Rafael Mendoza Castillo
El poder del capital vigila y castiga
Lunes 26 de Junio de 2017
A- A A+

Inicio estas reflexiones con el pensamiento crítico de Lorenzo Meyer: “La DFS (Dirección Federal de Seguridad) ya no existe, ya es historia, pero el espíritu de esa organización y de la política que la animó sigue vivo, porque vivo está el sistema que la creó. Por eso sigue espiando y le molesta que salgan a la luz los viejos métodos”. Así la transparencia y la información sustituyen a la verdad. La nueva concepción del poder no consiste sólo en el control del pasado, sino en el control psicopolítico (mente-cuerpo) del futuro.

Para algunos filósofos la dominación no es inherente o natural a la esencia humana (Maquiavelo), sino, como dice Marx, es una concepción histórico-social.
Para algunos filósofos la dominación no es inherente o natural a la esencia humana (Maquiavelo), sino, como dice Marx, es una concepción histórico-social.
(Foto: TAVO)

Hannah Arendt escribió en 1969: “La violencia aparece como prerrequisito del poder, del poder como simple fachada: el guante de terciopelo que oculta la mano de hierro”. El poder es un invento, luego se fetichiza, se escapa, se escinde de las relaciones de explotación, de la voluntad popular, actúa para sí mismo y su secuestrador, la oligarquía financiera. El poder fetichizado todo lo corrompe.

Tanto Hobbes como Maquiavelo y Hegel pensaron el poder como dominación, fuerza, pero se olvidaron que el poder implica la explotación (Carlos Marx). Hoy los dominadores viven la obsesión por el poder. El que explota domina y el que domina explota, por eso la historia es ese campo de relaciones de fuerza en conflicto, pleito entre el amo y el esclavo en Hegel y la lucha de clases en Marx.

Como bien afirma Leonardo Sciasci: “No es literatura lo que es fantasía, sino la realidad tal y como es manipulada y sistematizada por el poder”. Discutir, analizar y cuestionar la condición que soporta al poder y su ejercicio implica, de entrada, incorporar la idea de límite, esto es, la intervención de la razón crítica, para esclarecer el sentido de verdad y de valor que aquel encierra.

Plantear la idea de límite constituye una necesidad para tomar distancia respecto del poder que se ha identificado, absolutamente, en la configuración con la objetividad histórico-social, misma que lleva a los hombres y mujeres a la búsqueda de una ilusión infinita. Si pudimos limitar la experiencia, ahora estamos obligados a frenar el principio de poder. Por eso las elecciones son un mecanismo administrativo de control, domesticación y aturdimiento del conflicto de clases. Terminan y sigue el despojo a la nación.

El principio de poder del gran dinero está desestructurando las formas racionales de la civilización y la cultura crítica contemporánea. Es tan grave la situación que los individuos, las clases sociales, los sujetos históricos, están siendo colocados por el poder en la morada de los dioses, donde no hay debilidades y la inmortalidad es el destino.

Tal parece que el ejercicio del poder (capacidad para imponer la voluntad a otros o también para alterar la realidad) es ajeno a toda reflexión ética y epistémica dado que no sólo es cuestión de eficacia, de resultado, de dominio, de fuerza. Tiene que ver con una relación, con una posición de los hombres respecto de los contenidos de la realidad social, éstos son atrapados por el poder para detener, ilusoriamente, la contradicción y la determinación (elecciones, policía y ejército en la calle).

La palabra “poder” incluye significantes como el de leviatán, el príncipe, el presidente, el rey, el amo, verdad absoluta, razón única, interpretación o visión unidimensional sobre el orden, ley absoluta, corrupción, impunidad, riqueza, conquista, dominio, disciplina, explotación, robo, demanda y lo divino.

Estos significantes tienen la función de ocultar y enmascarar una forma de apropiación del mundo histórico humano y bloquear el trabajo del pensamiento crítico, el cual siempre busca la libertad, el deseo con sus límites, para distanciarse de las identificaciones absolutas que aquellos significantes construyen como si fuera la realidad misma.

Con la invención del orden, el sistema social, las estructuras políticas, las instituciones, los rituales, las normas, la costumbre, la segunda naturaleza, también se configuran el discurso, las estrategias y las prácticas del poder. La única razón que puede frenar la velocidad del poder, traducido en progreso, desarrollo acelerado y la acumulación de riqueza en pocos, es la democracia participativa, la acción constituyente de la comunidad política soberana. Esta última debe rescatar el poder delegado en la representación.

