Rafael Mendoza Castillo
El neoliberalismo y la doctrina del shock
Lunes 2 de Octubre de 2017
A- A A+

El bueno de Aristóteles consideraba que no es posible hablar de democracia donde hay pobreza en la mayoría y riqueza extrema en pocos. Sin embargo, James Madison, que no coincide con Aristóteles, estaba convencido de que el objetivo primordial del gobierno era “proteger a la minoría opulenta de la mayoría”. En México está presente el norteamericano James Madison dado que dominan los oligarcas, los poderosos, es decir, la mafia financiera, comercial e industrial. La democracia es una pantalla que oculta la desigualdad social brutal. Veamos.

La batalla por la nación debe continuar y provocar un terremoto político en 2018.
La batalla por la nación debe continuar y provocar un terremoto político en 2018.
(Foto: Especial)

La nación mexicana tiene muchos años que está en peligro. Cada día la clase política de derecha, de ultraderecha, tanto la cúpula priista, panista, los poderes fácticos, Los Chuchos perredistas, se orientan hacia el sostenimiento del orden financiero vigente. El rasgo sobresaliente que orienta los intereses fundamentales de tales grupos es la privatización del espacio público para convertir a éste, vía la mano visible del mercado, que no invisible, es decir, el capitalismo corporativo, en un gran negocio en favor de la mafia financiera.

Lo grave del asunto es que no sólo se privatizan las cosas, sino que también se homogeneizan las conciencias, las diferencias, la diversidad cultural, y en el fondo se convierte a las personas en consumidores, unos con acceso a objetos o servicios y otros solamente con acceso al dolor, el sufrimiento físico y mental, que son la mayoría de la población. Así, el modelo neoliberal socializa las deudas y concentra las ganancias en pocos. La mayoría de la población paga los fraudes que provocan los privados, los pocos ricos (bancos, ingenios, carreteras), como fue el caso, no olvidemos, del Fobaproa o IPAB, cuya deuda se continúa pagando con dinero público.

Si la sociedad y su concreción en grupos, individuos o clases progresistas, democráticas, socialistas, no logran construir un sentido común, público, que permita la constitución de un contrapoder, que en este momento pueda frenar el poder de dominación y su interés privatizador, entonces se pondrá en peligro la existencia y la viabilidad soberana de la nación como condición humana para decidir su propio devenir histórico.
Todos sabemos, en teoría, que la democracia participativa es la recuperación de la acción política como la única opción que realmente puede transformar lo histórico-social. También sabemos que el verdadero poder soberano sigue estando en la voluntad del pueblo. Por otro lado, cuando el pueblo decide por el interés de todos, por la mayoría de los excluidos y marginados, la historia se echa a andar de nuevo en la búsqueda de la justicia, la dignidad, la equidad, la inclusión y lo solidario. Por ello urge que el pueblo, la comunidad, recupere la acción constituyente para transformar el modelo neoliberal depredador vigente. Esto se demostró por la sociedad civil en los terremotos recientes.

Es necesario constituir una práctica política permanente, además tiene que ser apropiada, conquistada y dirigida por los propios ciudadanos. Tiene que traducirse en nuevas formas de organización ciudadana, ajena a las formas tradicionales de dominación y control del mismo orden establecido.

Lo anterior significa que las formas de organización de la sociedad civil deben manifestarse con rasgos específicos de autonomía y de independencia respecto de partidos políticos y, sobre todo, del sistema social de explotación. Si la gente no configura estructuras políticas nuevas para conducir otras opciones económicas, culturales, educativas, científicas y tecnológicas, nuevamente la opinión y el esfuerzo de la gente permanecerán secuestrados y bajo la voluntad de los amos del dinero.

Por eso decimos que el movimiento social, la nueva correlación de fuerzas que hoy se está configurando en torno de la defensa de la nación, apunta hacia la constitución de un sujeto político colectivo que se encamine sin voluntades mesiánicas, de dioses o salvadores, pero sí sobre tácticas y estrategias consensuadas, racional y éticamente, a fin de parar el proyecto de rapiña y despojo que han venido impulsando los traidores a la patria, los mentirosos, los cínicos, los entreguistas, sin memoria histórica, adictos a la competencia, es decir, la mafia del orden financiero nacional e internacional.

