Francisco Lemus
Visor
La mafia redimida
Jueves 13 de Julio de 2017
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Triunfar es la principal meta al participar en cualquier contienda, pero esto no se traduce en aquella máxima maquiavélica de “el fin justifica los medios”. La contienda debe en sí ser una expresión de los principios y fines que se persiguen, no sólo porque la democracia la hacen los demócratas, también por su valor como enseñanza-aprendizaje.

Desde hace unos días despierta inquietud entre sus simpatizantes más críticos el acercamiento que tiene López Obrador con distintos representantes políticos que históricamente han demostrado su oportunismo y corrupción, por lo que hasta el momento de su nueva adhesión, se les consideraba parte de la “mafia en el poder”.

Despierta inquietud entre sus simpatizantes más críticos el acercamiento que tiene López Obrador con distintos representantes políticos que históricamente han demostrado su oportunismo y corrupción
Despierta inquietud entre sus simpatizantes más críticos el acercamiento que tiene López Obrador con distintos representantes políticos que históricamente han demostrado su oportunismo y corrupción
(Foto: Cuartoscuro)

Los más comprometidos defensores del político tabasqueño no tardarán en asegurar que la alianzas se pueden hacer hasta con el Diablo si se persigue un fin tan noble como el de su partido político; sin embargo, cada vez queda más desdibujado ese fin, iniciando por el hecho de que el programa es el que cada quien entienda, siempre y cuando se trate de que López Obrador triunfe y ya.

Esos militantes comprometidos de Morena serán también los primeros en sufrir las consecuencias de sus alianzas con el Diablo, como ya les ha pasado a militantes que advirtieron los riesgos de oportunistas como la veracruzana que protagonizó un videoescándalo por la miserable cantidad de 500 mil pesos.

Tal vez una parte importante de la soberbia del tabasqueño radica en haber convencido a una parte importante de los simpatizantes de izquierda de que él es la única opción real, y confiar en que acabarán votando por el menos peor, una distinción que no parece preocuparle mucho, siempre y cuando se cumpla el objetivo: que él gane.

Más allá de la molestia que puedan generar los mafiosos redimidos, vale la pena preguntarse si en verdad el cambio va a venir de los de siempre. Recurrir con tanta urgencia a los personajes del mainstream político no parece ser la mejor estrategia para generar esos grandes cambios que harán que la corrupción desaparezca por arte de magia, o por el toque del mesías.

Y no es que sea necesario exiliar a todos los políticos, si es que se generan los espacios ciudadanos para mantenerlos vigilados, pero ese es un tema que nunca ha salido a colación. De acuerdo con el líder de Morena, basta con que él ponga el buen ejemplo para que los demás no duden siquiera en empezar a actuar con rectitud, un argumento que no suena efectivo si recordamos, por ejemplo, a Bejarano.

En una carta de Marx a Lasalle, el primero señaló que una derrota después de una gran lucha era más valiosa que una victoria fácil, las derrotas pueden ser valiosas como aprendizaje, pero si en este caso las lecciones han sido que no hay otro camino que aliarse con los mismos de siempre, el aprendizaje es desolador. O tal vez es sólo la soberbia de un líder la que ha dictaminado que esa fue la lección.

Ante la descomposición de la política mexicana y el cada vez más decadente actuar de sus representantes, seguro habrá demasiados mexicanos que estén dispuestos a mantener la elección por el menos peor, pero esa sigue siendo una política muy pobre, y peor aún, que ya configura cuál será la relación de los electores con el futuro presidente, si es que ahora sí se le hace.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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