Leopoldo Chassin Ramírez
La palabra andante
Obedecer y no mandar
Lunes 17 de Julio de 2017

La naturaleza nos habla: los glaciales polares y otros se derriten, la temperatura está en aumento, los huracanes se multiplican y crecen en su fuera destructiva, los suelos, el agua y el aire están contaminados; se promueve el turismo lucrativo y divertido pero las zonas rurales se están despoblando. Todo esto no se “escucha” porque lo que interesa son los negocios, la competitividad, la macroeconomía. Se vive así por no escuchar nada, sobre todo al nivel naturaleza.El no escuchar lo encontramos en la política, en la economía, la cultura y la sociedad.El pueblo de un municipio de una lengua maya destituye a la autoridad elegida por no saber escucharlo.

Aprender a escuchar. Carlos Lenkersdorf.

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Obedecer y no mandar es uno de los principios del Consejo Indígena de Gobierno (CIG), que junto con el Congreso Nacional Indígena (CNI), los colectivos e individuos hartos de la diarrea discursiva de los partidos políticos y de promesas sexenales, pretendemos platicar con la gente para decirles que hay otra forma de luchar y de cambiar las cosa de raíz. Requerimos organizarnos para obligar a que la autoridad escuche nuestra voz.

No se trata de ir a cruzar una boleta cada seis años y rezar para que el “tachado” cumpla sus promesas. No, se trata de obligarlo a obedecer nuestro mandato. Hoy en el país hay miles de comunidades que se rigen por el “obedecer y no mandar”.

En Michoacán la primera comunidad visible que desterró a los partidos políticos fue Cherán; hay otras que pretenden seguir su ejemplo. En Oaxaca, Guerrero y Chiapas hay muchos ejemplos. Si usted tiene no ha tenido oportunidad de viajar por las carreteras de Chiapas, verá que hay decenas de poblaciones donde las escuelas, centros de salud y cooperativas son autónomas, donde no hay cantinas ni borrachos. A la entrada de todas ellas se lee: “Está usted en territorio zapatista, donde el pueblo manda y el gobierno obedece”.

La máxima autoridad es el Consejo Universitario, conformado por un estudiante, un profesor y el director de cada una de las facultades, que han sido electos en su respectivos espacios. El rector es su presidente.
La máxima autoridad es el Consejo Universitario, conformado por un estudiante, un profesor y el director de cada una de las facultades, que han sido electos en su respectivos espacios. El rector es su presidente.
(Foto: Especial)

En la Universidad Michoacana



La máxima autoridad es el Consejo Universitario, conformado por un estudiante, un profesor y el director de cada una de las facultades, que han sido electos en su respectivos espacios. El rector es su presidente.

En el caso de algunas facultades, el Consejo Universitario no siempre respeta la opinión de la comunidad e impone a otro que sea acorde con sus intereses, violentando así el principio de la democracia establecido en la Ley Orgánica en su capítulo III.

Muchos conflictos hemos tenido en la UM debido a que los que se dicen ser representantes de sus comunidades, han suplantado la voz de sus representados, no se nos consulta y deciden según sus intereses. No nos escuchan.

Con tantos años de estudio no han aprendido a escuchar. De ahí los conflictos, uno de ellos, el de aspirantes del año pasado, que duró once semanas; ahora el que se avecina es el de la modificación del régimen de pensiones y jubilaciones.

Diversos reglamentos han sido aprobados sin el aval de la comunidad universitaria. La gratuidad de la educación establecida en la Constitución del Estado es otro ejemplo de sordera y delito. Tampoco ha sido escuchado. ¿Alguna sanción por violar la Constitución?

En los municipios



Basta que usted vea la prensa o las redes sociales para que se percate de la multitud de promesas incumplidas y los conflictos que hay en los municipios.

