Aquiles Gaitán
Las verdades ocultas
Martes 5 de Diciembre de 2017
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“Y vuelve la burra al trigo”, otra vez, una vez más, el método de selección por dedazo del candidato a presidente de la República ha dado al traste con la democracia partidista, los estatutos, la declaración de principios, la organización y toda la militancia del PRI; y para el colmo de los colmos, ni siquiera priista. Peña, feliz; Videgaray, feliz; Pedro Aspe, feliz; los empresarios dueños del ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México), más felices; la oligarquía una vez más decide y la militancia obedece, las ovejas caminan a la voz del pastor, balan obedientes los cabrestos, el rebaño delira. La frase célebre de Clavillazo queda en el ambiente “a su medida, nomás”.

Colosio fue candidato, Colosio fue asesinado y ahí acabó la historia. Sea pues que el recuerdo quede en las sombras de la memoria y nosotros en el mar de dudas respecto al futuro del país
Colosio fue candidato, Colosio fue asesinado y ahí acabó la historia. Sea pues que el recuerdo quede en las sombras de la memoria y nosotros en el mar de dudas respecto al futuro del país
(Foto: Cuartoscuro)

Tampoco debemos confundir la Bandera nacional con los partidos, simplemente son partidos que juegan el juego electoral y que así como pierden, ganan, ahora sí que la moneda está en el aire, o más de lo mismo o un hasta aquí de esta oligarquía de pactos y aberrantes reformas estructurales, obras suntuosas y concesiones “a Dios dar” al capital extranjero.

No debemos perder la capacidad de maravillarnos con la habilidad política de Peña para el “madruguete” pero esa decisión tiene un costo político muy alto: la frustración del juego democrático para seleccionar al candidato dará como resultado la desilusión de los miembros del partido y con ella el abandono a su suerte del elegido, ellos seguirán con el uso, goce y usufructo de la franquicia del partido en los estados y municipios bajo el mismo esquema del agandalle, que siempre ha sido y será; en la famosa XIV Asamblea de Querétaro se trató la democracia interna y la consulta a las bases para seleccionar a candidatos y elección de directivas de los comités Nacional, estatales y municipales, Colosio era el presidente del partido, Colosio fue candidato, Colosio fue asesinado y ahí acabó la historia. Sea pues que el recuerdo quede en las sombras de la memoria y nosotros en el mar de dudas respecto al futuro del país; sin duda López Obrador será El Peje a pelar, con él irán los inconformes y los desesperados, irán los 50 millones que buscan cambiar el destino de su vida y sus familias, su condena a la esclavitud y la pobreza, hoy poco importan las ideologías, se funde la izquierda con la derecha en un abrazo fraternal, los viejos conceptos de la economía política están superados, el hombre hace la política, no la política al hombre, es la práctica de hoy, es la realidad, es el reto de la organización para llegar al poder.

No todo es cambio, si así fuera sería la destrucción y eso no puede ser, el cambio recomienza, dispersa y reúne, integra de manera diferente, reparte la riqueza bajo reglas del juego diferentes, en ese lapso del tiempo en que el que tiene el poder lo ejerce, otros vendrán y tocarán variaciones sobre el mismo tema en su proceso de transformación que nunca tendrá un final, puesto que las sociedades humanas en el tiempo y en la historia han estado en la búsqueda perpetua del cambio y la transformación. Es cierto que nuestra sociedad es injusta y que el Estado ha perdido su razón de ser, ha operado en favor de la plutocracia y las transformaciones populares las ha convertido en asistencialismo. Antes se decía que el poder solamente se conquistaba por medio de las armas, esa tesis está comprobada como ineficaz, por ese camino se llega a la dictadura aunque se haya planteado una revolución, en toda organización siempre hay una tendencia oligárquica de los menos que dominan a los más, es la ley de hierro de Michaels que se cumple puntual.

Es el momento de las definiciones, es el momento de la efervescencia electoral, de luchar por el poder con las reglas del juego de la llamada democracia electoral, de despertar conveniencias y pasiones con autocrítica e imaginación, estamos ante un aquí y ahora que no se volverán a repetir, es la última opción de nuestras generaciones de llegar al modelo deseado, nos toca escribir la historia a partir de la interpretación de la realidad, de nuestras coincidencias, de la suma de individualidades y finalmente del voto en las urnas desde la libertad de la conciencia, con sinceridad, sin verdades ocultas.

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