Jorge A. Amaral
LA CASA DEL JABONERO
Pura música
Sábado 17 de Junio de 2017
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 “Ireri” es esa voz purépecha que significa “el que habita”, en tanto que “in situ” en latín quiere decir “en el lugar”.
“Ireri” es esa voz purépecha que significa “el que habita”, en tanto que “in situ” en latín quiere decir “en el lugar”.
(Foto: Especial)

Es de verdad bonito que el gobierno municipal de Alfonso Martínez esté postulando a Morelia para recibir el distintivo de Ciudad Creativa en la Música, que otorga la UNESCO a las ciudades con amplia oferta cultural e intensa actividad artística. Es algo hermoso porque esta Ciudad de las Canteras Rosas alberga festivales de gran envergadura como el de Guitarra, el de Órgano, el Jazztival, el del Mariachi, el Internacional de Música y otros más que le dan realce a la capital del estado, y esa distinción permitiría a Morelia tener proyección en el concierto de las naciones, atraer turismo cultural y derrama económica relativa. Es de verdad bello, y si no me cree vea el video en https://moreliacreativecity.org/ y se convencerá.

Pero con todo y lo maravilloso que eso pueda resultar, la ciudad tiene grandes pendientes, a estas alturas ya impostergables, que pueden opacar el lustre vallisoletano, como la inseguridad, y es que el 9 de junio, el portal Revolución 3.0 publicó, con datos de Alto al Secuestro, una nota que da cuenta de los elevados índices delictivos en la capital del estado. Y es que es de poner los pelos de punta saber que, por ejemplo, en homicidios directamente relacionados con la delincuencia organizada, o sea ejecuciones, el municipio ocupa el tercer lugar, sólo superado por los focos rojos de siempre, Apatzingán y Lázaro Cárdenas, y que en robo de vehículos la capital del estado ostenta el nada honroso primer lugar.
La realidad de las cifras contrasta con la realidad del gobierno, y esto se debe a que ante las estadísticas, ante los datos duros, por lo regular las autoridades no buscan poner un remedio real, sino más bien desviar la atención. Vaya, avientan la basura bajo el sofá y ponen una alfombra bonita para que las visitas no vean la mugre, vean la alfombra, que sólo es ornamental, pero quienes viven en esa casa saben dónde está la basura, la respiran, la padecen, y no les queda más que ver cómo la autoridad muestra la alfombra y el florero a las visitas.

Revise usted los diarios, sobre todo los que tienen sección de nota roja, o vaya a alguna agencia como Red-113 y podrá notar que las cifras de Alto al Secuestro no son una exageración, y le ejemplifico: del domingo 11 al miércoles 14 de junio estos son algunos de los delitos de los que da cuenta la mencionada agencia:

-Dos policías heridos al tirotearse entre sí tras una discusión en pleno Centro.

-El hallazgo de una maestra estrangulada en su casa, en la colonia Vicente Riva Palacio.

-Un cadáver en descomposición en el río, en Ciudad Industrial.

-Venta de droga en un bar de la colonia Lomas de Hidalgo.

-La detención de dos narcomenudistas, lo cual contradice el dicho gubernamental de que ya no hay delincuencia organizada en Morelia.

-El comandante regional de la Policía Federal Ministerial abatido a tiros en la esquina de Avenida Camelinas con Solidaridad.

-El asalto al personal que transportaba dinero del Programa Prospera, en Teremendo, con 590 mil pesos y la pistola de un policía como botín.

-Un asalto a cuentahabiente en el Centro con dos de los asaltantes detenidos y fugado el tercero, que se fue con el producto del atraco.

-Un cadáver degollado en Ampliación La Aldea.

-Dos cuentahabientes despojados de su dinero, uno en la Avenida Morelos Norte y otro en la Avenida Camelinas

-El atentado a balazos contra una maestra en la Avenida Quinceo a manos de un hombre y una mujer que, claro está, se dieron a la fuga.

Estos son nada más algunos y podrían parecer pocos dado el tamaño del municipio y la complejidad que cada vez se apodera más de Morelia, pero son sólo de los que da cuenta la prensa, porque hay muchos más que no llegan a los medios y otros tantos que ni siquiera se denuncian, lo que me lleva a pensar que es una pésima carta de presentación a la hora en que el Ayuntamiento pretende posicionar a Morelia entre los más importantes destinos turísticos, y claro, aunque tampoco estamos como en otras ciudades, la capital del estado está entre las urbes michoacanas que el entonces candidato y hoy casi gobernador con licencia aseguró que se encargaría de que fueran las más seguras del país, la misma por la que el alcalde nos invita a caminar pero sin hablarnos del riesgo que ello implica. Además, como se puede ver, hay de todo: feminicidios, tráfico de drogas, ejecuciones, robos, asaltos, atentados, así que la tarea es mayúscula.

