Aquiles Gaitán
¿Dónde estás, confianza?
Martes 22 de Agosto de 2017
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Hoy que ya no causan repugnancia los asesinatos, ni la pobreza ni la corrupción; hoy que se ve tan normal la demagogia y la mentira, hablar de la confianza del pueblo hacia los gobernantes nos mueve más que a la admiración, a la risa. Mientras no se mejoren los niveles de vida de la población no habrá confianza, sino todo lo contrario; mientras no se ponga orden e impere la ley no habrá confianza, mientras no se termine la ineficiencia y se castigue la corrupción no habrá confianza. ¿Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?, habrá que predicar con el ejemplo, habrá que organizar y hacer bien las cosas en el combate a la delincuencia en cada municipio y en cada tenencia, donde las cosas siguen y seguirán mientras no se actúe con congruencia e inteligencia. Habrá que ordenar a los sindicatos proclives al chantaje y la ventaja, bajo la política simple y sencilla de que si no entienden con cariño tendrán rigor.

Con esto terminaríamos con aberraciones como los 588 millones por el llamado parque lineal tres cuadras de banqueta por el río chiquito, alumbrado y zacatal para contemplar el paso del drenaje.
Con esto terminaríamos con aberraciones como los 588 millones por el llamado parque lineal tres cuadras de banqueta por el río chiquito, alumbrado y zacatal para contemplar el paso del drenaje.
(Foto: Héctor Sánchez)

No podemos despegar con tanto lastre; independientemente de herencias e inercias, es necesario aligerar la carga para poder alzar el vuelo. En estos días, en tono triunfalista, en los informes de los presidentes municipales se pregona un Michoacán de ensueño, pero básicamente hacen la lista del gasto del presupuesto, pequeñas y grandes obras pagadas a precios que nadie regula. ¿Que no será posible que los diputados publiquen la lista de precios unitarios para la construcción de la obra pública estatal y municipal? Con esto terminaríamos con aberraciones como los 588 millones por el llamado parque lineal tres cuadras de banqueta por el río chiquito, alumbrado y zacatal para contemplar el paso del drenaje. ¡Ah!, y los barandales de los puentes que todavía no terminan. Es cierto que la autonomía municipal permite la discrecionalidad de los cabildos para decidir el gasto, pero el uso del dinero implica otra regulación que tarde o temprano tendrá que ser revisada y ajustada al sentido común y a los precios del mercado.

Hace días vi un video en el que el presidente municipal de Maravatío, en una actitud troglodita, manda traer a los jenízaros del Mando Único para sacar arrastrando, desde su sitial de regidor, en una reunión de Cabildo, a un concejal disidente que no estaba de acuerdo con él. ¡Y lo sacaron arrastrando! Y el troglodita, arrellanado en su sillón de honor, contemplando inmutable la escena, y los demás regidores, en silencio, consintiendo la inaudita acción. ¡Qué falta de tolerancia! Podrá no tener la razón, podrá no ser mayoría, pero siempre tendrá el derecho de disentir, y al dueño de esta prenda, ¿qué sentencia me le dan?, ¿qué hizo el regidor?, ¿qué hizo su partido?, ¡qué vergüenza! Los policías, en actitud indignante, cumpliendo una orden indignante. Sea quien sea el regidor, le mando una mentada de madre para que la sume con la suyas destinadas al indigno presidente municipal de Maravatío, porque tal parece que no se podrá hacer otra cosa. Que le vamos a hacer, de por sí el crecimiento y el desarrollo de Michoacán ha sido bajo y ha beneficiado a muy pocos, con gente así, no vamos a ninguna parte y menos podemos hablar de confianza ¿Confianza en qué? La confianza implica una esperanza en que una persona sea honesta, implica que depositamos en ella la seguridad de que no nos va a fallar en la acción encomendada, implica que creemos en lo que dice y hace y estas implicaciones, llevan en su cumplimiento el honor y la honra, la verdad y la coherencia.

Allá en mi tierra, Ario, acribillaron al síndico, mas antes a don Ramiro Rubio, a Pedro Morelos y no pasó ni pasa nada ¿En quién confiar? Tal parece que ya no podemos confiar ni en nuestra sombra porque las sombras esconden significados indescifrables propios del esoterismo. ¿Podemos confiar en nosotros mismos? ¡A veces!, porque en ocasiones fallamos a las promesas que nos hacemos, o que hacemos, las más comunes, comer menos, hacer más ejercicio, no fumar, no tomar o cumplir los mandamientos de la ley de Dios.

Difícil cosa es la confianza y en materia política, si bien se convence a los ciudadanos de algo, es difícil mantenerlos fieles a esa convicción por ellos mismos, de ahí que se hayan inventado las leyes, como antes fue la fuerza para ejercer el poder, como hoy es el Ejército y el Mando Único para ejercer el poder, guardar el equilibrio y mantener a un pueblo fiel a las políticas del gobierno federal y toda proporción guardada al ejercicio cimarrón del poder en nuestros pueblos. ¿Dónde estás, confianza, dónde te has metido?

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