Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
México en el banquillo de los acusados
Lunes 27 de Noviembre de 2017

La vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado…

Octavio Paz, El laberinto de la soledad.

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México está a punto de empezar una racha de juicios internacionales, en este casi inicio del último año de gobierno, del 1° de diciembre de 2017 al 1° de diciembre de 2018, se está enfrentando el juicio de Selvas Gómez y otras contra México en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde se ventila un reclamo de violaciones graves a los derechos humanos en contra de varias mujeres, quienes se quejan de torturas, tratos crueles, violaciones sexuales y tratos degradantes, precisamente en un operativo llevado a cabo en el Estado de México, cuando Peña Nieto era gobernador de dicha entidad. Sin duda las audiencias públicas de esta litis han dejado ver la barbarie de las fuerzas públicas del Estado, muestran cómo hemos vivido inmersos en una violación sistemática a los derechos humanos.

Ahora vemos a México señalado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ahora nos sabemos un país que tiene como medio de investigación de delitos la tortura, alterar la escena del crimen
Ahora vemos a México señalado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ahora nos sabemos un país que tiene como medio de investigación de delitos la tortura, alterar la escena del crimen
(Foto: Especial)

En esta litis quienes tienen la representación de México se han mostrado extraviados, sorprendidos, disminuidos con las declaraciones de las víctimas y de los testigos expertos que han desfilado ante los jueces interamericanos, no hay forma de disfrazar la violación sistemática a los derechos humanos de las víctimas so pretexto de que fueron actos lamentables de elementos de la Policía que no tenían que ver con las órdenes dadas en el operativo o con la mecánica de actuación de la fuerza pública en México, como han pretendido hacerlo ver quienes asesoran ante la Corte a México, imposible abanderar esta teoría del caso, sencillamente porque entre las víctimas existen manifestantes en ese reclamo social de Atenco y no manifestantes, existieron violaciones a domicilio para hacerse de detenidos, existieron agresiones a la población civil sin motivo, provocación, justificación y fuera de todo protocolo de actuación, existió siembra de evidencias y pruebas para intentar conseguir sentencias por hechos de secuestro agravado, existió la privación ilegal de la libertad, existieron tocamientos y abuso sexual a personas que ya estaban detenidas y sometidas, existieron homicidios, lesiones; en fin, existieron violaciones que para los mexicanos no sólo son conocidas, sino además son cotidianas.

Los ciudadanos queremos que nuestras autoridades de la fuerza pública realmente estén para servir y proteger al ciudadano, no queremos que sean una representación real y material de lo que en la dogmática jurídica es la teoría del huerto del árbol envenenado.

Este tipo de acciones han provocado que la actuación policial sea sancionada en los juicios de competencia interna, ahora estamos ya ante instancias internacionales, ahora de vuelta vemos a México acusado de violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos de la sociedad civil, ahora vemos a México señalado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ahora nos sabemos un país que tiene como medio de investigación de delitos la tortura, alterar la escena del crimen, la siembra de evidencias, los falsos testimonios, la desaparición y ocultamiento de pruebas que abonan a la inocencia de algún justiciable; ahora volvemos a señalar que en México pretendemos terminar con manifestaciones desde la agresión física, desde las detenciones ilegales, desde los tratos crueles, inhumanos o degradantes, esta forma de restablecer el orden público, esta forma de investigar delitos, esta forma de ejercer la fuerza pública nos ha mantenido señalado por los jueces, nos ha mantenido acusados por la ciudadanía, ha generado recomendaciones en materia de derechos humanos; y ahora nos vuelve a involucrar en una temática de juicio interamericano, es vergonzoso saber que México es señalado ante el mundo como un país que comete violaciones graves a los derechos humanos.

Ahora vemos a México sentado en el banquillo de los acusados para ser juzgado, otra vez, en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos; es altamente probable que de este proceso se obtenga una sentencia en favor de las víctimas que arrojará una desafortunada paradoja: por un lado se condenaría a México por violar derechos humanos y por otro lado se nombre como juez presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a un mexicano; México logrando transitar en la vida como lo ha marcado Octavio Paz en El laberinto de la soledad; México y el mexicano en la lucha eterna para chingar y no ser chingado.

Más aún, México está en la antesala de una contienda judicial con el Estado chino, el tema son los daños y perjuicios ocasionados a empresarios chinos por la cancelación del tren México-Querétaro, el monto aproximado de once mil millones de pesos, este juicio ya se anunció y seguramente se iniciará en el lapso de éste casi último año de gobierno de Peña Nieto, año que se estima sumamente complejo en materia económica interna, de perder este proceso judicial México deberá ajustar su presupuesto ya que la condena será un fuerte golpe a las finanzas del país, otra vez los nacionales pagaremos las consecuencias de una corrupción latente e inmortal en la política pública, recordemos que este proyecto del tren México- Querétaro fue cancelado unas horas antes de su firma previo a que se destapará el escándalo de la casa blanca, nuevamente México será enjuiciado por consecuencia directa o indirecta de la corrupción que se ha vuelta una forma de vida, una cultura, algo indispensable para que nuestra maquinaria funcione o mal funcione.

Así este último año del Ejecutivo federal no será solamente el año de Hidalgo, también será un año de litigios internacionales, un año de sequía financiera, un año de sobrevivencia, un año donde tendremos la oportunidad de chingar o de ser chingados.

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