Aquiles Gaitán
Los espejos
Martes 5 de Septiembre de 2017
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Hay una fecha, el 11 de septiembre, en que sucedieron dos ataques con aviones, uno a las Torres Gemelas en Nueva York, de cuyas secuelas todavía no se curan los norteamericanos, y otro al Palacio de la Moneda, sede en el Poder Legislativo de la República de Chile, donde Salvador Allende, que fue atacado por militares golpistas encabezados por el sátrapa traicionero Augusto Pinochet, asesino no solo de chilenos sino de la propia democracia chilena. Salvador Allende se suicidó con un fusil de asalto, regalo personal de Fidel Castro, antes que de caer en manos de los esbirros. El 11 de septiembre de 1973 terminó el gobierno de unidad popular, una coalición de las izquierdas chilenas que logró por voto democrático una vía hacia el socialismo. Los intereses económicos, los odios de la democracia cristiana, los empresarios y la burguesía retrograda se confabularon con las transnacionales dirigidas por la perversa mente de Henry Kissinger y la derecha de las Fuerzas Armadas, resultado: los asesinatos más brutales y el aniquilamiento total de las organizaciones de izquierda. De ahí salieron miles de chilenos en busca de salvar su vida, se diseminaron por el mundo, a México llegaron muchos chilenos, desconozco cuántos, pero llegaron en un éxodo similar al de la Republica Española a fortalecer son sus aportaciones al pueblo de México.

Palacio de la Moneda, sede en el Poder Legislativo de la República de Chile
Palacio de la Moneda, sede en el Poder Legislativo de la República de Chile
(Foto: Especial)

Dije alianza de izquierda de Chile, como ahora las alianzas de izquierda de México; si se da con toda la fuerza la alianza de las izquierdas de México, tal vez ganen, pero estarán en suerte como Allende, en que la derecha, los empresarios extranjeros, la burguesía nacional retrograda y el locuaz partidario del kukuxklán preparen un ataque político, económico y como en el caso Chileno, hasta golpista. Preparémonos para lo que venga, la alianza perversa del PAN y el PRD no nos conduce más que debilitar la verdadera alianza de las izquierdas, si llega El Peje o no llega, esa es otra cosa, la alianza es real y el agua va por ese surco.

Tengamos confianza en que el sistema democrático mexicano aguantará esa prueba, ¡Morena es una vía democrática hacia el socialismo! No se ha dicho tal cosa, pero si tiene el pico plano, nada en lagunas y ríos, tiene dos patas con membranas, plumas con aceite, camina tambaleándose y dice ¡cuac! ¡cuac!, seguramente es un pato, o un ganso o un cisne, aquí cabe recordar la enseñanza que nos deja el cuento de “El patito feo”: “No importa haber nacido en un nido de patos si sabe que viene de un huevo de un cisne”.

Estamos conscientes de nuestro Himno Nacional: “Mexicanos al grito de ¡guerra!, el acero aprestad y el bridón, y retiemble en sus centro la tierra al sonoro rugir del cañón”, por si acaso llega el día en que se dé el parto de los montes, porque en materia política no se ha dicho la última palabra, estamos desilusionados, llegamos al hartazgo de tanta desfachatez, todos queremos, deseamos una sociedad más justa en este país que con los cambios estructurales se ha convertido en un país injusto, los cambios profundos como esos famosos cambios, requieren no sólo de mayoría de votos en las cámaras de Diputados y Senadores, requieren además amplios consensos sociales y esos, hoy y aquí, no existen, eso sólo lo creen los gobernantes, lo dicen las campañas publicitarias una y otra vez hasta que parezca una verdad incuestionable, pero sólo parece, es una percepción, como sólo se presenta bajo el calor del desierto y eso se llama espejismo. El gasolinazo es el gasolinazo, la corrupción y la inseguridad matan la confianza y la confianza es la base del crecimiento y el desarrollo. El actual modelo económico está agotado, lo que viene es incierto.

Ya es tiempo de las ofertas electorales y de las suculentas zanahorias que harán caminar la acémila electoral, saldrán muchos dueños del agua y la sal, prometerán el oro y el moro.

La fuerza de gravedad actúa sobre los políticos con la misma acción que en una piedra al caer por su propio peso, pero estos siempre están esperando el momento de resurgir, los dinosaurios y bebesaurios creen andar por las calles de la India como vacas sagradas deambulando a sus anchas, ya lo intentaron todo lo que pudieron, ¡hasta perdiendo ganan!, pues muchos se quedan con el dinero de las campañas. ¿Qué les hará pensar que ellos son los elegidos?, apenas se empiezan a dar cuenta de que han jugado a la lotería de los procesos electorales, que lo que importa es comprar boleto y estar en la boleta, pues llegan a ganar siendo desconocidos o siendo despreciables; al llegar a ganar, por obra y gracia del espíritu de la democracia, se convierten en seres cuya simpatía deslumbra no les avergüenza mentir, ni chantajear, ni desayunar tres veces con tal de atender la demanda de su presencia.

¡Identifíquelos para amarrarlos en un poste con un letrero que diga “mentiroso”!

Pero no hago más que generar una advertencia oportuna sobre las alianzas y cómo terminaron en Chile el 11 de septiembre de 1973. Aquí no hay puertas, hay espejos.

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