Xuchitl Vázquez Pallares
Dos grandes, un anhelo…
Jueves 7 de Diciembre de 2017
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Hace unos días leía sobre lo que ha venido sucediendo respecto al proyecto cultural encabezado por la Casa Alfredo Zalce. Al leerlo parecía que estuviera leyendo sobre lo que ha acontecido con el proyecto cultural encabezado por la Casa-Museo Natalio Vázquez Pallares en Coalcomán.

Ambos proyectos, concebidos durante la administración de Lázaro Cárdenas Batel. Ambos fueron pensados para bien de la ciudadanía, para fomentar el conocimiento, el amor a nuestra historia, a las artes y a la cultura en general.

Ambos de mente brillante y corazón bondadoso. Ambos grandes, con el anhelo de un México donde imperara la justicia.
Ambos de mente brillante y corazón bondadoso. Ambos grandes, con el anhelo de un México donde imperara la justicia.
(Foto: Especial)

Resulta inverosímil pensar que ha habido dos administraciones de izquierda, sabedores del gran valor que tiene el conocimiento y la cultura, y sin embargo ambos proyectos estén sin atención alguna, y lo más grave: sin realizarse.

Por nuestra parte hemos insistido incansablemente ante todas las instancias posibles para la realización del proyecto en Coalcomán, el cual es uno de los municipios de mayor extensión en nuestro estado, con enorme riqueza histórica y cultural, con gran riqueza en recursos naturales y sin embargo catalogado de alta marginación.

Platicando con Beatriz Zalce hemos confirmado cómo el anhelo tanto de su padre, el gran maestro Alfredo Zalce, y el de mi padre, Natalio Vázquez Pallares, era el mismo: legar en las que fueran sus casas un espacio de conocimiento.

A ambos se les reconoce su grandeza, el gran trabajo y su lucha por un México soberano e independiente, donde imperara la justicia, la libertad y la igualdad. A ambos se les han erigido monumentos, calles y escuelas; sin embargo, el anhelo de la realización de estos proyectos culturales de rescate y preservación de la historia y la cultura pareciera que ha sido bloqueado. Así lo han venido demostrando los hechos.
Al saber que la que fuera casa de Alfredo Zalce sería convertida en oficinas de la Secretaría de Cultura de Michoacán, Beatriz Zalce declaró en entrevista a diversos medios: “Sigo luchando porque esa casa, que era el sueño de mi padre, se convirtiera cuando ya no estuviera en un centro cultural, en un museo de sitio, dijo, y aseguró que en su momento se había presentado un proyecto de trabajo al respecto. Entonces no entiendo por qué teniendo el gobierno michoacano seguramente muchos inmuebles dónde albergar a la Secretaría de Cultura y a sus diferentes departamentos, hayan elegido precisamente un lugar que es emblemático, un lugar que debe ser un centro cultural, pero bien hecho, no nada más dar un tallercito por ahí de grabado o que vayan las señoras a pintar acuarelas, sino una cosa consistente, como es el proyecto que se presentó”.

Entiendo muy bien y comparto la molestia de Beatriz Zalce. Recordé el sinnúmero de ocasiones en que han querido hacer lo mismo con la Casa Museo Natalio Vázquez Pallares, inmueble del siglo XVIII, tercera casa construida en la cabecera municipal. Donde se realizaban las reuniones de pacificación encabezadas por el general Cárdenas y mi abuela Reynalda Pallares, líder cristera. Ahí se firmó la pacificación de la región, ahí llegaba siempre que iba a Coalcomán el general, ahí se realizaron importantes reuniones y hechos.

Ahí nació en 1913, en plena Revolución Mexicana, mi padre, Natalio Vázquez Pallares, quien anhelaba que esa casa albergara la riqueza histórica y cultural de toda esa región. Y siempre cuidó que la casa guardara su estructura y arquitectura original, siendo actualmente de las pocas que se conservan. Por eso es en sí misma una casa-museo.

Una tarde, platicando Beatriz y yo, expresábamos nuestro desaliento, pero también y sobre todo nuestra determinación de defender el anhelo de nuestros padres, cómo ambas nos vimos envueltas en estos proyectos, cómo ha modificado nuestras vidas. Ninguna de las dos nos imaginamos que haríamos esto. Sin embargo, cuando se nos planteó hacerlo, no dudamos ni un instante en aceptar contribuir a hacer realidad el sueño de Alfredo Zalce y Natalio Vázquez Pallares.

Porque finalmente ambas sabemos que el anhelo de los dos era el mismo: cambiar el mundo, lograr que México fuese independiente y soberano, con un alto grado de desarrollo y bienestar para sus ciudadanos, y ellos estaban convencidos de que sólo se lograría mediante el conocimiento, mediante el arte, mediante la cultura, mediante el amor al otro y a nuestro entorno.