La idea de poder que hoy permea al sistema político mexicano se fundamenta en una visión partidaria, mafiosa y facciosa, de poderes fácticos y de una clase oligárquica; además, en instituciones sociales que producen estrategias de poder, las cuales se instalan en la prensa, la radio y la televisión comerciales y los procesos electorales. Desde estos espacios se lanzan los mensajes, las imágenes para apoyar y enmascarar la única interpretación fundamentalista producida por el régimen político (correlación de fuerzas, valores e instituciones conservadoras), que no acepta la crítica ni la discusión pública.

Al tlatoani moderno le molesta que la discusión de su pacto social injusto se haga en público, a la luz, que es el escenario de la razón democrática y pretende cultivar, con sus amigos de clase, panistas, priistas y perredistas colaboracionistas, sus verdades en lo privado.

De este modo el poder es una forma que produce regímenes de verdad que pone en circulación y que distorsionan la realidad humana para que los sujetos se unifiquen con ella. Además produce saberes y prácticas divisorias para clasificar y ubicar a los hombres y mujeres en la pobreza y la riqueza, la locura y la normalidad, la salud y la enfermedad, la tristeza y la alegría, el deseo o la demanda.

Así, el poder se coloca en lo imaginario, derrotando, vía la fuerza de la mentira y la complicidad, a la palabra, el lenguaje, la razón, y esclavizando el sentido plural de la realidad. Para la mentalidad del poder, desde el orden neoliberal (1982), es apenas un breve episodio en el ejercicio despótico de éste y, sobre todo, cuando desde lo privado, desde el secreto, se decide la orientación única de la historia de este país.

Para que el poder dure se usa la eficacia, la dominación y el resultado, además para acomodarse a la oscuridad de la ilusión y la opacidad de lo real social. Como bien dice Elias Canetti: “Mi deseo más ardiente es ver cómo un ratón se come vivo a un gato. Pero tiene que estar jugando con él el tiempo suficiente. El espacio que el gato controla, los vislumbres de esperanza que concede al ratón, vigilándolo meticulosamente, sin perder su interés por él y por su destrucción, todo ello reunido –espacio, esperanza, vigilancia e interés destructivo– podría designarse como el cuerpo propiamente dicho del poder o sencillamente como el poder mismo”.

Para algunos filósofos la dominación no es inherente o natural a la esencia humana (Maquiavelo), sino, como dice Marx, es una concepción histórico-social. La cuestión entre ricos y pobres, explotados y explotadores, no es un problema antropológico, sino resultado de una condición histórica, y como tal podemos transformarla. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
Comentarios
Columnas recientes

Ética y política con fundamentos, con principios

Campañas políticas, el capital y la dominación

El discurso tecnocrático oculta el despojo de la nación

El tiempo y el espacio como negocio

La lucha teórica y política por la educación

El neoliberalismo produce relaciones de explotación

El feminismo es un humanismo

Lo que sucede cuando la crítica y la participación se ausentan

La batalla teórica y política del normalismo

El Estado al servicio del capital

Las instituciones al servicio del neoliberalismo

Instituciones y presupuestos discrecionales

Ideas para liberar lo educativo

El lenguaje público como derecho humano

El poder, el valor y el capital

El contenido de lo educativo no es neutral

Transformemos al capitalismo corporativo y sus instituciones

¿Quién lleva las riendas en el país?

La infancia en el neoliberalismo

Las instituciones al servicio del proyecto de pocos

Pensar en la muerte es pensar en la vida humana

El poder y los fines de la educación

Estado laico e Iglesia católica

Necesidad de conciencia crítica y de sujeto

El neoliberalismo y la doctrina del shock

Modernidad, ¿para quién?

Se privatiza el contenido público de la política

Política, imaginario y educación

La vuelta al yo y la muerte del otro

Investigación educativa, poder y cultura

Relación pedagógica en la política y la cultura

La intimidad de lo educativo

Felicidad y bienestar, ¿para quién?

