Francisco Lemus
Visor
Meade: lo viejo y lo nuevo
Miércoles 29 de Noviembre de 2017
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Tradición y modernidad podría sonar a una buena idea para lanzar al próximo candidato a la Presidencia por parte del Revolucionario Institucional (PRI), no lo es tanto si se piensa que la tradición es la vieja corrupción priista y la modernidad, sus nuevos recursos, como la compra de votos y la frivolidad que caracteriza a los cuadros jóvenes.

Desde 1982 el PRI renunció a su proyecto histórico, su modelo económico estaba agotado y de la Revolución Mexicana sólo quedaba el membrete para los discursos cuando era conveniente. Entonces se volvió cada vez más cercano a los ideales de su viejo y leal contrincante, el Partido Acción Nacional (PAN).

Lo más novedoso de todo ello será precisamente el producto-candidato que habrán de presentar: el mismísimo Meade, candidato independiente y apartidista del partido que le ha enseñado todas sus mañas al resto de los partidos políticos nacionales.
Lo más novedoso de todo ello será precisamente el producto-candidato que habrán de presentar: el mismísimo Meade, candidato independiente y apartidista del partido que le ha enseñado todas sus mañas al resto de los partidos políticos nacionales.
(Foto: Cuartoscuro)

Con la alternancia en el año 2000 fue notable que los cambios no eran de fondo y que lo único a profundizar era la política económica de corte neoliberal; aquellas reformas que el PAN no pudo llevar a cabo se quedaron en el tintero sólo para que el PRI las pusiera en marcha a su regreso a la Presidencia.

Si algo tenía de su pasado el PRI que estaba de vuelta en 2012 era la corrupción, su sistema de corporativismo y clientelismo, pero con Peña Nieto a la cabeza también llegaba un PRI más frívolo, dispuesto a servirse del sector público sin temor alguno al conflicto de interés o al juicio de la opinión pública.

Ahora, si el ungido José Antonio Meade llega a la Presidencia de México será la más efectiva síntesis del poder político mexicano a cargo de una élite cuyo objetivo es la administración del sector público en beneficio de los intereses de privados, beneficios de los que ellos podrán recibir una mínima parte a cambio de dejar al país en la bancarrota.

Ante el desprestigio de los partidos políticos, la estrategia es ahora señalar que Meade es un ciudadano libre de ese pecado original, por lo tanto, automáticamente confiable y de alguna manera inexplicable libre de todos los errores de los últimos sexenios que han arrojado desencanto entre la mayoría de los mexicanos.

Pero al haber sido parte integral de los últimos dos sexenios, ¿cómo puede declararse ajeno a todo lo que ha generado tal desencanto?

En el viejo PRI ya era una tradición que los candidatos se deslindaran de los presidentes en turno, ahora al nuevo candidato eso le será fácil al argumentar que él ni siquiera es priista, aunque para no serlo se ajustó muy fácil a los viejos protocolos como el de irse a presentar ante las centrales obrera, campesina y popular, base del corporativismo priista.

Seguro vendrán otras prácticas más novedosas como la compra de votos, el rebase de los topes de campaña y uso de recursos de dudosa procedencia, de los cuales Meade seguro se hará de la vista gorda, pues hasta el lunes no tuvo reparos en trabajar para un gobierno marcado por estas argucias.

Lo más novedoso de todo ello será precisamente el producto-candidato que habrán de presentar: el mismísimo Meade, candidato independiente y apartidista del partido que le ha enseñado todas sus mañas al resto de los partidos políticos nacionales.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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