La mafia oligárquica utiliza como táctica el desmantelamiento, la desorganización y el robo en las instituciones, como la industria petrolera, eléctrica, educativa y otras, con la finalidad de justificar la intervención del capital privado, violentando siempre los principios constitucionales y la opinión pública. Recordemos, por ejemplo, lo sucedido en Estados Unidos: en Nueva Orleans los mercaderes del capitalismo aprovecharon el huracán Katrina a fin de privatizar los servicios públicos educativos (terapia del shock). El mismo Milton Friedman, dice Naomi Klein, “agradeció la intervención de la furia de la naturaleza ya que de esa manera pudieron evitar un conflicto social”. En el caso anterior se aplicó la doctrina del shock.

El capitalismo salvaje, no existe uno bueno, aprovecha y observa los desastres causados por la naturaleza, ciclones e inundaciones, incendios, no como tragedias humanas, sino como oportunidades para los negocios del capital privado. Así Milton Friedman fue uno de los que vieron oportunidades en las aguas que inundaban Nueva Orleans. La idea principal de Friedman consistía en que en lugar de gastar una parte de los miles de millones de dólares destinados a la reconstrucción y la mejora del sistema de educación pública de la ciudad citada, el gobierno norteamericano entregó cheques escolares (en México los neoliberales le llaman bonos) para que pudieran dirigirse a las escuelas privadas, esto es, las llamadas escuelas chárter, creadas y construidas por el Estado que pasarían a ser gestionadas por instituciones privadas según sus propias reglas. Antes del huracán Katrina había 124 escuelas públicas, después sólo quedaban cuatro.

El shock que produce en la gente un terremoto, un huracán o incendios descontrolados es muy doloroso. Así, el envejecimiento del cuerpo humano es doloroso. Y más doloroso, diría Sigmund Freud, es la separación que se da en las relaciones humanas. Que la gente se muera produce dolor, pero también es un dolor anímico y físico cuando se excluye a las personas de lo público, de la riqueza, del desarrollo económico, cultural y científico.

Lo importante para Milton Friedman y sus discípulos neoliberales es “defender la ley y el orden, garantizar los contratos privados y crear el marco para mercados competitivos”. Este es el horizonte al que apuntan las reformas estructurales que hoy impone el prianismo chuchista perredista y oligárquico en el poder, vía el engaño del Pacto por México ayer, y ahora el frente PAN, PRD y MC.

Para un salvaje neoliberal, intervenir con programas asistenciales para atenuar la pobreza, la desigualdad brutal, constituye una oportunidad. Ante la mirada oligárquica no es una tragedia humana, sino un espectáculo de oportunidad, una terapia de shock, para convertir esa tragedia en un negocio, para los pocos mafiosos. Esto lo veremos en la reconstrucción de lo que dejaron los terremotos de septiembre pasado. La batalla por la nación debe continuar y provocar un terremoto político en 2018. Esto permitirá develar el grado de corrupción e impunidad al que ha llegado el sistema social y económico neoliberal. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
Comentarios
Columnas recientes

Razones para una nueva reforma educativa

La cuarta república hereda instituciones fetichizadas

Preguntas permanentes sobre la vida y la muerte

Liberemos el espacio de lo público

Ética crítica para la cuarta transformación

Cultura y memoria para la cuarta transformación

Batallas por la historia: el 2 de octubre de 1968 no se olvida

Hidalgo, la libertad y el fin elegido

Hidalgo, la memoria y la Universidad Michoacana

Educar y gobernar en la cuarta transformación

Política y ética para la cuarta transformación

Emancipación humana y pedagogía crítica

Autogestión, ética y pedagogía clínica

Perspectiva epistémica del sur para la cuarta transformación

Educador popular para la cuarta transformación

La educación como fundamento social y no como medio

La cuarta transformación con sujeto histórico

Razones para una nueva política educativa

El pensamiento crítico

Pablo González Casanova y las ciencias sociales

La oligarquía financiera no quiere dejar el poder

Lo que ocultan las campañas políticas

Campañas políticas, subjetividad e intelecuales

Ética y política con fundamentos, con principios

Campañas políticas, el capital y la dominación

El discurso tecnocrático oculta el despojo de la nación

El tiempo y el espacio como negocio

La lucha teórica y política por la educación

El neoliberalismo produce relaciones de explotación

El feminismo es un humanismo

Lo que sucede cuando la crítica y la participación se ausentan

La batalla teórica y política del normalismo

El Estado al servicio del capital

Las instituciones al servicio del neoliberalismo

Instituciones y presupuestos discrecionales

Ideas para liberar lo educativo

El lenguaje público como derecho humano

El poder, el valor y el capital

El contenido de lo educativo no es neutral

Transformemos al capitalismo corporativo y sus instituciones

¿Quién lleva las riendas en el país?

