Alejandro Vázquez Cárdenas
La injusticia en México
Miércoles 20 de Abril de 2016
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La necedad del gris Miguel Ángel Mancera que se negó a aceptar su error.
La necedad del gris Miguel Ángel Mancera que se negó a aceptar su error.
(Foto: Cuartoscuro)

Esta semana, un Tribunal federal del Estado de México amparó y liberó a Isidro Solís Medina, individuo implicado en el secuestro y asesinato de la hija de Nelson Vargas, Silvia Vargas Escalera, hace ya nueve años. Este delincuente en su momento fue detenido, identificado, procesado y sentenciado a 34 años. Pero, ¿cómo es que se dio la liberación de un secuestrador y asesino? Fácil, se detalló que el amparo concedido a Solís Medina por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito se debió, asómbrese lector, a que una víctima de secuestro lo reconoció a través de la Cámara de Gesell sin la presencia del abogado del imputado, como si la presencia o ausencia de un abogado defensor le pudiera cambiar los rasgos fisonómicos al criminal.
Eso bastó, según “razonó” (es un decir) el juez, para anular el juicio y liberar a un asesino. ¡Viva México señores!, ¡viva el juez, con minúsculas, José Merced (así se llama, no es broma) que dio la libertad a un criminal! Me avergüenzo de ser mexicano.

Ahora hablemos un poco de la “justicia” en México, sí, de México, el país de La Paca y su osamenta, el país del Nintendo de Carpizo, del jamás esclarecido crimen de Ruiz Massieu, el país donde los Arellano Félix se entrevistan con el nuncio apostólico en las propias narices del titular de la PGR y éste, sabiéndolo, no hace nada; el país donde nunca se ha querido investigar el papel de Manuel Bartlett en el asesinato de Manuel Buendía.

México, el país de los nunca resueltos feminicidios de Ciudad Juárez, del "diamante" de Lomas Taurinas y el sucio asunto del asesinato de Colosio. El país de la nunca investigada a fondo masacre de San Fernando, donde murieron 72 inocentes a manos de un cártel del narcotráfico; el país donde se ubica Guerrero, el mayor productor de goma de opio del mundo y sitio donde unos pseudoestudiantes queman vivo a un empleado de la gasolinera sin consecuencia alguna; estado donde un cártel de narcos, asociado con su partido afín, el PRD, secuestra y asesina a 43 jóvenes y la Federación queda paralizada varios días sin atinar bien a bien qué hacer hasta que el problema le estalla en la cara.

México, donde se señala seriamente a una estructura de derechos humanos de pedir la liberación de secuestradores y asesinos para cobrar indemnización al Estado y repartirse el dinero con los criminales.

México, el país donde comprar a un magistrado de Supremo Tribunal de Justicia cuesta 500 mil dólares, como fue el caso del corrupto juez de Circuito Ernesto Díaz Infante, juzgador del caso del asesinato de la niña Merle Yuridia Mondaín, y permitió la liberación de su asesino, Alejandro Braun.

México, el país del muerto sembrado a La Quina, un agente del MP fallecido en otro sitio y cuyo cadáver fue llevado hasta Ciudad Madero y colocado a la entrada de la casa de Hernández Galicia, junto con dos cajas con 200 ametralladoras Uzi; pero se les olvidó retirar la factura de las mismas que señalaban la compra en una armería de Texas por un comprador oficial.

México, país donde se da una de las investigaciones más sucias que se recuerden, la muerte de la niña Paulette Gebara, caso que evidenció la sublime estupidez de un procurador de Justicia estatal y la facilidad con que se pueden manipular los hechos.

México, país donde se filmó el documental Presunto culpable, que exhibe la estulticia del Poder Judicial, la impunidad de la Policía Judicial y la inepta soberbia del Ministerio Público. México, país donde Lorena González permaneció prisionera seis años siendo inocente, sólo por la necedad del gris Miguel Ángel Mancera que se negó a aceptar su error.

México, país que alberga a la Tremenda Corte, cuyos integrantes cobran los mayores sueldos de prácticamente cualquier Corte del mundo. No hay manera de defenderlos, sus antecedentes en juicios como el anatocismo, el caso Lydia Cacho y el Precioso Marín son emblemáticos.

México, donde se encuentra Michoacán, un Estado fallido que poco y tarde hace algo para controlar el poder de grupos criminales.

México, país poseedor de un aparato de justicia que no soporta el más epidérmico análisis, con un índice de impunidad de un impresionante 98 por ciento.

¿Y así quieren que les creamos? Como dijo en su momento Nelson Vargas: “No tienen madre”.
drvazquez4810@yahoo.com

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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