Gilberto Vivanco González
Vivilladas
Política y sociedad
Viernes 16 de Junio de 2017
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En estos tiempos de agitación constante por la serie de eventos sociales que impactan significativamente a la población, no cabe duda que la acción política es de las más cuestionadas; lo es porque desde dicha esfera se toman decisiones que impactan, para bien o para mal, al grueso de la población. Por desgracia para el sistema, y para aquellos que aún confían en él, la situación económica y la descomposición social en nuestro país día a día provocan que muchos aborrezcan a los políticos y a los partidos, aunque por infortunio todos dependemos de él.

Cristofer Cárdenas, estudiante de la Licenciatura en Intervención Educativa por la UPN, escribió un punto de vista a modo de reflexión que tituló “Revolución y ciencia política”, y de manera casual cayó en manos de Vivilladas. Al conocer su interesante disertación decidimos publicar la esencia de dicho documento. El trabajo de Cristofer nos regala una fotografía de todo el andamiaje que existe detrás de un partido político y de sus principales autores, al mismo tiempo nos plantea de manera muy sucinta una explicación de porqué el maridaje entre política y sociedad es indisoluble, a pesar de que muchos anhelan su divorcio. Entre algunos de sus esbozos, un tanto matizados por el autor de esta columna, puntualiza lo siguiente:

Por desgracia para el sistema, y para aquellos que aún confían en él, la situación económica y la descomposición social en nuestro país día a día provocan que muchos aborrezcan a los políticos y a los partidos
Por desgracia para el sistema, y para aquellos que aún confían en él, la situación económica y la descomposición social en nuestro país día a día provocan que muchos aborrezcan a los políticos y a los partidos
(Foto: Cuartoscuro)



“La ciencia política es algo necesario en nuestra vida porque es una disciplina que estudia fenómenos relacionados con el poder de los cuales mencionaré tres elementos primordiales: el Estado, la sociedad y el poder; todo esto va de la mano porque el Estado rige a la sociedad mediante el poder a través de una autoridad que pretende ejercer tal poderío de una forma organizada y es representada en al país por el medio que a lo largo de la historia se ha convertido en motivación para algunos y en desgracia para otros: los partidos políticos. Por desdicha, nuestro gobierno no gobierna en equilibrio como las ciencias políticas lo dicen o lo describen, y no es culpa de todos los mexicanos, como en ocasiones nos quieren hacer creer; al mexicano le han colocado, a través de los medios de comunicación y de otros aparatos ideológicos del Estado como el Ejército, el INE y la propia religión, una venda en los ojos, una venda que va oprimiendo nuestra libertad de expresión, oprimiendo todo intento de cambio para permitir, por ejemplo, la manipulación histórica de resultados electorales, como lo sufrido en el Estado de México y en Coahuila, cumpliéndose la máxima que algunos presumen: cuando el PRI pierde, el mismo PRI arrebata.

“En muchas ocasiones seguimos siendo un pueblo callado, que protesta poco, y cuando protesta es fácil de callar, existe ira social por la corrupción, por los fraudes, por los millones de pobres, por la falta de seguridad y de beneficios sociales, por la impunidad y por la incapacidad de nuestros gobernantes y, desde luego, por la falta de iniciativa y responsabilidad de múltiples funcionarios”.

Cristofer continua señalando: “Nuestros gobiernos se burlan de nosotros intentando hacernos ver lo que ellos quieren que veamos, hacernos oír lo que ellos quieren que oigamos y hacernos callar lo que ellos quieren que callemos. Nuestro sistema político es una de las grandes farsas nacionales, de las grandes farsas de nuestra historia, así como una de las muchas farsas es el que Peña Nieto esté gobernando en el presente sexenio y todavía anhele preservarse a través de otro incondicional priista para que les cubra las espaldas.

“Ya es hora de abrir los ojos, ya es hora de poner en alto el ser mexicano, tanto como lo hicieron Morelos, Juárez, Zapata, Villa, Madero y José Vasconcelos, entre muchos otros. Es tiempo de cambiar nuestro tipo y estilo de gobernar para lograr que nos gobiernen, como se dice en las ciencias políticas, con autonomía, con democracia, con sentido humano y con justicia; pero todo esto no lo vamos a lograr incendiando gasolineras, cerrando casetas y carreteras; aún si paramos la ciudad entera no cambiará nada, tenemos que hacer entender al pueblo, a la gente, que podemos cambiar con los libros en la mano, con preparación, con estudio. No hay necesidad de bombas y metralletas, recordemos que tenemos una misión y un propósito: educar para cambiar, y no sólo me refiero a dar conocimientos, sino a sembrar ideales en las generaciones de hoy; es impostergable intervenir en las poblaciones con mayor rezago económico, donde se compran votos por despensas paupérrimas y donde quienes reciben 200 pesos se convierten en siervos por trienios o sexenios de gobernantes corruptos e impostores. También recordemos donde no hay educación, donde no hay conciencia social o existe la ignorancia y la pobreza como brutal mancuerna, no existe el criterio, ni existe la voluntad propia o al menos ésta se encuentra en permanente riesgo.

“Hagamos esto por el honor más grande que alguien pude tener: pasar a la historia como parte del motor de cambio que regaló otra realidad a nuestro país. El verdadero futuro de nuestra nación somos los revolucionarios de ahora, como lo puntualizaba en líneas anteriores, ya no tenemos metralletas o machetes, o bombas en la mano; ahora tenemos conocimientos, redes sociales, credencial electoral e ideales con los que podemos luchar, con los que podemos heredar a los niños de ahora y a los jóvenes del mañana un país diferente, un México distinto, con auténtica democracia eligiendo realmente a nuestros gobernantes como lo demandan la ciencias políticas, donde reinen la trabajo, la humanidad, la solidaridad, el bien común y sobre todo la dignidad y la equidad; no es un sueño, no es una quimera, es una utopía, pues con la acción conjunta del pueblo, de los obreros, de los campesinos, de los maestros, de los intelectuales, podemos hacer de nuestra patria un mundo diferente, un mundo posible. Esto también va con las ciencias políticas”.

Llama la tención cómo un estudiante como Cristofer Cárdenas tiene un modo tan abierto, tan apasionado y sobre todo centrado de pensar; él es un ejemplo de que efectivamente la educación, la experiencia, el esfuerzo, la lucha y la reflexión en su conjunto pueden darnos la oportunidad de contar con una nación, donde los jóvenes con decisión y sensatos son absolutamente necesarios.
Tácito, escritor y político romano, advirtió: “Un gobierno democrático se halla próximo a la libertad; el de unos pocos se halla próximo a la tiranía”.

Sobre el autor
Nació en Zinapécuaro Michoacán (1961) Profesor de Educación primaria (E.N.V.F.); Licenciado en Ciencias Naturales (E.N.S.M.); Maestría en Investigación Educativa y Docencia Superior (IMCED). Excatedrático y exdirector de la Normal Rural de Tiripetío; Ex director y excatedrático de la Escuela Normal Urbana Federal, catedrático del IMCED. Diplomado en Administración de Escuelas Superiores (IPN)
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