Aquiles Gaitán
Los buenos deseos
Martes 19 de Abril de 2016
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Flujo de mexicanos a Estados Unidos es  tan dramático como las migraciones de los países en guerra civil estilo Siria, a los países en pobreza galopante estilo Ucrania.
Flujo de mexicanos a Estados Unidos es tan dramático como las migraciones de los países en guerra civil estilo Siria, a los países en pobreza galopante estilo Ucrania.
(Foto: Cuartoscuro)

Algunos se fueron y no volvieron, o tal vez deba decir que algunos fueron y no volvieron, es el destino del hombre desde los tiempos inmemoriales de salir a cazar de los neandertales, es la despedida cotidiana de la madriguera, es la partida hacia el trabajo, es la partida hacia otros lugares para ganarse la vida o porque en el que está puede ganarse la muerte, la muerte lenta de la miseria o la muerte violenta proveniente del estampido de un cartucho o una simple daga que degüella.

Todas la partidas tienen algo de tristeza, aun cuando los jóvenes salen de sus pueblos a estudiar a la ciudad, pocos regresan a vivir a sus pueblos, viven con la nostalgia y con el sentimiento el éxodo, de la migración, del desarraigo, del sentirse ajenos en una ciudad de extraños, las ciudades se llenan de migrantes, no sólo aquí, esto es un fenómeno mundial, es la movilidad de los seres humanos, el flujo de mexicanos a Estados Unidos es tan dramático como las migraciones de los países en guerra civil estilo Siria, o los países en pobreza galopante estilo Ucrania, para ellos los dioses están enfurecidos, o los han abandonado, los gobiernos están en disputa o son ineficientes, no encuentran respuestas, viven con el Jesús en la boca, pero además no tienen bocado que llevarse a la boca, se van y como las golondrinas de Becker, “esas no volverán”.

¿Y en Michoacán cómo andamos? Las ciudades crecen y muchos ranchos están abandonados; es otra la gente que ahí vive, son otras las costumbres, la cultura se olvida, se pierden las recetas familiares de fabricación de objetos y utensilios, de recetas de comida, de dulces; se pierden las formas de convivencia y de educación cívica, es la estandarización de la ignorancia y de la escala de valores; hoy, poderoso “caballero es don dinero”, se adora al becerro de oro; pero hoy también se levanta la voz interior de todos los michoacanos desarraigados de sus tierras, de sus pueblos, de los lugares donde nacieron, esa voz pide ¡justicia! No paz, ni guerra, pide justicia. No hablo solamente de las víctimas del delito que piden castigo para los delincuentes, hablo de la justicia social de la que esperamos todos los ciudadanos justamente de los elegidos que nos gobiernan y de los funcionarios de los elegidos, justicia para invertir el presupuesto público en beneficio de los ciudadanos, justicia en la educación, justicia en la salud, justicia en el medio ambiente, Green Justice, en vez de Green Peace, justicia jurídicamente hablando y si es administrada por michoacanos mejor; el PRI que tiene en su declaración de principios, justicia y justicia social, dice en su declaración “La justicia social es, ante todo, igualdad de oportunidades y garantía de bienestar. Acceso a la educación y al trabajo, como el derecho a alimentación, salud, vivienda, vestido, recreación y medio ambiente dignos.

“Consideramos inadmisibles las profundas desigualdades sociales que subsisten en el país (…), moderar la opulencia y la indigencia. Mientras exista un México que viva en la miseria no podemos sentirnos satisfechos, Fue el anhelo de justicia social lo que puso de pie a México en 1910, y de las tres grandes metas que entonces nos trazamos es ésta de la que más lejos estamos. La justicia social es en consecuencia nuestra máxima prioridad”.

El PAN en su plataforma política y social, el PRD en sus documentos básicos, todos los partidos habidos y por haber de México y el mundo tiene ese común denominador con diferentes nombres pero en esencia lo mismo, ¿y qué pasa? Pues se hace lo que se puede, los ideales son eso, ideales utópicos con los que sueñan los pueblos. La realidad es otra y es insultante, la opulencia crece y la pobreza crece, las oligarquías se reducen en número y los pobres se multiplican exponencialmente; los gobernantes, con origen de todos los partidos, se vuelven demagogos y hablan y hablan palabras, que al decirlas ruedan por el suelo sin sustento; los medios de comunicación, la televisión, la radio y los periódicos nos recetan cada día una buena dosis de propaganda pagada para difundir genialidades y actividades de los gobernantes.

