Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Un pueblo sin tribuna
Martes 19 de Abril de 2016

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.

Víctor Hugo.

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Ahí está el sentir social, los diputados lo conocen pero lo han ignorado, el Congreso es un circo, un mercado de intereses personales y políticos
Ahí está el sentir social, los diputados lo conocen pero lo han ignorado, el Congreso es un circo, un mercado de intereses personales y políticos
(Foto: Héctor Sánchez)

El Honorable Congreso del Estado ha permanecido callado e inmutable ante la ola de violencia que se ha generado en los últimos meses en Michoacán, su tribuna se ha colmado de discusiones banales y bajo la muy singular óptica de los intereses personales y partidistas; la sociedad permanece a la distancia, distraída, desinteresada de su tribuna más alta; la sociedad sigue sin ser representada, los intereses de la ciudadanía siguen desatendidos por los diputados, los problemas que atormentan y acaparan la preocupación y la indignación de los ciudadanos están por fuera del Congreso, a lo mucho se escuchan en el patio, pero al entrar al salón de plenos, estos lamentos y preocupaciones se quedan por fuera, los elementos de seguridad solamente dejan pasar al recinto del pueblo a los diputados junto con su equipo y sus intereses personales y políticos; no entra el pueblo, no pasan los conflictos sociales del momento, no se permite que en el Congreso se toquen los temas que incomoden al gobernador, no se puede retar la falacia de un Michoacán seguro que el gobierno pretende sostener en su discurso, no se puede prestar atención y preocupación por los lamentos ciudadanos, el pueblo permanece tan lejos de su gobernador y él tan lejos de su pueblo, de su gente, de sus ciudadanos.

La llamada reforma política fue hecha a modo y a beneficio de la clase política, los ciudadanos queremos la revocación de mandato, no la relección de diputados y presidentes municipales; los ciudadanos queríamos igualdad ante la ley para promover y facilitar las candidaturas ciudadanas, no la obstaculización para esta novedosa figura donde se aseguré la desventaja al ciudadano y se consienta y privilegié al partido político; los ciudadanos queríamos la inexistencia de los diputados plurinominales, no que se aseguraran de obtener espacios saltando de una Cámara a otra; los ciudadanos queremos que se sancione la irresponsabilidad de dejar el cargo público a medias para buscar otro espacio, el llamado chapulineo, pero no se tocó el tema; los ciudadanos queremos que los diputados y senadores reciban una dieta conforme al ingreso promedio que tenemos los que “representan”, pero se aumentan sus ingresos de forma desmesurada; los ciudadanos queremos una reforma política que asegure el desarrollo social y no una adecuación a las leyes para garantizar el abuso del poder, la corrupción, las trampas electorales, la impunidad; los ciudadanos queremos un Congreso, una tribuna donde se escuche y se atienda la voz ciudadana, donde se toquen los temas relacionados con el sentir social y las preocupaciones de los ciudadanos, los ciudadanos queremos recuperar nuestro Congreso.

Ahí está el sentir social, los diputados lo conocen pero lo han ignorado, el Congreso es un circo, un mercado de intereses personales y políticos, donde la mercancía es la dignidad y el servilismo y la monedo de paga es la corrupción, la demagogia y la ignorancia, ahí se merca el futuro del pueblo, la estabilidad social, pero es al pueblo, al ciudadano a quien le toca decidir cómo ver el futuro, si es algo inalcanzable, que sólo los jóvenes pueden cambiar o luchar por éste, si es algo desconocido que ya no representa nuestro compromiso o que es imposible cambiarlo, o si es una verdadera oportunidad, donde todos tengamos que cumplir con nuestra responsabilidad y tomarla hoy y ahora, llevarla a cabo con dignidad y compromiso, entonces me quedo con la pregunta: ¿Qué esperamos del futuro?



FB. Salvador Molina
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