Aquiles Gaitán
Reina por una noche
Martes 27 de Junio de 2017
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Ha pasado el solsticio de verano, la luz del sol fue diferente ese día 21 de junio en que el sol es más lejano, comienzan “las aguas”, en el día de San Juan retumbó el cielo, la tierra se empieza a enfriar después de tanta calentura. Todo se transforma con la llegada del agua, se aplaca el terregal, los ríos llenan sus cauces, llegan las crecientes que limpian y se llevan a su paso lo que se atraviese, llámense casas, cultivos, animales, personas, que no debieron estar ahí en el camino del agua. Las frutas del verano maduran y nos dan sus sabores exquisitos: capulines, guindas, higos, membrillos, duraznos, changungas, guayabas, manzanas, peras, perones, sandías, melones, ya los de Tierra Caliente gustaron de las sabrosísimas pachonas, pitayas y pitiris. La vida cambia sin duda y eso es digno de tomarse en cuenta, anoche florearon las flores de una planta hermosa y exótica que tengo como un tesoro en mi pequeño jardín, la “reina por una noche” reventó cuatro flores bellísimas que perfumaron mi casa por esa noche, nada más esa noche, al amanecer están marchitas. Así es la belleza, ¡efímera! Representada por esa rara flor, como un penacho de blancura sin par, cuya existencia dura sólo una noche, su perfume intenso y delicioso se esparce sólo una noche.

 Izquierda o derecha, reaccionarios o revolucionarios, materialistas o idealistas, pobreza o desarrollo o desarrollo con pobreza que es lo que nos tiene en el atraso ancestral de la dádiva y la limosna de la beca, la leche, el 65 y Más y la despensa
Izquierda o derecha, reaccionarios o revolucionarios, materialistas o idealistas, pobreza o desarrollo o desarrollo con pobreza que es lo que nos tiene en el atraso ancestral de la dádiva y la limosna de la beca, la leche, el 65 y Más y la despensa
(Foto: Disse)

Todos quisiéramos que la belleza no terminara nunca, que la belleza de la juventud no nos abandonara, pero la belleza cambia en nuestra vida de una sola noche, cada quien su belleza y sus cuidados, cada quien se quiere a su manera y concibe la belleza desde su propia concepción e interpretación de la belleza. “Difícil cosa es lo bello”, es la conclusión de Platón en su diálogo “Hipias mayor” sobre la belleza, donde podemos encontrar el discernimiento entre lo bello y la belleza entre Hipias y Sócrates, que nos hacen pensar en lo profundo del concepto de lo bello.

¿A qué van las personas de un país a otro?, ¿de un lugar a otro? Según se dice, van a admirar la belleza de esos países o de esos lugares; su arquitectura, sus jardines, la naturaleza, las obras de arte de sus museos, las costumbres. Cada quien cuida lo suyo celosamente como dicen ahora, como patrimonio de la humanidad, como pueblos mágicos, bueno, todos menos los de aquí, donde nuestros pueblos y costumbres se deterioran irremediablemente, tal vez pasado el tiempo vendrán a ver las ruinas de nuestras ciudades, de nuestros pueblos, de nuestras haciendas, que igualmente serán unas bellas ruinas. ¿Cuál le gusta?, ¿Morelia, Pátzcuaro, Uruapan? Lo demás es Cuautitlán, pero igual o peor. ¡Estamos jodidos! Y así como están las cosas, sin pronto remedio pues no hay dinero.

Y para empeorar las cosas, o no quieren, o no pueden, o las dos cosas, pero la delincuencia no termina ¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué? Explíquenmelo tres veces para poder entenderlo, desde la hegemonía del poder de un Estado con Ejército, Marina Armada, aviación y cuanta Policía se les ha ocurrido, no han podido acabar con esa plaga de bemberecua que se extiende por todas partes y más por donde pasan los tubos de Pemex y los linderos con Jalisco. Ya dejen de hacerle al engabanado y den la pelea como debe ser, el discurso de los derechos humanos no existe cuando la lucha es a muerte, ¿o lo siguen dudando? Si es así, no vayan a rasguñar a los malditos porque se van a ir a quejar.

El problema es que a este gobierno federal le falta poco y al estatal le falta mucho y la contundente coordinación no llega, ni el Mando Único, ni el Mando Mixto, y como dijo don Teofilito, ni llegarán. Encomiéndese a los santos nombres cada día que salgan a la calle, por la noche mejor no salga, porque si no se encuentra a unos, se encuentra a otros y sale la misma cosa.

Es tiempo de cultivar las siembras, de cuidar los campos, de cuidar las huertas. ¿Y las que están sin dueño y descuidadas? De cuidar los bosques, ¿y si los dueños no quieren cuidarlos, sino todo lo contrario? De cuidar los ojos de agua, los veneros, los arroyos, los ríos y las lagunas, las presas y los lagos de la muerte lenta por el cáncer del drenaje.

Esta ambivalencia, entre el ser o no ser, entre lo vil y lo adorable, entre la realidad y los buenos propósitos, entre el discurso y los hechos, entre el bien y el mal, entre el día y la noche, entre el sol y la luna, se debate no sólo en su tragedia, sino en la indiferencia, a todos les da igual, mientras no sufran en carne propia. Por eso mejor huimos, nos vamos a otro lado, lejos de la circunstancia, pero aún la distancia no nos reconforta, no podemos huir de nosotros mismos y habrá que enfrentarnos a nosotros mismos como lo hacemos cada día frente al espejo.

Así también frente al gran espejo social debemos vernos como sociedad. Izquierda o derecha, reaccionarios o revolucionarios, materialistas o idealistas, pobreza o desarrollo o desarrollo con pobreza que es lo que nos tiene en el atraso ancestral de la dádiva y la limosna de la beca, la leche, el 65 y Más y la despensa, y cuando de votar se trata, el tinaco y el cemento. En esta partidocracia debemos analizar el fondo del asunto.
¿Cuáles fueron y son los errores del PRI para perder el poder?, ¿cuáles fueron los errores del PAN para perder el poder?, ¿cuáles son los errores del PRD para perder el poder? ¡Atosígalos calor!, gritaba el vendedor de Pabellones por allá, en Nueva Italia, mientras raspaba el hielo. ¿Cuáles son los errores? Y de ellos aprendamos la lección. El poder como la belleza de mi flor querida dura sólo una noche.

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