Rafael Mendoza Castillo
Es necesario detener el neoliberalismo depredador
Lunes 17 de Julio de 2017
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Inicio estas reflexiones con el pensamiento de Nietzsche: “Es necesario liberar todos los medios de trabajo que conducen a la pequeña fortuna pero impedir el enriquecimiento fácil y súbito; deberán retirarse de las manos de los particulares todas las ramas del transporte y del comercio que favorecen la acumulación de grandes fortunas, entre ellas y ante todo el tráfico de dinero, y considerar a quienes poseen demasiado seres peligrosos para la seguridad pública”. Esta lógica del gran dinero está destruyendo la vida humana y la vida del planeta tierra.

Las autodefensas armadas como en Michoacán es otro camino. Escojamos el camino menos doloroso pero escojamos antes de que nos trague el socavón nacional que produce el neoliberalismo.
Las autodefensas armadas como en Michoacán es otro camino. Escojamos el camino menos doloroso pero escojamos antes de que nos trague el socavón nacional que produce el neoliberalismo.
(Foto: TAVO)

De continuar la línea mecánica en la que la ganancia, el excedente y la plusvalía, que cada día se incrementa en pocos oligárquicos, el sufrimiento en emociones, sentimientos, corporales y de conciencia se acumulará, exponencialmente, en la mayoría de las clases subalternas, marginadas y explotadas de México. Ya este país, gracias a sus clases dirigentes depredadoras y cínicas, se ha convertido en un socavón de grandes dimensiones. Lo sucedido en Cuernavaca, Morelos (tragedia del Paso Exprés) es sólo la punta del iceberg.

El lucro como lógica propia del gran dinero es apropiado en pocas familias mexicanas a través de mecanismos e instituciones que se ponen al servicio de lo privado. Este comportamiento en el capitalismo corporativo no conoce y menos practica el valor de la ética disruptiva. Sin embargo, los acumuladores de capital sí practican una moral reiterativa que defiende con ideologías falsas y conformistas, ese orden egoísta e individualista y negador de toda comunidad solidaria.

El discurso oficial reiterativo y falso que sostiene a las actuales relaciones de producción y relaciones de poder es un espacio donde se reproduce, sin límites, el gran dinero e incorpora en su contenido la idea de progreso. Esta última figura describe un sentido de la historia hacia adelante, hacia el futuro como acumulación de riquezas, tecnologías, conocimientos, y al final del día va dejando miseria, ruinas y hambre en la mayoría de la población. Necesario cuestionar dicho progreso.

El progreso y su hermano gemelo, el desarrollo, instalados en las relaciones de producción del capital, se orientan por las lógicas de la corrupción e impunidad, las cuales se convierten en cualidades inherentes al propio sistema del gran dinero.

De no cambiar esta lógica la transición a otro modelo de desarrollo social es pura ilusión y simulacro. Los mecanismos que el sistema inventa para acceder al poder son pura ilusión pasajera en la mente de los votantes. Estos últimos se sienten libres, los que no venden su voto el día de la votación, después siguen siendo súbditos. Sísifo sigue vivo.

¿Qué necesitamos para provocar una ruptura en esa continuidad histórica oficial injusta, además dominada por una racionalidad que todo lo convierte en medio o instrumento tanto a las cosas como a los seres humanos, modelo social donde el valor de uso no satisface primeramente las necesidades humanas, pero en el neoliberalismo enriquece a pocos por la vía del consumismo? Lo anterior sin olvidar el valor de cambio: otro camino para el enriquecimiento ilimitado en una minoría de la población.

Algunos intelectuales, gente de la población que también piensa, consideran que la ruptura para frenar la continuidad histórica del sistema vigente no se producirá por camino de los procesos electorales, porque estos son manipulados, controlados por el propio sistema, utilizando el fraude y todas las vías posibles ya conocidas. Esto por la vía pacífica. Otros piensan que por la vía armada. Las autodefensas armadas como en Michoacán es otro camino. Escojamos el camino menos doloroso pero escojamos antes de que nos trague el socavón nacional que produce el neoliberalismo.

Es necesario que nos juntemos todos los de abajo, somos mayoría, los privilegiados son menos, y construyamos un instante de desobediencia, de enojo, de rebeldía o de momento revolucionario, que es pedir demasiado, para quitarlos del poder, que por las buenas o las malas les hemos otorgado. Que las vías que seleccionemos se aprovechen para reorganizarnos y dar la batalla para transformar el orden del gran dinero, del hombre de hierro, antes de que desaparezca el hombre de carne y hueso.

Para los capitalistas el robo del excedente y de la ganancia aparece como un juego que los enriquece, los engorda, se divierten, viajan, comen lo que quieren, donde quieren, lucen en las pantallas sus atuendos, sus lujos, sus privilegios. Pero resulta, como cuenta Esopo en sus fábulas, que lo que para ellos es un juego a nosotros nos va la vida. Gran diferencia.

Nos oponemos a la continuidad histórica actual porque su progreso y desarrollo no es neutral (hay varios pasados y varios futuros), sino que deja en el camino miseria, pobreza, violencia generalizada. Rechazamos su modelo económico, su sistema político autoritario, cuyas instituciones se ponen al servicio de la privatización de lo público. Además hablan en nombre de lo común, lo de todos, pero en el fondo defienden sus intereses particulares.

El gran dinero se ha convertido en un zapato mal hecho que provoca en el pie una herida insoportable. Ese zapato o gran dinero está dejando grandes heridas sociales, económicas, educativas, culturales, emocionales y sentimentales en la mayoría de la población mexicana, parecidas a las provocadas en dos seres humanos que murieron en un socavón carretero producto de las ambiciones dinerarias de la clase política que hoy nos desgobierna y nos ofende, con sus discursos (las lluvias son las culpables, ya sacamos el automóvil) y con sus actos de traición a la nación.

De seguir el continuo societario del neoliberalismo y sus cómplices partidarios de cualquier color, las mafias empresariales, poderes fácticos nacionales y extranjeros, seguirá construyéndose un tejido social donde lo emocional, sentimental, mental y físico quedarán atrapados en una jaula de hierro como espacio gregario que fomenta la abulia, la indiferencia, el dejar hacer, el conformismo, para que el sujeto solamente atienda los códigos que dicta el sistema y éste piensa por ellos. Paremos este tren desbocado. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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