La infancia en el neoliberalismo

Las instituciones al servicio del proyecto de pocos

Pensar en la muerte es pensar en la vida humana

El poder y los fines de la educación

Estado laico e Iglesia católica

Necesidad de conciencia crítica y de sujeto

El neoliberalismo y la doctrina del shock

Modernidad, ¿para quién?

Se privatiza el contenido público de la política

Política, imaginario y educación

La vuelta al yo y la muerte del otro

Investigación educativa, poder y cultura

Relación pedagógica en la política y la cultura

La intimidad de lo educativo

Felicidad y bienestar, ¿para quién?

El sujeto de la educación y la profesionalización

Es necesario detener el neoliberalismo depredador

Racionalidad instrumental y transparencia

Conflicto entre la seguridad y la libertad

El poder del capital vigila y castiga

La memoria histórica amenazada

Democracia liberal, poder y verdad

La veda electoral se sustituye por la noticia

Sindicalismo y neoliberalismo en la UMSNH

Los riesgos de la escritura, la lectura y el pensar

15 de mayo y la lucha sigue

Violencia y pobreza contra la niñez mexicana

La impunidad y la corrupción como espectáculo

La lucha entre lo pesado y lo ligero

Estado, poder y oligarquía

El poder domina y produce fantasías

La libertad, ¿para qué y para quién?

Reforma en la UMSNH y el solitario de Rectoría

Reforma integral en la UMSNH o nada

Reforma en la UMSNH, ¿para qué?

El coro, la moral y la educación

Izquierda y derecha, ¿para qué?

La lucha entre la verdad y la post-verdad

Lucha política y crisis de identidad

La dignidad es un principio, no es un medio

No está en la mochila, sino en el sistema neoliberal

El capitalismo corporativo despoja a la nación

Construir una nueva formación social

Modificar el artículo 29 y suspender garantías

Capitalismo, Consumo y Emociones

Ética crítica y educación liberadora

Globalización y sindicalismo en la UMSNH

Palabras que engañan y mienten

La lucha entre lo reiterativo y lo disruptivo

Trump y la unidad de la oligarquía mexicana

Bloqueo histórico e individualismo obsesivo

El malestar de la vida y la muerte

Pensamiento político de Lázaro Cárdenas del RíoPensamiento político de Lázaro Cárdenas del Río

El poder de explotación y el otro

Los enemigos de la praxis de la liberación

2 de octubre y Ayotzinapa no se olvidan

La relación de poder en la UMSNH

La lógica del capital y la política

El Estado laico y la Iglesia católica

Trilogía de la oligarquía financiera

El neoliberalismo y la causa de los niños

Pensamiento crítico y moralidad

Ética y educación emancipadoras

El poder de explotación y la educación

Lo imaginario y el capital

La ética disruptiva y la educación

Pensar la educación y la pedagogía

El poder de explotación y la educación

El poder autoritario y lo social

El capitalismo corporativo y lo público

El poder de dominación y la Reforma Educativa

Razón ficticia y democracia representativa

El pensamiento único del prianismo

Política y educación, ¿para qué?

La política también se corrompe

La autonomía del saber, ¿para qué?

Pactos, ¿para qué?

La relación de explotación y la infancia

La UMSNH y su autonomía

Escribir, ¿para qué?

Del Estado de excepción al Estado de rebelión

Reforma, jubilación y pensión en la UMSNH

El normalismo: defensa teórica y política

El normalismo: defensa teórica y política

El capitalismo destruye lo humano y la naturaleza

SPUM, universidad y neoliberalismo

Opción a la educación crítica

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

La acumulación de capital en pocos

La desconfianza y el desánimo

Neoliberalismo, corrupción y narcotráfico

Reflexiones sobre el orden sexual

Necesidad de la pregunta y necesidad de conciencia

Ante el autoritarismo, la razón y el argumento

La formación es de naturaleza política

El derecho del orden de Aurelio Nuño Mayer

Evaluar para individualizar y normalizar

Las Normales y el pensamiento único

Poder, vida y muerte

El poder, el diálogo y el nuevo comienzo

Las Normales y el gerente de la SEP

Las Normales y el autoritarismo (Primera parte)

La privatización de lo público

El Papa Francisco y la Iglesia católica

El diálogo como mecanismo administrativo

Las tribus del SPUM

Los retos del “nuevo comienzo” Segunda parte y última

Los retos del “nuevo comienzo” (primera parte)