Rafael Mendoza Castillo
Modernidad, ¿para quién?
Lunes 25 de Septiembre de 2017
A- A A+

La afirmación de que el progreso es la marcha hacia la abundancia, la libertad y la felicidad, es una ideología (falsa conciencia) constantemente desmentida por la historia. La modernidad, cuando apela a la libertad del sujeto, tiene la finalidad de someter a cada uno a los intereses del todo, ya se trate de la empresa, de la nación, del Estado, de la sociedad o de la razón misma. En nombre de la razón y de su universalismo se extendió la dominación del hombre occidental varón, adulto y educado sobre el mundo entero, desde los trabajadores a los pueblos colonizados y desde la mujeres y lo niños.

Los espacios religiosos católicos colocan las reglas divinas por encima de las leyes civiles
Los espacios religiosos católicos colocan las reglas divinas por encima de las leyes civiles
(Foto: Especial)

Algunos países como Inglaterra, Francia, Estados Unidos, entraron en la modernidad mediante una revolución y el repudio al absolutismo. Hoy ya no se habla de revolución, sino de liberación, liberación de una clase oprimida, de una nación colonizada o de las mujeres dominadas o de las minorías perseguidas. Recordemos que la idea de modernidad reemplaza, en el centro de la sociedad, a Dios por la ciencia y deja las creencias religiosas para el seno de la vida privada.

En la anterior propuesta se observa que existen muchas instituciones en el país a las cuales no les ha llegado la modernidad occidental, como son las instituciones religiosas y políticas (aunque sí les llegó la modernidad norteamericana). Vemos que continúa presentándose la adoración ciega a la tradición y predomina el sentido arbitrario en el ejercicio del poder público (autoritarismo). Los espacios religiosos católicos colocan las reglas divinas por encima de las leyes civiles y los gobernantes creen que son la fuente del poder (corrupción de la política).

No siempre la modernidad es hacia adelante, la dialéctica también es regresiva, si no pregúntenle a Norberto Rivera (arzobispo primado, encubridor de curas pederastas), al inolvidable guerrerista Felipe Calderón (usurpador), al delirante Vicente Fox, al inquilino de la Casa Blanca mexicana, Peña Nieto (usurpador). Los cuatro son conservadores y reaccionarios, esto es, antimodernos, y viven en el estado de naturaleza de Thomas Hobbes, la guerra de todos contra todos (neoliberales).

La modernidad conlleva una problemática o un dilema inacabado. La confianza en aquella racionalidad abarcadora, totalizadora y conquistadora se ha desencantado. Se abre la condición de posibilidad para construir una nueva subjetividad que potencie la acción de los sujetos, de esa manera éstos podrán alcanzar su autonomía y desgajarse de la unidad racional que configuró la modernidad.

Uno de los grandes aciertos de la modernidad es la ruptura de un mundo simbólico donde las esferas de la ciencia, la moral, del arte y de la política formaban un conjunto coherente y creaban en los sujetos la sensación de poseer una visión global del mundo. Al flotar la certeza y la seguridad, la sociedad moderna echa mano del tejido de ilusiones para anclar a los sujetos en el horizonte del progreso y el futuro. Estos dos elementos aparecen, ante la conciencia del sujeto, como dos fantasmas que darán sentido y coherencia a las prácticas y discursos autónomos de los individuos, como orientadores de sus identidades. Como bien decía Carlos Marx: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”.

La modernidad entendida como un orden postradicional, que escinde el tiempo y el espacio creando mecanismos de desenclave, libera la vida social de la dependencia de los preceptos y prácticas establecidas, provoca la transformación en la identidad del yo y nos instala en la globalización entre los polos dialectizados de lo local y lo universal.

Lo civil, en esta modernidad inacabada, se ha generalizado con un sentido meramente ideologizado ante el temor por lo diverso, de lo desarticulado como virtud de la modernidad, y donde lo civil es llevado hacia la conciencia corporativa que enajena la voluntad, lo axiológico y la capacidad del hacer-acontecer (praxis histórica).

