Francisco Lemus
VISOR
Precariedad laboral: informalidad y subempleo
Jueves 10 de Agosto de 2017
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La informalidad laboral es un síntoma latente de nuestros tiempos. Se estima que seis de cada diez mexicanos se encuentran en tal situación, esto se traduce en menor calidad de vida para quienes lo sufren y una economía que funciona al margen del Estado; en términos generales, el aumento de la informalidad son malas noticias para un país.

La informalidad laboral es un síntoma latente de nuestros tiempos.
La informalidad laboral es un síntoma latente de nuestros tiempos.
(Foto: Especial)

La Presidencia de la República ha insistido desde hace varias semanas en que esta administración ha logrado generar más empleos formales que ninguna otra, pero el secretario del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, ha admitido el fin de semana pasado que en realidad no se han generado esos empleos, sino que algunos de los ya existentes se han formalizado.

Que se formalicen los trabajos es una buena noticia, pero distinta a lo que la Presidencia ha anunciado. Más que en un afán autocrítico, las declaraciones de Navarrete Prida a la revista Proceso dejan ver una advertencia de lo que va a suceder en los próximos años a causa del magro crecimiento económico de México, del que seguro ya se empiezan a lavar las manos.

El secretario estima que para dar empleo a los cerca de 800 mil jóvenes que se integran anualmente a la Población Económicamente Activa (PEA) mexicana se requiere un crecimiento promedio del cuatro por ciento. Peor aún, para la próxima década se integrarán en promedio un millón de jóvenes por año, eso requerirá que la tasa sea de al menos cinco por ciento.

Pero no es que el crecimiento económico caiga del cielo o deje de hacerlo por algún tipo de maldición ancestral, la falta de crecimiento ha sido una consecuencia de las decisiones políticas que se han tomado desde la década de los 80.

Entre los muchos impactos que se pueden considerar de las políticas neoliberales, los más notables están en las condiciones laborales de la mayoría de los mexicanos, condiciones cada vez más precarias. La inestabilidad se ha vuelto un signo de los últimos tiempos y por tanto el subempleo ha mantenido también una tendencia creciente.

Al primer trimestre de 2017, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hay 3.7 millones de trabajadores subocupados, gente con ingresos por debajo de sus necesidades y/o que busca otro empleo, casi dos millones de ellos son personas de estrato económico medio bajo y otros 826 mil son del estrato bajo.

El fenómeno se concentra entre los trabajadores que tienen entre 20 y 49 años, ellos representan el 66 por ciento (2.4 millones) de los subocupados. Una tendencia que seguro se mantendrá e irá afectando a los demás sectores de la población, en tanto que todas las reformas que se hicieron en materia laboral llevan a promover la precarización.

Lo que aquí llamo precarización también puede llamarse competitividad, considerando que ofrecer mano de obra barata y pocas responsabilidades para los patrones puede ser un incentivo para poner en marcha una empresa.

Aunque a nivel internacional hay países que ofrecen mano de obra aún más barata, como China, y a nivel nacional invertir se vuelve cada vez más riesgoso por la mala economía y las escasas condiciones de seguridad.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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