La casa de Coalcomán la han querido convertir también en oficinas municipales, en salón de fiestas, en casa de la cultura, lo cual no es lo mismo que un museo. Además de que Coalcomán ya cuenta con una, a la cual le falta espacio, pero al igual que Beatriz, considero que se deben usar otros inmuebles, no la casa-museo dado su enorme valor histórico e importancia de su conservación.

El proyecto cultural encabezado por la Casa-Museo Natalio Vázquez Pallares fue concebido por Leonel Durán, uno de los más eminentes antropólogos de México, quien en ese momento era director general del Museo de las Culturas de la Ciudad de México. El proyecto fue avalado y reconocida su valía tanto por el INAH como por Conaculta, cuando se les dio a conocer solicitando apoyo para su realización, incluso el INAH lo recomendó al entonces presidente de la República, Felipe Calderón.

Queriendo dar cumplimiento al deseo de Vázquez Pallares, fue que el Antrop. Lázaro Cárdenas Batel, entonces Gobernador, decidió que el Gobierno del Estado de Michoacán adquiriera la casa y mediante documento oficial firmado por él en su calidad de Gobernador se estipuló: “se asigna a la Secretaria de Cultura para el uso, administración, mantenimiento, conservación e implementación de la casa museo Natalio Vázquez Pallares para su total funcionamiento en coordinación con la Fundación Natalio Vázquez Pallares A.C.”

Desde ese momento nos dimos a la tarea de lograr ese objetivo. Muchos han sido los oficios, las audiencias y las solicitudes a todas las instancias posibles. La Fundación Natalio Vázquez Pallares solicitó en 2008, ante la falta de recursos de la Secum, el recurso que ellos mismos estipularon al Congreso del Estado para la restauración del inmueble y su total implementación como museo, el cual pedimos se otorgara de manera etiquetada para ejercer a través de la Secum.

La historia ya la saben la mayoría de ustedes, la restauración no fue bien realizada y el dinero para su implementación (compra de mobiliario y materiales) “se perdió”. Nunca nos supieron decir dónde quedó. Denunciamos, preguntamos a la oficina de transparencia, solicitamos atención al proyecto, nada.

La casa está deteriorándose, pago de mi bolsa una persona para su cuidado. Seguiremos insistiendo. El proyecto lo vale.

Tanto Beatriz como yo recordamos la grandeza y humildad de nuestros padres. Ambos siempre trabajando por y para los demás, por los más grandes anhelos de la humanidad. Ambos revolucionarios en toda la extensión de la palabra.

Ni Alfredo Zalce ni Natalio Vázquez Pallares pensaron en un museo sobre ellos, pensaron, sí, en legar su casa para albergar conocimiento para beneficio de todos
Ambos proyectos son valiosos, ambos podrían ser no sólo atractivos a nivel local, sino para el turismo.

Ambos proyectos fueron creados casi simultáneamente. El deseo del gobernador Lázaro Cárdenas Batel y de Cuauhtémoc Cárdenas era hacer un reconocimiento más allá de los discursos tanto a Natalio Vázquez Pallares, como a Alfredo Zalce.

Un día le pregunté a Lázaro porque me había pedido crear la fundación, encabezarla y que estuviera a cargo de la realización del proyecto. Me contestó sonriendo: “Porque sólo tú no te darás por vencida, porqué sólo tú llevas adentro lo que tu padre quería”. Ante esto no pude decir que no.

Así fue como sucedió conmigo y con Beatriz. Las dos como mexicanas y como hijas nos sentimos comprometidas para hacer todo lo posible para la realización del anhelo de ambos.

Alfredo Zalce y Natalio Vázquez Pallares lucharon y trabajaron por el proyecto de nación producto de la Revolución Mexicana, cada quien en y desde su trinchera. Zalce desde el arte, Natalio desde la política concebida como arte y medio para lograr los anhelos de todos.

No es casual ni raro que ambos hayan anhelado cada quien es su momento que su casa albergara conocimiento y las futuras generaciones sintieran deleite y orgullo de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestro arte y cultura.

Ambos de mente brillante y corazón bondadoso. Ambos grandes, con el anhelo de un México donde imperara la justicia.

A punto de enviar este escrito al periódico me enteré del fallecimiento de Ricardo Aguilera Soria, historiador y cronista, pero sobre todo gran ser humano y excelente amigo. Quien en sus tiempos de reportero apoyó el proyecto de la casa museo con gran profesionalismo, sobre todo por compartir el anhelo del rescate y preservación de la historia y la cultura. Lamentamos enormemente su partida. Deja un enorme vacío.
vazquezpallares@ gmail.com

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