Esta interpretación pragmática sobre lo civil, que no tiene nada de emancipador, es refuncionalizado por los poderes políticos, vía el videopoder (la imagen), para extirparle a lo civil, lo político y lo natural, la reflexión conceptual, la escritura y la lectura, para sólo trabajar la imagen propia de una conciencia inmediatista y burocratizada.

La anterior condición convierte al Homo sapiens en el homo ocular de la galaxia corporativa. Como dice Alain Touraine: “Antes vivíamos en el silencio, ahora vivimos en medio del ruido; antes estábamos aislados, ahora nos perdemos en las muchedumbres; recibíamos demasiado pocos mensajes, ahora estamos bombardeados por ellos”.

La galaxia corporativa (maquinaria socio-técnica) en la que hoy la sociedad capitalista (otra virtud de la modernidad) instala lo natural (el cuerpo), lo civil y lo político, pretende saturar con prótesis ilusionista la subjetividad contemporánea, internalizando la dramatización de lo trivial (duopolio televisivo comercial=Frida Sofía) y congelando lo conceptual, la crítica (inversión de lo mediatizado en inmediato). Como afirma Régis Debray: “Las imágenes, contrariamente a las palabras, son accesibles a todos, en todas las lenguas, sin competencia ni aprendizaje previos).

El sueño modernizador del neoliberalismo, que hoy el poder de la razón instrumental quiere hacer pasar como lo nuevo, pretende dar a los sujetos gato por liebre, imagen por objeto, ficción por razón, esclavitud por libertad, función por acción, imagen por palabra, eco por voz, mentira por verdad, autoritarismo, privatización de lo público por democracia, ruido por música, desempleo por empleo, fraude por elección, videopoder por paideia, astucia por crítica, etcétera. Mundo de la modernidad donde lo ficcionario le gana la partida a lo simbólico y lo real. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
Comentarios
Columnas recientes

Hidalgo, la libertad y el fin elegido

Hidalgo, la memoria y la Universidad Michoacana

Educar y gobernar en la cuarta transformación

Política y ética para la cuarta transformación

Emancipación humana y pedagogía crítica

Autogestión, ética y pedagogía clínica

Perspectiva epistémica del sur para la cuarta transformación

Educador popular para la cuarta transformación

La educación como fundamento social y no como medio

La cuarta transformación con sujeto histórico

Razones para una nueva política educativa

El pensamiento crítico

Pablo González Casanova y las ciencias sociales

La oligarquía financiera no quiere dejar el poder

Lo que ocultan las campañas políticas

Campañas políticas, subjetividad e intelecuales

Ética y política con fundamentos, con principios

Campañas políticas, el capital y la dominación

El discurso tecnocrático oculta el despojo de la nación

El tiempo y el espacio como negocio

La lucha teórica y política por la educación

El neoliberalismo produce relaciones de explotación

El feminismo es un humanismo

Lo que sucede cuando la crítica y la participación se ausentan

La batalla teórica y política del normalismo

El Estado al servicio del capital

Las instituciones al servicio del neoliberalismo

Instituciones y presupuestos discrecionales

Ideas para liberar lo educativo

El lenguaje público como derecho humano

El poder, el valor y el capital

El contenido de lo educativo no es neutral

Transformemos al capitalismo corporativo y sus instituciones

¿Quién lleva las riendas en el país?

La infancia en el neoliberalismo

Las instituciones al servicio del proyecto de pocos

Pensar en la muerte es pensar en la vida humana

El poder y los fines de la educación

Estado laico e Iglesia católica

Necesidad de conciencia crítica y de sujeto

El neoliberalismo y la doctrina del shock

Modernidad, ¿para quién?

Se privatiza el contenido público de la política

Política, imaginario y educación

La vuelta al yo y la muerte del otro

Investigación educativa, poder y cultura

Relación pedagógica en la política y la cultura

La intimidad de lo educativo

Felicidad y bienestar, ¿para quién?