¿Cómo podemos llegar a la justicia social si no hallan cómo acabar con los bandoleros?, ¿si no pueden controlar a los maestros y normalistas?, ¿si no pueden procesar ni la basura, ni el agua sucia de los michoacanos?, ¿si no pueden controlar la destrucción de los bosques y la vida silvestre?, ¿si no hay medicinas para curar la gripa que postra y que mata? Pero eso sí, “mientras exista un mexicano que viva en la miseria, no podemos sentirnos satisfechos”, seguramente cuando fue Peña Nieto a comulgar a La Villa pidió por todos los pobres. Esperemos el milagro antes de que termine el sexenio de las grandes transformaciones.

Si hay inversiones habrá empleo y ganancias, si se pone a producir la tierra habrá empleo y ganancias, si la ganadería y la piscicultura se desarrollan habrá empleo y ganancias, pero para que existan el orden y la paz, para que haya inversiones, produzca la tierra, las ganaderías, la piscicultura, etcétera, debe haber justicia. Una justicia real, verdadera, que les haga sentir a los michoacanos el derecho a recibir lo que a cada quien le pertenece al aplicar las leyes y que se apliquen las leyes. Las estadísticas de la criminalidad se miden con indicadores que dicen que somos el sexto estado del país en menos criminalidad ¿Cómo estarán los otros?, ¿o será que ya nadie denuncia, como aquel burro que no rebuznaba por miedo a que le pusieran los aparejos?; y porque no nos informan cuántas órdenes de aprehensión están pendientes, ¿30 mil o 40 mil? ¿Y dónde vamos a poner a tanto delincuente, que además hay que mantener?

La credibilidad es una pompa de jabón, simplemente al estallar, desaparece. Como en la vieja canción: “De qué me sirve saber que me quieres, se cumplen los plazos y nada es verdad…”.

Pensé ¡oh, iluso que iba a haber tabla rasa para empezar de nuevo¡, ¿o no es eso el nuevo comienzo? Pero todo sigue la inercia natural del continuismo, de la aceptación del atropello, de la destrucción de las instituciones municipales, el último reducto de la democracia avasallado por un mal entendido federalismo centralizador y convenenciero. Los gendarmes y los policías dominan la escena con eventuales videos de torturas cotidianas, pedir perdón y comprometerá a un ejército a respetar los derechos humanos, es tanto como tratar de hacer a un león vegetariano. El Ejército está entrenado para enfrentar a un enemigo hasta matarlo o perder la vida. Se abrió la caja de Pandora, los bienes y los males se han esparcido por toda nuestra tierra, y como en la mitología, no queda dentro de la caja más bien que el de la esperanza, que se negó a salir, en nuestro caso, ¿esperanza de que? Podemos tener los michoacanos con esta situación interminable del juego perverso de policías y ladrones ¿no que el Ejército tiene fuerzas especiales entrenadas en contraguerrilla? Pues que están esperando para mandar todo lo que tengan, porque ¿hasta la belleza cansa! ¿Imagínese usted la delincuencia? Pero el reclamo es de ¡justicia! Y eso es lo que queremos, justicia social y justicia a secas, ¿y si no pueden, qué? Pues no va a pasar nada, otros vendrán y harán lo mismo pues los políticos son convenencieros, harán su mejor esfuerzo, eso sí, pero no es suficiente, porque desgraciadamente aquí todo se mide en pesos y centavos, y por ahora, dinero no hay. La justicia y la justicia social deben esperar, así como los planteamientos ideológicos de los partidos, la solución a la miseria, la generación de empleos, el desarrollo de Michoacán y todo eso de las buenas intenciones y los buenos deseos, ¡debe esperar! Mientras las migraciones seguirán y los ranchos se irán quedando solos y las ciudades se llenarán de pobres. Otros se irán al norte pero nadie volverá la mirada atrás porque sabemos que el que voltea para atrás se vuelve estatua de sal.

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