Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
La Benemérita y Centenaria Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Martes 17 de Octubre de 2017

Pis-pas, pis-pas, calis-calás, calis-calás, shhhhhhh ¡pummmm!. ¡San Nicolás!

Porra de la UMSNH.

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Quienes somos nicolaitas compartimos un afecto especial hacía nuestra Alma Máter. Hoy por hoy la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo es Benemérita y Centenaria. Mucho ha dado la Casa de Hidalgo a la sociedad michoacana, a cada uno de sus egresados y a quienes, a través de sus egresados, han adquirido algún conocimiento, beneficio o crecimiento profesional, sin duda un gran honor ser universitario.

Contentos estamos egresados, sociedad y autoridades nicolaitas, estamos de fiesta y en la alegoría que nos característica brindamos homenajes, palabra y agradecimientos a esta noble institución universitaria. No hacemos más, no queremos más, no creemos que merece más la casa de estudios del estado, hasta ahí llegamos todos y hasta ahí nos quedamos.

Recuperemos su prestigio, la Universidad y los universitarios debemos recuperar el liderato, debemos marcar el rumbo, debemos permitir el crecimiento profesional y la reestructuración político social desde nuestras trincheras.
Recuperemos su prestigio, la Universidad y los universitarios debemos recuperar el liderato, debemos marcar el rumbo, debemos permitir el crecimiento profesional y la reestructuración político social desde nuestras trincheras.
(Foto: Especial)

Mañana seguiremos ignorando la decadencia de la UMSNH, mañana seguiremos robándole, mañana seguiremos saqueándola, mañana, en su nombre, seguiremos enriqueciéndonos y empobreciendo no sólo a la propia institución, sino su calidad educativa, el nivel profesional, moral y social de sus egresados, el beneficio social y lo que otrora la caracterizaba.

Escuchamos el discurso del rector, escuchamos el clamor de varios diputados pidiendo atención, cobijo y soluciones para la deplorable situación financiera, educativa y de prestigio de la Universidad del pueblo. Escuchamos a sus universitarios, los egresados opinamos, pero nadie aterriza nada certero, nadie intenta poner un alto a los desfalcos increíbles que sufre día a día la UMSNH, nadie intenta terminar con los vicios que la están carcomiendo desde adentro.

Qué pasa con el recurso que se destina cada quincena a la manutención de las casa de estudiantes, donde es un secreto a voces que desde Asuntos Estudiantiles se destinan cantidades de dinero exageradas, las que llegan incompletas a las administración de cada casa, donde, después de sus compras, sobran miles de pesos, esto cada quincena.

Qué pasa con los bienes universitarios, vemos cómo se usan para fines propios vehículos, instrumentos didácticos, inmuebles, etcétera, cada vez que se usa un bien universitario para un fin diverso a los beneficios institucionales es un detrimento en las finanzas universitarias y no se propone nada para terminar con esas conductas.

Qué pasa con los déficits que deja un rector y otro y otro sin que se den cuentas claras a los universitarios, a los consejos, a la sociedad, al gobierno, es una impunidad asegurada, como quien juega a se quema la papa, sólo resta ver a quién le tocará quemarse, a ver a qué rector le tocará sufrir las consecuencias de tanto saqueo, hasta que nuestra casa máxima de estudios diga “ya no, hasta aquí, ya no puedo seguir en existencia”.

Qué pasa con la opacidad en las cuentas si el tema de la transparencia es tan sencillo como el publicar, de cada obra, el costos de los materiales, las marcas utilizadas, los salarios de los empleados que trabajan en esas obras, los costos de los que se contratan de forma externa, cuánto cobran las constructoras, de dónde viene el dinero, cuánto se autorizó y cuanto se gastará, todos esos datos se tienen, todos esos datos se conocen y se manejan antes de iniciar una obra y durante su ejecución, pero nunca se hacen públicos, nunca se transparentan, nunca sabemos que tipo y marca de material fue el proyectado y cuál fue el utilizado, cuánto costó y por qué se compró en tal o cual lugar. No existe la transparencia, no es un tema que sea medular para poder llevar un poco de congruencia al discurso.

Qué pasa con los maestros que no asisten a clases, que acosan a los y las universitarias, que no preparan sus clases, que para calificar a sus alumnos primero sacan cuentas de los ingresos que les representa un extra o un adicional y luego echan un ojo a los exámenes. Por qué siguen dentro de la Universidad los maestros a los que se las han acreditado actos de corrupción, los que con pruebas se saben faltistas o que mandan a un auxiliar o compañero en su lugar, esos maestros que ignoran la materia que imparten, que no honran las aulas y se presentan desaliñados, tampoco es un tema de interés a la hora de clamar a favor de la Casa de Hidalgo.

Entonces, dónde queda ese sentimiento de agradecimiento, dónde queda el orgullo de ser nicolaita, dónde queda el amor que se tiene a nuestra Alma Máter, dónde queda ese sentimiento que nos nace al escuchar y al gritar “Pis-pas, pis-pas, calís-calás calís-calás. Shhhhhhh ¡pummmm!, ¡San Nicolás!”. De qué sirve a la Universidad una porra vacía, de qué sirve a la Universidad el desinterés, de qué sirve a la Universidad ser Benemérita y Centenaria si la hemos condenado a empobrecerse y empobrecer a los nicolaitas, si le hemos quitado el honor que le brindaba su prestigio, si le hemos mostrado que su historia al final es lo único que le está quedando.

Por qué no pedir información con base en la Ley de Transparencia, por qué no pedir cuentas claras sobre el camino del dinero, por qué no exigir la tres de tres a todas las autoridades de la UMSNH y a quienes por cualquier motivo manejen o gasten su dinero. Por qué no exigir al maestro que asista y prepare sus clases, que sea honesto, que imparta materias sobre las que tenga el conocimiento requerido, que se transparente el procedimiento de contratación de maestros y personal.

En la época moderna la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y sus universitarios y autoridades están obligados a modificar planes de estudio, a modificar su administración, a generar nuevos campos de conocimiento, a dotar de calidad a sus alumnos a retribuir a la sociedad con una nueva imagen, Recuperemos su prestigio, la Universidad y los universitarios debemos recuperar el liderato, debemos marcar el rumbo, debemos permitir el crecimiento profesional y la reestructuración político social desde nuestras trincheras. Al final del día ser universitario sólo significará lo que nuestros actos digan, lo que nuestros conocimientos permitan, lo que nuestra formación indique, lo que nosotros seamos y lo que nosotros permitamos. Ser universitario sólo significará lo grande que es la Universidad, ser universitario sólo significará lo que la sociedad nos reconozca, de ahí que en nosotros está que sea mucho o sea poco; por lo tanto, es una obligación que cada nicolaita, al momento de ejercer su profesión, sea quien propone, quien encuentra el conocimiento nuevo, quien genera resultados, quien es reconocido, quien es respetado, un nicolaita es y será siempre la imagen propia de nuestra Alma Máter, será el resultado de su prestigio y de su historia, y eso… eso no es una obligación menor.


FB. Salvador Molina
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