Samuel Maldonado B.
REPERCUSIONES
Los jóvenes: esperanza de la humanidad
Martes 27 de Junio de 2017
A- A A+

Las escuelas Normales rurales en México fueron creadas en los umbrales de los años 20 del siglo pasado. Fueron y siguen siendo una verdadera necesidad, pues la mayoría poblacional poco sabía de “ler” (como lo dijera el ñoño secretario de Educación) y menos de escribir. Ya para los años 30 se fueron consolidando y mejorando sustancialmente esas instituciones de tal manera que en las décadas siguientes participaron como factores principales para terminar con el analfabetismo nacional. Fueron y han sido factores indiscutibles de desarrollo para la educación pública en las zonas marginadas, lo que logró la desaparición prácticamene del analfabetismo y que lograría muchas otras cosas si no fuera porque el Estado mexicano ha buscado desaparecerlas y privatizar la educación.

Es una lastima que después de haberse burlado de los normalistas por haber sido golpeados por la Policía de Aguascalientes ahora sea el gobierno de Michoacán el que los balee
Es una lastima que después de haberse burlado de los normalistas por haber sido golpeados por la Policía de Aguascalientes ahora sea el gobierno de Michoacán el que los balee
(Foto: Carmen Hernández )

Muchos de los que enseñaban en el área rural, en sus vacaciones asistían a la Escuela Normal de Maestros, el la Avenida Cosmos, en México, para mejorar su preparación y obtener el título de maestro, pero llegaron los gobiernos como el del cachorro de la Revolución, como llamaba Vicente Lombardo Toledano a Miguel Alemán Valdés, y luego continuaron otros gobiernos contrarrevolucionarios y neoliberalistas y prácticamente fueron reduciendo los presupuestos de las mismas con el objeto de diezmarlas y desintegrarlas.

Egresados de estas escuelas, entre muchos importantes personajes, han sido Carlos Jongitud Barrios, Othón Salazar Viveros, Misael Núñez, Lucio Cabañas, Manuel Sánchez Vite (gobernador que fue del estado de Hidalgo), algunos rojillos y otros apóstoles del charrismo sindical al servicio de los gobiernos contrarios a los principios constitucionales.

Desde 1940 y hasta 1969 las Normales ya no fueron consideradas como importantes para esos grupos contrarrevolucionarios que llegaron al poder, pues las reformas agrarias empezaron a quedar en el olvido. Los normalistas igual, pero respondieron con una huelga, buscando lo que se les había disminuido, sobre todo el incremento presupuestal para completar la planta docente y el incremento económico a las zonas campesinas.

Las Normales que aún resisten son pocas y entre ellas se destacan la Normal Rural de Tiripetío, en Michoacán, y la de Ayotzinapa, en Guerrero. Están llenas de jóvenes y los jóvenes son la esperanza de la humanidad. Salvo excepciones, los normalistas no son malos y por naturaleza propia, aguerridos, pero no por eso hay que matarlos, burlarse de ellos o dispararles. Lo que se debe hacer es atenderlos y abrir las puertas para dialogar, dejar de gastar en helicópteros y recorrer los caminos a ras de suelo, visitar sus instalaciones y ver cómo viven, entre otras cosas.

Es una lástima que después de burlarse de los normalistas por haber sido golpeados por la Policía de Aguascalientes ahora sea el gobierno de Michoacán el que los balee.

Los jóvenes, sean de cualquier origen, no son malos; sus condiciones marginales, la desatención del gobierno, los obligan a manifestarse precisamente por ver los derroches gubernamentales, las condiciones que viven, y el coraje que sienten por los despilfarros, los saqueos, el agachamiento de las autoridades ante otras naciones y los gastos de publicidad enormes e innecesarios para aquellos gobiernos identificados con su pueblo.

Vemos lamentablemente los gastos en la publicidad, en el alquiler de aeronaves, que desde el aire no permiten ver los grandes baches de carreteras y caminos rurales. Observamos en los gobernantes su ambición y preocupación por aparecer en radio y TV buscando el resquicio para seguir reptando a otras esferas sin nunca haber terminado un ciclo completo. Se ven más que preocupados en ver si hay “chance” de llegar a la primera magistratura sin nunca haber terminado o cumplido con obligaciones constitucionales anteriores.

En fin, no hay jóvenes que sean malosos por naturaleza y que salgan a la calle a causar disturbios sólo para divertirse. Salen, sí, a descargar su coraje, tanto por los gastos dispendiosos de los gobiernos como por ver disminuidas sus posibilidades de desarrollo.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
Comentarios
Columnas recientes

¡Más cara que las albóndigas!

El gato y el ratón

Torpeza política, ¿qué necesidad?

¡Aspiran, suspiran y tiemblan!

Desde Tirio hasta Chapingo

Elegía a la muerte

¡Duele México!

México y Corea del Norte

Ingresos e intervencionismo

¡En jamelgos van, lanza en ristre!

¿Quiénes son los asesinos?