El sujeto de la educación y la profesionalización

Es necesario detener el neoliberalismo depredador

Racionalidad instrumental y transparencia

Conflicto entre la seguridad y la libertad

El poder del capital vigila y castiga

La memoria histórica amenazada

Democracia liberal, poder y verdad

La veda electoral se sustituye por la noticia

Sindicalismo y neoliberalismo en la UMSNH

Los riesgos de la escritura, la lectura y el pensar

15 de mayo y la lucha sigue

Violencia y pobreza contra la niñez mexicana

La impunidad y la corrupción como espectáculo

La lucha entre lo pesado y lo ligero

Estado, poder y oligarquía

El poder domina y produce fantasías

La libertad, ¿para qué y para quién?

Reforma en la UMSNH y el solitario de Rectoría

Reforma integral en la UMSNH o nada

Reforma en la UMSNH, ¿para qué?

El coro, la moral y la educación

Izquierda y derecha, ¿para qué?

La lucha entre la verdad y la post-verdad

Lucha política y crisis de identidad

La dignidad es un principio, no es un medio

No está en la mochila, sino en el sistema neoliberal

El capitalismo corporativo despoja a la nación

Construir una nueva formación social

Modificar el artículo 29 y suspender garantías

Capitalismo, Consumo y Emociones

Ética crítica y educación liberadora

Globalización y sindicalismo en la UMSNH

Palabras que engañan y mienten

La lucha entre lo reiterativo y lo disruptivo

Trump y la unidad de la oligarquía mexicana

Bloqueo histórico e individualismo obsesivo

El malestar de la vida y la muerte

Pensamiento político de Lázaro Cárdenas del RíoPensamiento político de Lázaro Cárdenas del Río

El poder de explotación y el otro

Los enemigos de la praxis de la liberación

2 de octubre y Ayotzinapa no se olvidan

La relación de poder en la UMSNH

La lógica del capital y la política

El Estado laico y la Iglesia católica

Trilogía de la oligarquía financiera

El neoliberalismo y la causa de los niños

Pensamiento crítico y moralidad

Ética y educación emancipadoras

El poder de explotación y la educación

Lo imaginario y el capital

La ética disruptiva y la educación

Pensar la educación y la pedagogía

El poder de explotación y la educación

El poder autoritario y lo social

El capitalismo corporativo y lo público

El poder de dominación y la Reforma Educativa

Razón ficticia y democracia representativa

El pensamiento único del prianismo

Política y educación, ¿para qué?

La política también se corrompe

La autonomía del saber, ¿para qué?

Pactos, ¿para qué?

La relación de explotación y la infancia

La UMSNH y su autonomía

Escribir, ¿para qué?

Del Estado de excepción al Estado de rebelión

Reforma, jubilación y pensión en la UMSNH

El normalismo: defensa teórica y política

El normalismo: defensa teórica y política

El capitalismo destruye lo humano y la naturaleza

SPUM, universidad y neoliberalismo

Opción a la educación crítica

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

La acumulación de capital en pocos

La desconfianza y el desánimo

Neoliberalismo, corrupción y narcotráfico

Reflexiones sobre el orden sexual

Necesidad de la pregunta y necesidad de conciencia

Ante el autoritarismo, la razón y el argumento

La formación es de naturaleza política

El derecho del orden de Aurelio Nuño Mayer

Evaluar para individualizar y normalizar

Las Normales y el pensamiento único

Poder, vida y muerte

El poder, el diálogo y el nuevo comienzo

Las Normales y el gerente de la SEP

Las Normales y el autoritarismo (Primera parte)

La privatización de lo público

El Papa Francisco y la Iglesia católica

El diálogo como mecanismo administrativo

Las tribus del SPUM

Los retos del “nuevo comienzo” Segunda parte y última

Los retos del “nuevo comienzo” (primera parte)

Reforma Educativa de excepcionalidad

La minoría gobierna a la mayoría

Liberalismo, autoritarismo y centralismo

Escribir y pensar sobre el poder de explotación

Lucha entre la identidad y el sujeto

El malestar en la infancia

El poder, la sexualidad y lo femenino

Salvador Jara Guerrero y el Estado de excepción

Salvador Jara Guerrero, los intelectuales y el autoritarismo

El bullying, punta del iceberg

Infancia, violencia y capitalismo

Discurso político e Iglesia católica

Educación y pensamiento crítico

El individuo y el sujeto

El sujeto se hace en la rebeldía

El poder y el secreto

Democracia oligopólica y poderes fácticos

Fetichismo, poder y creencias

Ideas para la sesión extraordinaria del CEPEC

El neoliberalismo produce crisis moral y social

Cultura, educación y política

La dignidad como valor de la persona

Adiós al filósofo Luis Villoro Toranzo