Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Rostros de violencia
Miércoles 13 de Abril de 2016
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El maltrato a la mujer en el hogar abarca una amplia gama de conductas y comportamientos del agresor; él sabe cuál es la finalidad de agredir, de violentar, de maltratar a la mujer, el fin es obligar a la víctima a hacer lo que él quiere.

El objetivo de la violencia no es producir necesariamente daño, ya veremos más adelante; el móvil es ejercer poder, control, someter, sujetar, dominar, disciplinar el cuerpo.

Por ello, entre las armas del victimario está la presión y la manipulación que se hace de su víctima, con ello la desvaloriza y desde luego acrecienta la obediencia. Muchas de estas situaciones las vivieron las mujeres con las que he trabajado en talleres de violencia de género en las colonias de polígonos violentos de Morelia.

Las diferentes modalidades y tipos de la violencia, de acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, son modalidades de violencia que se generan en el ámbito familiar, laboral y docente, en la comunidad, la institucional y la feminicida.

En tanto que los tipos de violencia: psicológica, física, patrimonial, económica, sexual y cualquier otra forma análoga que lesione o sean susceptibles de dañar la dignidad, integridad libertad de las mujeres. Permítanme abundar sobre los tipos de violencia, en una segunda entrega hablaré sobre las modalidades.

Por mucho tiempo se pensó que la violencia era exclusivamente física y se ignoraba cualquier otra consecuencia que no pudiera apreciarse en el cuerpo; después se incorporó el maltrato emocional, no sólo como efecto del físico, sino también como algo nocivo en sí mismo. Posteriormente se comenzó a hablar de la violencia sexual como una variante que podía presentar en la pareja independientemente de la permisividad social o legal y finalmente se reconoció el carácter violento del control y del sometimiento económico.

La violencia física es la más evidente porque deja huella en el cuerpo (pellizco, jalón de cabellos, empujones, cachetada, pómulo hinchado, nariz sangrante, párpado morado, brazo torcido o enyesado, diente roto o flojo, tobillo fracturado, incluso la muerte misma), acciones que son propinadas por el victimario a través de las manos, pies, cinturones, utensilios domésticos o instrumentos punzocortantes, con que en ocasiones atacan senos, genitales y vientres (en un taller de prevención de violencia de género de la colonia Leandro Valle, una mujer violentada mostró a las participantes y facilitador del taller los moretones hechos por su esposo en la partes internas de las axilas, y expresó que también lo hacía en la entrepierna).

Así, a la violencia física podemos considerarla que va desde lo leve, moderado, grave y muy grave hasta extrema. Estos términos pudieran variar, lo importante es pensar en cómo se ejerce la violencia y qué nivel tiene y cómo combatirla; la tipología describe la violencia para el análisis y en distintos casos coexisten las diversas intensidades del maltrato o violencia.

Esto es, la violencia física va de un pellizco hasta el homicidio, el feminicidio; es decir, camina de lo leve a lo extremo.

Violencia psicológica: se genera en la esfera de lo emocional, no se presenta una huella visible en el cuerpo. Algunas frases comunes de esta violencia “¡calladita, más bonita!”, “¡mujer al volante, peligro constante!”, “¡tonta!”, “¡fíjate estúpida!”, “¡nunca serviste para nada!”, “¡tenías que ser mujer!” y dos que he escuchado recurrentemente: “¡Eres un palo, no siento nada!” y “¡la otra sí es hembra!”.

La violencia psicológica no es algo objetivo ni demostrable. Menciono las siguientes manifestaciones: el asedio, negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricciones a la autodeterminación y amenazas; en su conjunto pueden llevar a la víctima a la depresión, el aislamiento, devaluación de su autoestima e incluso al suicidio.

La violencia patrimonial es diferente a violencia económica. La violencia patrimonial es la acción, incluso la omisión, que afecte la supervivencia de la víctima. Se manifiesta en la sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes o valores y puede abarcar los daños de ambos o de la víctima solamente. En muchas ocasiones he escuchado “¡se llevó la tele y la vendió!”, “¡me escondió el pasaporte y la mica!”, “¡él tiene las escrituras de la casa!”, “¡tiene escondida la factura del carro!”, “¡se queda con la beca de Oportunidades (Prospera)!”.

Otra variante de la violencia patrimonial es despojar a las mujeres de sus salarios y conservar de esta manera el control y manejo de la economía familiar, así como la dependencia de la víctima.

La violencia económica son las acciones y omisiones que afectan el desarrollo donde se desenvuelve la víctima; omisión: no cubre gastos de la casa (luz, agua, teléfono, gastos escolares y médicos) o lo hace de manera deficiente. La normatividad explica que se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral.

La primera forma de violencia económica es obligar a la mujer a pedir dinero y después actuar arbitrariamente: en ocasiones se proporciona, en ocasiones no, o proporcionándolo en pequeñas cantidades, sabiendo que va a ser insuficiente, y además a cada rato estar en condiciones el victimario de echarle en cara que es él quien mantiene la casa.

Tomar todas las decisiones vinculadas con la economía y patrimonio familiar es una de las formas de control más estrictas y con más serias repercusiones en la vida de pareja y en la autoestima de las personas que son disciplinadas y controladas.

La violencia sexual son actos que degradan o dañan el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y que, por tanto, atentan contra su libertad, dignidad e integridad física. Es un abuso de poder del hombre sobre el cuerpo de la mujer al denigrar y utilizarla como objeto de placer sexual para su beneficio.

La violencia sexual se expresa en tocamiento, insinuaciones, acercamientos no deseados, introducción forzada y sin consentimiento del pena, dedos o algún otro objeto; otros actos que se consideran violencia sexual la trata de personas con fines sexuales, la mutilación genital, revisiones forzadas que aseguren la virginidad, el no
embarazo y la duda de la fidelidad.

La violencia sexual y las alcobas. Sería algo importante de saber, el poder de saber, dijera Michel Foucault, y es que gran parte de lo que sucede en las recámaras se queda ahí, entre las cuatro paredes, la cama y las almohadas, ya por recato o bien por discreción, vergüenza, o por temor, no llega a las estadísticas y tampoco ocupa un lugar en la investigación.

El tipo de violencia sexual también nos plantea el binomio de la natural y normal, y es que muchos hombres y mujeres tienen la idea de que las relaciones sexuales es un derecho del marido y una obligación de la esposa.
Con esta creencia, la verdad es que la mujer no podría negarse a no cumplir el ejercicio de la sexualidad, porque de entrada esa posibilidad le está anulada.

Estas formas de violencia están dadas en el plano físico, psicológico (verbal), patrimonial (económico), sexual, incluso el institucional y el simbólico; por lo regular van juntas o se presentan en distintas combinaciones.

Para la ONU, violencia de la mujer, o también llamada violencia de género, se ha definido como “todo acto de violencia basado en el género que produzca o pueda producir daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, incluyendo las amenazas de tales actos, la coerción o privación arbitraria de la libertad, sea que ocurra en la vida privada o en la pública”.

El objetivo de la violencia no es producir necesariamente daño, ya veremos más adelante; el móvil es ejercer poder, control, someter, sujetar, dominar, disciplinar el cuerpo.
El objetivo de la violencia no es producir necesariamente daño, ya veremos más adelante; el móvil es ejercer poder, control, someter, sujetar, dominar, disciplinar el cuerpo.
(Foto: Cuartoscuro)

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