¿De presidente a pirata?

¿Lo peor o lo menos malo?

Una peñita manejable

A propósito de puntos

¡Ni fu, ni fa!

¡Larga vida La Jornada!

Los jóvenes: esperanza de la humanidad

Uno grande y el otro enano (mosqueteros y jamelgos)

Los ladrones andan sueltos

La esencia del alacrán

De la OEA o de la DEA

¿Se hunde el PRD, se fortalece el PAN?

Escuchar el ruido del silencio

Fúnebre información

Desvergonzados y desnacionalizados

Dilma, de la cárcel a la Presidencia

¿Por qué y para qué?, sin respuestas

Las orejas muy, pero muy grandes. ¿Cuánto muertos más?

La OEA intervencionista

Solalinde y el padre Concha Malo

De luto nacional

¡Qué pobre tan pobre!

¿Juicio político al presidente?

Días infaustos

¡No nos confundamos!

¡El Hitler renacido!

De torpezas, de muros y de miedos

El corral de la patria

A propósito de huevos

Peñita y don José Narro

¡Feliz 2017, amor mío!

En el último tercio de la corrida

¡Aguas con los militares!

Sensatez que debe escucharse

¿Enemigo público número uno?

De un gigante y un enano

De quemadas e incinerados

De piratas y de cuentos

Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario

Minas en Colombia

De diputados a diputaditos

Cambiar para no cambiar, ¿gatopardismo en Michoacán?

¡Y la muerte sigue viva!

¡De Colombia para México!

Gastan la pólvora en infiernitos

De residencias a residencias

¿Se marcha o se retrocede?

Míster Rico McPato o el tiro por la culata

¿Quién es el rey?

¡Los muertos no se olvidan!, 1968

¿Será por eso su rebeldía?

¡Mexicanos primero!

Otro peñasco acertado… en la economía de los mexicanos

Perogrullada

La culpa es de los poderosos

¡Con el mar de fondo, de fracaso en fracaso!

Sorpresa, el reconocimiento de Cambio: Cemeí

Por kilo y por montón, no por libras

Los poderosos y los miserables

¡Habrase visto tal desvergüenza!

¡Diálogo sin imposiciones!

En el infierno económico

¿Acabarán con el país?

Otro paso más y Pemex, al Infierno

¡Ah, miserables!

¿El quemadero lo calcinará?

¡Vergüenza es no denunciarlo!

La desviación conduce al error, ¡hay que escuchar!

Los miserables… de ayer y hoy

O se corrige o al precipicio

¡A media asta la Bandera Nacional!

El renacido Hitler

¿Del dreamliner al militarismo?

La gran manzana podrida

Vino, vio y ¿convenció?

Centenario de la Constitución, ¡nada qué celebrar!

De la dictablanda a la dictadura

Con la esperanza perdida

¿A qué irá tan lejos?

El capo de capos y la economía nacional

Los ensueños de los pobres

¡Feliz año, amor mío!

¡La Policía siempre vigila!

Por favor, no mezclen a El Chapo. De corruptos a corruptos

¡Viva Venezuela!

El apagón económico nacional

Así era el Estado mexicano (¡Huy qué miedo!)

El imperialismo causó la tragedia en París

Poderoso señor don Dinero

Admirados y aborrecidos

El oro y moro

Encerrados en su propio círculo

¡El rey ha muerto!

Castillo de naipes

Colaboracionismo oficial, mata partido

Cambio de estrategia de normalistas y maestros

La expoliación (Minería y petróleo)

Las tribus sin puntería

La Rosa Blanca y Pemex, historia repetida

Mentiras y más engaños

Irreversible lenta extinción

¡Mal para el que se va…!

¡Apreciación no es devaluación!

De piratas o bucaneros

Don dinero rompe cadenas

Sin obstáculo alguno; en caída libre

Y en México, ¿cuándo?

La guerra de papel termina

¡Más dispendio mayor pobreza!

¡Más dispendio mayor pobreza!

¿Por quién no votar?

Réquiem por un partido

En Morelia, una victoria pírrica

Del patrón oro, a la miseria nacional

¡Hasta el color ha perdido!

Nada para nadie

Más panistas que el PAN

¡La tragedia que nos causa risa!

Pepe

Sin las cosas y con las cuentas

Morelia, ciudad ruidosa

Saltimbanquis

De chapulines y vientos huracanados

De dietas, remuneraciones y depredaciones

Tres candidatos. “Sufragio Efectivo, No Reelección”

Fanatismo o imperialismo ¡Ni lo uno ni lo otro!

In God we trust...

Cuando el engrudo se hace bolas

Cosas veredes Sancho

De Ayotzinapa, al Politécnico Nacional

Llegamos con él

Los machetes de Atenco

Epistolares que dan pena

Repercusiones

La bula papal

Como relator… ¡Muy bueno!

¡Por eso estamos como estamos!

¡La muerte se enseñorea en México!

¿Al borde del despeñadero?