Ignacio Hurtado Gómez
Pacto deliberativo por la UMSNH
Jueves 16 de Noviembre de 2017
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No hay que darle muchas vueltas. Por donde se vea es evidente que la Casa de Hidalgo no vive uno de sus mejores momentos. Más aún, por la diversidad de temas que gravitan en torno a su situación actual, muy seguramente sea uno de sus tiempos más complicados en los últimos años.

Aquí una de las primeras tristezas es que se trata de situaciones que ya se nos habían anunciado en diversos momentos y, como siempre, dejamos que llegaran a un extremo en el cual tenemos ahora posiciones diametralmente distantes, sin visos de encontrar un punto de encuentro que nos permita encontrar a todos una solución viable para todos.

En conjunción con las autoridades gubernamentales y legislativas, nos sentáramos a ofrecer argumentos racionales para construir las mejores decisiones en favor de la UMSNH.
En conjunción con las autoridades gubernamentales y legislativas, nos sentáramos a ofrecer argumentos racionales para construir las mejores decisiones en favor de la UMSNH.
(Foto: TAVO)

En ese contexto, como universitario me permito poner sobre la mesa la necesidad de abrir un espacio deliberativo que nos permita (re)encontrarnos en la búsqueda de soluciones.

Para ello tomo como base las ideas fundamentales de lo que varios autores han dado a llamar como la “democracia deliberativa”. En otros momentos nos hemos referido a ella como un modelo viable al descrédito con el que carga hoy en día la llamada democracia representativa. Para muchos el modelo de democracia deliberativa ha alcanzado su mayoría de edad y despierta interés en varios sectores. Por ello, y por la importancia del tema, tal vez valga en este momento abundar un poco más sobre los fundamentos de ésta, y a partir de ello replantearlo de cara a la realidad que respiramos en nuestra Universidad.

Se trata de un modelo que permite tomar decisiones, como muchas de las que se requieren en la realidad universitaria, y es un modelo que propicia legitimidad de esas decisiones.

Elster señala que es una noción para la toma de decisiones con la participación de todos aquellos que resultarán afectados por la decisión y la cual debe ser tomada mediante argumentos ofrecidos racionales e imparciales por y para los participantes, lo que genera legitimidad en la decisión.

Ahora, tropicalizando estas ideas, se podría pensar en que todos los universitarios, en conjunción con las autoridades gubernamentales y legislativas, nos sentáramos a ofrecer argumentos racionales para construir las mejores decisiones en favor de la UMSNH.

Lo anterior supone dos elementos fundamentales. Por un lado, la participación de todos los involucrados en términos de inclusión democrática, y dos, el intercambio de razones como método de comunicación colectiva con la finalidad de convencer al otro con argumentos racionales.

La ventaja de este modelo es que al exigir un proceso argumentativo, esto es, un libre intercambio de razones que pueda motivar cambio de posturas a la luz de los mejores argumentos, se estaría dejando de lado otros métodos como la negociación, o el voto.

Lo anterior, en el caso nuestro, debe partir de un presupuesto importantísimo, y que es de reconocer un pluralismo universitario dentro del cual hay opiniones en conflicto, en desacuerdo, y esto hace necesaria precisamente la deliberación.

Ahora, para dar curso a un proceso universitario deliberativo es necesario tener en mente los principios que en otro contexto plantea Luis Martí, pero que pueden ser aplicables a la realidad que en este momento cobija a la Casa de Hidalgo.

Lo primero es entender que se trataría de un proceso argumentativo, de las mejores razones imparciales y racionales con la posibilidad de cambiar de opinión, en uno u otro sentido y en favor de un bien superior.
También se tratará de un procedimiento colectivo donde, como dijimos, deben participar todos los interesados. Todos.

Por supuesto que deberá ser un procedimiento incluyente, no solamente de los sectores universitarios, sino de instancias gubernamentales y legislativas que tienen interés en la UMSNH.

Deberá ser público, tanto en lo que se discute, se razona y se argumenta, como en la sinceridad y transparencia de las razones y opiniones que deberán plantearse.

También deberá ser un procedimiento abierto a todos y continuo en la medida en que no puede detenerse pues siempre puede haber nuevas razones a favor o en contra.

La libertad es otro principio esencial. Libertad para acceder voluntariamente a la deliberación, libertad para proponer argumentos y para aceptar los de los otros, libertad para decidir.

Y por último, tenemos el principio de la igualdad formal. La misma igualdad de influir y decidir a partir de las razones expuestas. Pero también supone reconocer la capacidad de deliberar por parte de todos, así como el respeto a los argumentos del otro.

Hasta aquí la idea. Tal vez no sea mucho pedir (solamente se trata de sentarnos a platicar) aunque sé que será difícil. La propia condición humana y la falta de un verdadero sentido democrático complicarían su puesta en práctica. O tal vez se esté valorando otra mejor opción, no lo sé. Pero como universitario y como libre pensante tenía que expresarlo aquí. Al tiempo.

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