Claro, hay detenciones, hay rondines y hay vigilancia, pero eso no representa ningún logro palpable porque no es más que el trabajo de las corporaciones de seguridad, pero si usted sale a la calle y pregunta a la ciudadanía, a sus vecinos y familiares, le dirán lo que usted mismo seguramente percibe: en Morelia no nos sentimos plenamente seguros, y ya en la semana, Adriana Hernández Íñiguez, diputada local priista y presidenta de la Junta de Coordinación Política en el Congreso del Estado, hacía fuertes señalamientos sobre el tema, y cito: “Lo dije hace varios días y lo compartía también el diputado Wilfrido Lázaro, quien es presidente de la Comisión de Seguridad Pública, que la seguridad se debe sentir. La seguridad no se dice, la ciudadanía la debe sentir, la debemos sentir cuando vamos seguros en la calle, cuando sabes que tu casa no te la van a robar, cuando sabes que no te van a robar tu vehículo, cuando sabes que vas por las carreteras del estado y no va a haber ningún problema, y hoy la percepción de la gente es que la seguridad no está bien”.

En fin, Morelia es una ciudad musical, y para comprobarlo salga al Centro, siéntese en un café y podrá darse cuenta de cuánto músico y cantante llega en el transcurso de una mañana o una tarde en busca de una moneda, así que bien pensado por el Ayuntamiento emprendedor de Alfonso Martínez, pero además, ante la nada optimista percepción ciudadana y la triste realidad que contrastan con las cifras alegres del gobierno sobre seguridad y economía, ojalá Morelia logre el distintivo de Ciudad Creativa en la Música, porque a final de cuentas ya estamos acostumbrados a que nuestros gobernantes sean eso: pura música. Es cuánto.

IRERI - La Bamba (Cover)

Para escuchar el fin de semana: Ireri, In situ



No soy muy amante las bandas emergentes, me he llevado varios chascos por andarles haciendo caso a los reporteros de la fuente cultural, que luego ensalzan proyectos con los que en realidad no es para tanto. En esta semana revisaba una nota de Omar Arriaga sobre el grupo Ireri y la presentación de su primer disco, In situ, y decidí arriesgarme dado que ya el último EP de La Sex Fleur había sido una total pérdida de tiempo, y no porque sean malos, sino porque simple y sencillamente no es lo que este humilde melómano disfrute. Pero con Ireri tuve una muy grata sorpresa.

Con sonidos que conjugan elementos del jazz, el rock, el reggae y el blues, con algunas letras en purépecha y otras en inglés o español, es un disco que desde el inicio marca la identidad de los miembros del grupo, y no es necesario que suene una pirekua para remitirnos a Erongarícuaro, a Pátzcuaro, a la ribera del lago.

Es de destacar la fuerza de Francisco Diego Álvarez en la guitarra, sin que demerite la ejecución de los demás integrantes, que se escuchan perfectamente integrados en un proyecto que no sólo les sirve a ellos para poner de manifiesto su identidad lacustre y michoacana, sino que a lo largo de los doce temas podemos escuchar una propuesta sólida, bien madurada, con arreglos bien pensados, letras (las que pude entender) bien hechas, interesantes. Además, lo reconozco, fue algo inesperado para mí escuchar blues en purépecha, y esto sirve para proyectar su lengua materna hacia otro horizonte, donde los jóvenes purépechas sigan sintiendo la necesidad de seguirla hablando y escribiendo, ya que mientras haya quien cante, hable y escriba, es más difícil que una lengua se pierda.

Por eso es que el nombre del grupo, el título del disco y el concepto hacen la amalgama perfecta: “ireri” es esa voz purépecha que significa “el que habita”, en tanto que “in situ” en latín quiere decir “en el lugar”. Entonces, el sentido de pertenencia geográfica, social y cultural es tan fuerte en este disco, que sin caer en estereotipos lo remite a uno a estos pueblos lacustres; de hecho, mientras lo escucho me transporto a esa hermosa carretera que serpentea junto al lago entre Erongarícuaro y la zona de Chupícuaro, tanto que la próxima vez que vaya por aquel rumbo este disco sonará a todo volumen en el carro. Salud.

Sobre el autor
Jorge A. Amaral Morelia, 1980. Melómano, aficionado a la cocina y poeta rehabilitado. Narrador ocasional, cronista eventual y articulista consuetudinario. Aprendió algunas cosas bastante útiles en la Facultad de Filosofía, tuvo un centro botanero, ha sido desempleado, obrero, carnicero, oficinista, funcionario, dirigente partidista y taquero. De oficio corrector, ha publicado en diferentes antologías editadas dentro y fuera del estado, en las revistas Letra Franca, Clarimonda y otras de menor notoriedad, además de ser columnista en la revista digital Revés. Abomina la presunción sabedor de que, en la casa del jabonero, el que no cae, resbala.
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