan de certezas, donde la adecuación se instala en los objetos o en la creencia que se coloca en el sujeto que conoce.
Lo anterior olvida la atinencia que se recarga en la praxis, misma que contempla motivos, propósitos o fines para explicar la orientación de la acción. De ese modo, el objetivismo (certeza), el subjetivismo (creencia) y el practicismo (pragmatismo) sustituyen como doctrinas el asunto de la verdad, la que no puede radicar totalmente en ninguno de los componentes en los que se particulariza la relación hombre-mundo.

Por eso el fundamento de validez no se haya en lo “dado”, característica de las ciencias fácticas (de hechos), sino en las condiciones de posibilidad de lo real, de lo consciente o de la acción. Esto tiene que ver con el sujeto, sus aptitudes, capacidades y facultades; con el objeto para considerar las condiciones, situaciones y circunstancias, y el alcance y fines de las fuerzas activadas por el lado de la praxis histórica. El mundo es triádico, lo real, la conciencia y la acción constituyente. La posverdad desparece el objeto que mediatiza la relación del hombre con su mundo.

Lo que importa al mundo del capital es la acumulación en pocos, el robo a muchos, la ganancia a velocidad; no les importa la relación de verdad ni la condición humana, sino el enmascaramiento de lo real para cumplir los designios del dinero, el éxito y el poder (informa Cepal: dos tercios de la riqueza la poseen diez por ciento de las familias mexicanas y uno por ciento tiene más de 33 por ciento). Desigualdad social y económica brutales.

Cuando se oculta la relación de verdad sólo queda el ruido de la insignificancia, es decir, todo se parece, todo vale lo mismo, la izquierda y la derecha perdieron su sentido, unos partidos y otros dicen lo mismo y se juntan, sin distinción de principios éticos, cívicos, morales (mañana veremos, como dice Silvano Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán, unidos PRD Y PRI o PRD y PAN). No cabe duda, la infancia prianista es destino.

En lo anterior, en el sentido y significado del poder para sí mismos, el otro no existe. Lo que importa es la caza del voto por cualquier medio o la búsqueda del presupuesto. Como bien afirma Cornelius Castoriadis: “Hacen marketing, no tienen ningún programa. Su objetivo es mantenerse en el poder o volver al poder y son capaces de cualquier cosa”. Tiene razón, comprar votos, dejar cargos por otros, ser omisos ante la ley, una gubernatura por otra, etcétera. Se convierte en este caso a la política, al espacio público de todos, en una nulidad o en un negocio.

Decimos que la democracia representativa enmascara al mundo ya que en verdad los representantes se alejan, se separan de la gente que los elige. En este caso se representan a sí mismos (autorreferentes) y representan intereses privados, olvidándose de la voluntad popular, del pueblo, de la comunidad, verdadera fuente del poder. Por eso el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, ya se va a buscar otro puesto. Esto muestra una política sin ética y de ese modo la primera es fuerza bruta, la segunda, sin política, es pura ilusión. Los conceptos también se corrompen.

De ahí la importancia de la democracia participativa con el fin de recuperar la soberanía, es decir, la fuente del poder (artículo 39 constitucional). Aquí surge una pregunta obligada, ¿quiénes hicieron la Ley del Servicio Profesional Docente? Los maestros y las maestras, no. Los expertos usurparon la soberanía, los asuntos públicos y, por lo tanto, se corrompe a la política al extirparle lo público.

Recordemos que al nombrar creamos realidades. Por medio de lo anterior se ocultan, enmascaran significados, significantes, intenciones y también se pueden descifrar. Mencionaremos como ejemplo algunas palabras que son contradictorias, que se alejan de los significantes y significados y esconden sentidos políticos. Conservadurismo compasivo (que incluye la pena de muerte y las guerras de conquista), desarrollo sustentable (que permite la depredación de la naturaleza), calidad educativa (acumulación de conocimientos) y gobernabilidad democrática (significa ausencia de conflicto social). Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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