El sujeto de la educación y la profesionalización

Es necesario detener el neoliberalismo depredador

Racionalidad instrumental y transparencia

Conflicto entre la seguridad y la libertad

El poder del capital vigila y castiga

La memoria histórica amenazada

Democracia liberal, poder y verdad

La veda electoral se sustituye por la noticia

Sindicalismo y neoliberalismo en la UMSNH

Los riesgos de la escritura, la lectura y el pensar

15 de mayo y la lucha sigue

Violencia y pobreza contra la niñez mexicana

La impunidad y la corrupción como espectáculo

La lucha entre lo pesado y lo ligero

Estado, poder y oligarquía

El poder domina y produce fantasías

La libertad, ¿para qué y para quién?

Reforma en la UMSNH y el solitario de Rectoría

Reforma integral en la UMSNH o nada

Reforma en la UMSNH, ¿para qué?

El coro, la moral y la educación

Izquierda y derecha, ¿para qué?

La lucha entre la verdad y la post-verdad

Lucha política y crisis de identidad

La dignidad es un principio, no es un medio

No está en la mochila, sino en el sistema neoliberal

El capitalismo corporativo despoja a la nación

Construir una nueva formación social

Modificar el artículo 29 y suspender garantías

Capitalismo, Consumo y Emociones

Ética crítica y educación liberadora

Globalización y sindicalismo en la UMSNH

Palabras que engañan y mienten

La lucha entre lo reiterativo y lo disruptivo

Trump y la unidad de la oligarquía mexicana

Bloqueo histórico e individualismo obsesivo

El malestar de la vida y la muerte

Pensamiento político de Lázaro Cárdenas del RíoPensamiento político de Lázaro Cárdenas del Río

El poder de explotación y el otro

Los enemigos de la praxis de la liberación

2 de octubre y Ayotzinapa no se olvidan

La relación de poder en la UMSNH

La lógica del capital y la política

El Estado laico y la Iglesia católica

Trilogía de la oligarquía financiera

El neoliberalismo y la causa de los niños

Pensamiento crítico y moralidad

Ética y educación emancipadoras

El poder de explotación y la educación

Lo imaginario y el capital

La ética disruptiva y la educación

Pensar la educación y la pedagogía

El poder de explotación y la educación

El poder autoritario y lo social

El capitalismo corporativo y lo público

El poder de dominación y la Reforma Educativa

Razón ficticia y democracia representativa

El pensamiento único del prianismo

Política y educación, ¿para qué?

La política también se corrompe

La autonomía del saber, ¿para qué?

Pactos, ¿para qué?

La relación de explotación y la infancia

La UMSNH y su autonomía

Escribir, ¿para qué?

Del Estado de excepción al Estado de rebelión

Reforma, jubilación y pensión en la UMSNH

El normalismo: defensa teórica y política

El normalismo: defensa teórica y política

El capitalismo destruye lo humano y la naturaleza

SPUM, universidad y neoliberalismo

Opción a la educación crítica

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

La acumulación de capital en pocos

La desconfianza y el desánimo

Neoliberalismo, corrupción y narcotráfico

Reflexiones sobre el orden sexual

Necesidad de la pregunta y necesidad de conciencia

Ante el autoritarismo, la razón y el argumento

La formación es de naturaleza política

El derecho del orden de Aurelio Nuño Mayer

Evaluar para individualizar y normalizar

Las Normales y el pensamiento único

Poder, vida y muerte

El poder, el diálogo y el nuevo comienzo

Las Normales y el gerente de la SEP

Las Normales y el autoritarismo (Primera parte)

La privatización de lo público

El Papa Francisco y la Iglesia católica

El diálogo como mecanismo administrativo

Las tribus del SPUM

Los retos del “nuevo comienzo” Segunda parte y última

Los retos del “nuevo comienzo” (primera parte)

Reforma Educativa de excepcionalidad

La minoría gobierna a la mayoría

Liberalismo, autoritarismo y centralismo

Escribir y pensar sobre el poder de explotación

Lucha entre la identidad y el sujeto

El malestar en la infancia

El poder, la sexualidad y lo femenino