Alejandro Vázquez Cárdenas
Intelectuales y la violencia
Miércoles 6 de Septiembre de 2017
A- A A+

Iniciemos con la definición de "intelectual". El Diccionario de la Real Academia Española nos informa que “intelectual” es un adjetivo con tres acepciones: "perteneciente o relativo al entendimiento", "espiritual, incorporal" y "dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras”. Otra: “Intelectual es aquel que elabora pensamiento de relevante impacto social, valiéndose para ello del conocimiento sobre ciencias y letras”.

El término intelectual está dotado socialmente de un valor de prestigio. El problema que es en muchas ocasiones la aplicación del término depende del grado de afinidad ideológica, política, etcétera, que tenga quien lo aplica con respecto de la persona que se esté considerando; no existen criterios absolutamente objetivos para identificar como intelectual a nadie. Por lo tanto, se trata de una palabra cuyo significado está matizado por percepciones, lo que la convierte en imprecisa.

Todo se vale si la idea es enlodar al Ejecutivo o al Ejército.
Todo se vale si la idea es enlodar al Ejecutivo o al Ejército.
(Foto: TAVO)

Podemos concluir que no existe un criterio uniforme para definir con exactitud quién es y quién no es un intelectual. Lo que para un grupo respetable de ciudadanos es un arquetipo de intelectual, para otro grupo de ciudadanos, igual de respetable, es simplemente un hábil charlatán. La escritora que para muchos es una maravilla literaria, para otros es sólo una mediocre pergeñadora de historietas con buenas relaciones sociales.

Un buen ejemplo de lo anterior es la exitosa, en su momento, campaña “¡Basta de sangre!”, encabezada por el recientemente fallecido caricaturista Rius y el periodista y activista Julio Scherer junto con la hoja parroquial de AMLO, La Jornada. Dicha campaña básicamente era una protesta en contra de la violencia que ha cobrado decenas de miles de víctimas, algunas inocentes y otras no tanto, en la lucha contra el flagelo del narcotráfico. Ciertamente nadie en su sano juicio se opondría a terminar con la violencia, pero, ¿y qué hacemos con el crimen organizado?, ¿los dejamos tranquilos?, ¿construimos canchas de basquetbol y volibol como algunos opinan?, ¿dejar pasar y dejar hacer, como se hacía en el reinado del PRI? Hasta donde sé, nadie ha hecho una propuesta integral y razonable al respecto.

En su momento, la primera plana de La Jornada publicó: “Poner freno a la violencia, clamor de intelectuales”. Los intelectuales que claman son Raquel Tibol, Lourdes Arizpe, Élmer Mendoza, Víctor Flores Olea, Elena Poniatowska, Epigmenio Ibarra, Alberto Híjar, Pedro Friedeberg, Luis Mario Moncada. ¿Esos son los intelectuales?, ¿tan desteñida se encuentra la calificación de "intelectual" en México? A este paso veremos etiquetar a Chespirito de "intelectual", al mismo nivel que Charles Chaplin.

Roger Bartra ha publicado en Letras Libres una reflexión sobre la curiosa suerte de los intelectuales mexicanos en tiempos democráticos. “La caída del régimen autoritario ha provocado una expansión de los espacios intelectuales. Una variada corte ocupa esos territorios: escapados de la academia, periodistas con ínfulas, prófugos de la literatura, ideólogos desahuciados, tecnócratas desempleados, políticos insensatos, burócratas exquisitos”.

Bartra considera que la fascinación por el poder devoró en 2006 a buena parte de la intelectualidad mexicana. “La dificultad de entender la derrota, combinada con el descubrimiento de que los había deslumbrado el populismo rancio de un cacique, ha asumido a muchos intelectuales en una desesperada tristeza política”.

Ni una palabra dedican estos "intelectuales" a los homicidas que secuestran, balacean, violan, decapitan y descuartizan a sus víctimas; todos ignoran perversamente que los asesinos son los criminales ligados al narco y la delincuencia organizada, causantes de la mayoría de los 100 mil muertos y 30 mil desaparecidos.

La iniciativa Scherer-Rius también equivocó los destinatarios: esa iniciativa debía de haber sido enviada directamente a los capos de la droga, pero sobre todo al país que genera la demanda, Estados Unidos, con sus millones de adictos. Olvidaron algo básico: si hay demanda invariablemente habrá oferta. Al endosárselos al gobierno federal y directamente al presidente de la República la iniciativa se convirtió en una aliada de los cárteles del narcotráfico.

Todo se vale si la idea es enlodar al Ejecutivo o al Ejército.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

Un paciente mental

El cerebro político

El timo de la homeopatía

México, entre el odio y rencor social

La depresión y la vejez, un problema que se incrementa

Cómo asaltar el poder

Los “abajoinsultantes”

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual

El mono desnudo

Diálogo, ¿qué es eso?

Septiembre, ¿que celebramos?

Incompetentes o cómplices

Universidad Michoacana y la CUL

La democracia y los democráticos

Periodismo, sesgo y derechos humanos

Gana la CNTE

Las tres “C”

Usos y costumbres

¿Hasta cuándo?

Fanatismo y terrorismo, un peligro

Agnosticismo y ateísmo

A 28 años de un 6 de julio

Opiniones respetables

Paro médico

Miedo

Enfermedades psicosomáticas

La CNTE y sus mentiras

El toreo y la mente humana

El principio de Peter y los abogados

1º de mayo y los sindicatos

Productos pirata

Un nuevo tropiezo, la CNTE en Michoacán

La injusticia en México

Ferias y peleas de perros

Los nombres de los hijos

El “Justo Sierra” y la autonomía universitaria

Aristocracia y kakistocracia

La farsa de las terapias pseudocientíficas

PRI, un aniversario más

La educación universitaria en México

La visita del Papa

Medicina, pronóstico reservado y tanatología

El fuero ¿debe desaparecer?

Los gobernantes que merecemos

Cambio de placas, mal asunto

Escepticismo y credulidad

El debate, despenalizar o no las drogas

Terminó un mal año

Una carta para los mexicanos

Los perros no son juguetes

Silvano, el desencanto

La violencia del Islam radical 2

Islam, la violencia

Un aniversario más, la caída del Muro de Berlín

IMSS, una institución rebasada

Mentiras y medios de comunicación