En la comunidad indígena de Caltzontzin están sufriendo esta sordera. Los comuneros desde hace años y de diversas formas han reclamado por el despojo de tierras, la autoridad los ha ignorado en múltiples ocasiones hasta exacerbar su prudencia, los ánimos se caldearon y las protestas se radicalizaron y, por ello, ahora condenan a tres años de cárcel a los inconformes. ¿De quién y dónde nació la violencia?, ¿el mal gobierno escucha?

Aquí en Morelia los disparates son múltiples, digamos el “parque lineal” que inició con presupuesto de 80 millones de pesos, la autoridad rectifica y dice que costará 60; del proyecto original nada quedó. La clínica en construcción en el oriente de Morelia dicen que costará 30 millones de pesos. La peatonalización de la antigua Central de Autobuses a la Avenida Madero en la calle Benito Juárez, 25 millones de pesos. ¿Encuentra la contradicción, 60 contra 30 y 25 millones de pesos?

¿Endeudando por 42 millones de pesos para privatizar el alumbrado público?, ¿usted entiende?, ¿endeudarnos para hacer obras de “relumbrón”?
¿Escucharon la voz de los morelianos?, ¿la escucharán ahora?

Reforma Educativa



En el país ha habido centenas de manifestaciones de maestros. Algunos de ellos han sido encarcelados, golpeados por impugnar una Reforma Educativa que lleva cinco años tratando de imponerse sin lograrlo. Múltiples voces salidas de foros y expertos en educación nacionales y extranjeros la han puesto en cuestión, pero la Secretaría de Educación Pública y el Ejecutivo no han querido escuchar.

Reformas



Alaridos han salido de millones de gargantas que han gritado “ya basta a tanta injusticia”. La Reforma Laboral promulgada por Calderón y llevada a cabo por Peña ha precarizado el trabajo como nunca antes. Las juntas de Conciliación y Arbitraje se han convertido en un instrumento patronal.

La Reforma en Telecomunicaciones ha monopolizado la información.

La Energética nos ha traído aumento en luz, gasolina, gas y, por consiguiente, una carestía (le dicen inflación) que alcanza el seis por ciento.

El mal gobierno no ha escuchado.

Otra forma



El Consejo Indígena de Gobierno nos propone algo diferente: una organización horizontal que sea el sustento de lo que el colectivo determine. Sin representantes con privilegios, donde éstos no cobren salarios onerosos y hagan campaña en autos de lujo, “tacuches” de marca y comilonas después del “choro”.

La apuesta del Consejo Indígena de Gobierno es una organización sin mesías que indique el camino, donde seamos los más los que digamos qué queremos. ¿Le entra o desea seguir apostando al juego de la lotería de los partidos políticos?

¿Y qué esperamos?



Los múltiples partidos políticos que viven gracias a nuestros impuestos han comenzado con la diarrea discursiva de promesas y más promesas. Todos prometen cual enamorado, engañar ha sido su profesión, las promesas se han repetido por décadas y las cosas siguen empeorando.

En los estados del país y de los países y donde ha gobernado la “izquierda” las cosas no han cambiado para bien, el enriquecimiento de los gobernantes en turno ha sido una constante. En muchos países los gobernantes de “izquierda” han repetido en el cargo, sienten que son los únicos que pueden gobernar. Se han rodean de una camarilla de incondicionales que terminan pervirtiendo la democracia.

Escuchar, señores; obedecer y no mandar



Los que mal gobiernan en la Presidencia, los congresos, los estados, municipios y en el Consejo Universitario, en lugar de confrontar con desprecio y represión deberían escuchar su alma, su corazón y a los que dicen representar. Obedecer y no mandar dice el CIG. El poder pudre la sangre dicen los zapatistas. ¿Será?

Sobre el autor
Leopoldo Chassin Ramírez Profesor de medio tiempo de la UMSNH Colaborador de Cambio de Michoacán desde 1997 Inconforme social Simpatizante zapatista desde 1994 Utópico empedernido Amante de la tradición
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