Ignacio Hurtado Gómez
Aula Nobilis
La democracia a debate en 2018
Jueves 19 de Octubre de 2017
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No cabe duda de que uno de los grandes tremas que habrán de ser sometidos al escrutinio público en la elección de 2018 tiene que ver con la democracia por sí misma.

Ya sea como una forma de régimen político o bien como un tipo de estructura jurídica o como una forma de vida, será inevitable tener que reflexionar y deliberar sobre ella.

 Lo democrático no inicia, y mucho menos termina, con las elecciones que periódicamente tenemos.
Lo democrático no inicia, y mucho menos termina, con las elecciones que periódicamente tenemos.
(Foto: TAVO)

Y no tanto en el sentido de una transición hacia un régimen democrático. Estoy plenamente convencido de que vivimos en una democracia, de lo que no estoy tan cierto es sobre la calidad de la misma. Aunque también sé que podemos estar mejor.

Y cuando pienso en esto no necesariamente lo estoy haciendo en relación con el gran esfuerzo que los actores de un proceso electoral –partidos políticos, autoridades electorales y ciudadanos– habremos de desplegar en los próximos meses en el marco de la elección en curso. En otros momentos lo hemos dicho. Lo democrático no inicia, y mucho menos termina, con las elecciones que periódicamente tenemos. Va mucho más allá.

Por otro lado, también habrá que tener presente que la deliberación sobre la democracia no es un hecho aislado solamente de preocupación nuestra, sino que en varias otras latitudes pareciera que sucede lo mismo. Por ejemplo, recordemos aquellas reflexiones sobre el papel de los estados y gobiernos democráticos –principalmente los europeos– durante la crisis económica de 2008-2009 frente a los grandes capitales, las cuales no puede echarse a saco roto, pues al final forman parte en mucho del desánimo con esta forma de gobierno que en algún momento prometió tener en el pueblo –y a su voluntad general– a su principal y único centro de poder, lo cual ha traído también un debilitamiento de la representación política y un aminoramiento de los espacios públicos para la toma de decisiones democráticas, pero también para su realización. La democracia también va más allá del mero espacio público y político.

Hay que decirlo: la confianza hacia ella no está en sus mejores números, y menos en casa.

Por eso, se insiste, son varias las cuestiones que tendremos que reflexionar desde ahora y hasta el próximo año, y todo ello como factores inherentes al ser democrático al que aspiramos.

Desde la existencia de mecanismos ciudadanos y eficientes de control sobre los gobernantes hasta temas como la calidad de vida y el bienestar común, desde transparencia y rendición de cuentas hasta tópicos como seguridad e impunidad.

Desde la realidad de los derechos humanos hasta las propias elecciones. Desde la cultura de la legalidad y democrática hasta la educación cívica.

Desde la vigencia del Estado de bienestar hasta la ingobernabilidad alimentada por las demandas sociales incumplidas. Desde la eficacia de las instituciones políticas hasta la calidad de la representación política.

En fin, una larga lista de temas sobre los que seguramente algo habremos de escuchar en los días por venir, y sobre lo cual algo habremos de seguir reflexionando. Al tiempo.

Una pequeña dosis de historia nicolaita



Si bien nos hemos referido ya muchas veces al Circulo Paz y Unión que dirigió la campaña política del doctor Miguel Silva para gobernador del estado, no hemos explicado cómo se formó éste ni quiénes fueron sus directivos. Intencionalmente retrasamos este detalle para relacionarlo con un suceso escandaloso registrado en Morelia la noche del domingo 13 de agosto de 1911, el cual dio origen a que el candidato del partido católico, licenciado Francisco Elguero, se retirara de la lucha política. El Circulo Paz y Unión nació el 11 de abril de 1911 –todavía en el gobierno de don Aristeo Mercado– en casa del señor Manuel García Gómez. En una junta efectuada allí por los más ardientes partidarios del doctor Silva, todas personas serias y de valer. El día 23 del propio mes quedó formalmente constituido el Circulo Paz y Unión. El partido católico sostenía la candidatura del licenciado Francisco Elguero, personaje autócrata, reaccionario, impulsivo, rico y acostumbrado a mandar con férrea mano; era un influyente entre el porfirismo, atrabiliario y fanático. Las clases populares lo veían casi con temor. Sus estudios los hizo también en el Colegio de San Nicolás de Hidalgo, mas el ambiente y el ideario de este plantel en nada modificaron sus pasiones ni pudieron hacerlo comprender la esencia de la democracia. La lucha política era, pues, enconada, y en tales condiciones sobreviene, como ya sabemos, la caída del señor Mercado y la ocupación interina del poder por el doctor Miguel Silva. A principios del mes de agosto, este mandatario hizo un viaje a México con objeto de saludar al presidente Madero y tratar con él y algunos de sus colaboradores inmediatos diversos asuntos relacionados con su administración. A su regreso, el pueblo de Morelia le preparó un gran recibimiento. Millares de personas de todas las clases sociales se congregaron la noche del 13 de agosto en la estación de los ferrocarriles a fin de tributar cordial homenaje de bienvenida al doctor Silva. El acto constituyó una imponente demostración de cariño, pues la muchedumbre se organizó luego en manifestación y acompañó al viajero hasta su residencia particular, situada en la histórica Calzada de Guadalupe. Lo anterior fue suficiente para que el candidato del partido católico desenfundara su pistola y, sin consideración a las mujeres y a los niños que formaban parte en la columna, hiciera fuego sobre ella. Secundaron su proceder Videgaray y Reyes, resultando, como consecuencia, tres personas gravemente heridas. No contento con esto y creyendo que sus actos de violencia intimidarían a la multitud, Elguero usó la palabra increpando al pueblo. Los manifestantes no resistieron más y se amotinaron frente a la casa tratando de castigar a sus agresores, pero éstos se refugiaron al interior, desde donde, meditando la magnitud de su crimen y temerosos de ser linchados, solicitaron el auxilio de las fuerzas maderistas. Pudo, en esa forma, evitarse que el pueblo se hiciera justicia por su propia mano.

ihurtadomx@hotmail.com

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