Francisco Lemus
VISOR
Vulnerabilidad antes los desastres
Jueves 14 de Septiembre de 2017
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La falta de capacidad para anticipar, hacer frente o responder a un desastre natural o social es una definición muy general de vulnerabilidad, que puede servir para describir la situación que enfrentan muchos de los países subdesarrollados. México no es la excepción y eso se ha manifestado con los acontecimientos de la última semana.

Cada vez más frecuentes y de mayor intensidad, los fenómenos meteorológicos como huracanes y tormentas tropicales hacen estragos por igual en países desarrollados que no desarrollados, pero la capacidad que los segundos tienen de enfrentarlos es considerablemente distinta, como quedará constancia en el caso de Estados Unidos y las islas del Caribe.

En este caso los desastres tampoco conocen de clases sociales o de ingresos per cápita, azotan por igual a unos que a otros; sin embargo, lo común es que quienes resulten más afectados sean los miembros de la población que tienen mayores carencias
En este caso los desastres tampoco conocen de clases sociales o de ingresos per cápita, azotan por igual a unos que a otros; sin embargo, lo común es que quienes resulten más afectados sean los miembros de la población que tienen mayores carencias
(Foto: Cuartoscuro)

México, azotado por un fenómeno de otro tipo, un terremoto de 8.2 de magnitud, también ha demostrado su poca capacidad para hacer frente al desastre, lo que se pagó con varias decenas de vidas, en buena medida por el carácter rural, o de escasa población de los lugares afectados, en una ciudad de mayor tamaño las consecuencias hubieran sido aún más catastróficas.

Llamar desastres “naturales” a estos eventos hace poca justicia a la naturaleza y es muy condescendiente con los gobiernos, instituciones y personas que deberían encargarse de reducir la vulnerabilidad de la población.

En este caso los desastres tampoco conocen de clases sociales o de ingresos per cápita, azotan por igual a unos que a otros; sin embargo, lo común es que quienes resulten más afectados sean los miembros de la población que tienen mayores carencias, ya sea porque viven en asentamientos irregulares o en construcciones de mala calidad.

Quienes tienen mayores recursos tienen la capacidad de prevenir mejor cualquier afectación, que si bien, como es en el caso de los sismos, es imposible saber cuándo sucederán, sí es posible llevar a cabo acciones que prevengan que las afectaciones sean excesivas.

Las evidencias demuestran que las alteraciones al clima global seguirán generando fenómenos meteorológicos extremos, tanto tormentas o huracanes, como sequías prolongadas, para lo que se deben tomar acciones de prevención, aunque lo ideal sería mitigar los impactos al medio ambiente para evitar que estas respuestas sigan incrementándose.

El compromiso de los países desarrollados en ello debería ser proporcional al impacto que su industria y consumo tienen en el medio ambiente. El principal obstáculo es la lógica de la acumulación de capital, pero si bien con algunos líderes mundiales parecía haber esperanzas, con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, esto se ha modificado.

El vecino del norte hasta ahora ha sufrido impactos mínimos, si se compara con los países de Centroamérica y el Caribe, pero esto podría modificarse en el mediano plazo, sin embargo para ese entonces México y otros países subdesarrollados habrán sufrido muchas más afectaciones, para las cuales deberíamos estar tomando previsiones.

Sin embargo, la corrupción y los malos manejos del Estado hacen que esto se vuelva una tarea demasiado complicada, algo que se traducirá en altísimos costos: pérdida de vidas humanas.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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