Carlos Enrique Tapia
Migración México-Estados Unidos
Corrupción en México
Miércoles 22 de Noviembre de 2017
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Documentada hasta la saciedad. Evidencias por doquier. Debate amañado sobre si es cultural u ocurrencia PRI-presidencial. La corrupción en México sigue provocando discursos, mediciones, preocupaciones, estadísticas, pero las oligarquías partidistas, políticas, económicas y los intelectuales de derecha gozan su complicidad.

No debería haber sorprendido a nadie que un grupo de intelectuales de derecha, por ejemplo, pidiera huesos electorales a la triada corrupta PAN-PRD-MC; tampoco que la SCJN afirme que es un lastre para México o que las últimas mediciones internacionales sigan ubicando al país en rankings que reafirman que el país es corrupto.

 Las formas de la corrupción y las corruptelas se multiplican según el sector a que nos refiramos.
Las formas de la corrupción y las corruptelas se multiplican según el sector a que nos refiramos.
(Foto: TAVO)

Pero las mediciones hacen hincapié en la corrupción gubernamental, independientemente del color del partido en el poder. PRI, PAN y PRD son los partidos políticos emblemáticos por su corrupción y corruptelas, pero la chiquillada no se queda atrás. MC, Panal, Encuentro Social, PVEM e incluso sectores de Morena han sido evidenciados.

Por ello es entendible que el discursero de Enrique Peña Nieto afirmara que la corrupción tiene un supuesto cultural, pero es otra de las mentiras del gobierno encabezado por el PRI para justificar su ingente corrupción. No, desde un punto de vista antropológico, sociológico e histórico, la corrupción no es cultural.

Como argumenté en alguna colaboración, la corrupción, que ha socavado al PAN, antiguo partido que alguna vez luchó contra la corrupción; al PRD, cuya izquierda histórica encabezó un movimiento anticorrupción, y una chiquillada que siempre se ha movido entre la corrupción y el clientelismo, es un asunto de las oligarquías, no de la gente.

Los mexicanos somos una mayoría que está más allá del PRI-PAN-PRD y sus satélites. Y amplios sectores de la gente común e incluso de ciertos sectores de las élites económicas, han demostrado que la corrupción no les es funcional. Entre las oligarquías partidistas, políticas y empresariales, la corrupción es parte de su esencia.

Para los partidos políticos no hay elección sin corrupción, del tipo que sea; para algunas élites económicas la vía para obtener canonjías y privilegios es la corrupción; para algunos grupos sociales, para sobrevivir es ser partícipe de la corrupción. Las formas de la corrupción y las corruptelas se multiplican según el sector a que nos refiramos.

Efectivamente, que haya sectores de la población mexicana que sobrevivan siendo parte de las corruptelas gubernamentales respecto de las oligarquías políticas y económicas que han hecho de la corrupción su modus vivendi, no implica que México, el país sea corrupto o que la corrupción se “cultural”. Es estructural pero no cultural.

Son dos dimensiones sociales distintas: la corrupción estructural refiere una “situación” alimentada histórica y socialmente por las oligarquías partidistas y las élites económicas, lo que ha implicado que entre las burocracias y las élites económicas se hayan desarrollado mecanismos y formas ideológicas y culturales que favorecen la corrupción.

Aunque la cultura e idiosincrasia mexicanas son un híbrido multicultural donde la herencia hispana tiene más que notable presencia en términos de la corrupción, históricamente la sociedad mexicana no tiene como punto de partida dicha práctica social. Es, ante todo, una construcción política de una oligarquía: el PRI y sus antecesores.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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