Ignacio Hurtado Gómez
Aula Nobilis
Corresponsabilidad electoral
Jueves 7 de Diciembre de 2017
A- A A+

Mucho se ha escrito y se ha dicho que el proceso electoral en curso habrá de ser el más complejo y complicado de nuestra historia, y que la elección del 1° de julio de 2018 habrá de ser la madre de todas las contiendas electorales habidas y por haber.

Y es cierto. Ya en otros momentos hemos enumerado algunos de los muchos factores internos y externos que seguramente la hacen distinta: la desconfianza institucional, el papel de las redes sociales, la situación socioeconómica nacional e internacional, las candidaturas independientes, la desafección política, entre otras.

A los gobiernos de todos los niveles les corresponderá la correcta aplicación de los recursos públicos, de los programas sociales, sin pretender un uso electorero en favor de intereses específicos.
A los gobiernos de todos los niveles les corresponderá la correcta aplicación de los recursos públicos, de los programas sociales, sin pretender un uso electorero en favor de intereses específicos.
(Foto: TAVO)

Y no obstante todo ello, no conozco a nadie, absolutamente a nadie, que este apostando al descarrilamiento de tan importante ejercicio democrático. Y ahí es donde reside la invaluable certeza de que las cosas habrán de salir lo mejor posible y para bien de todos. Mala noticia sería pensar desde ahora en lo contrario.

Asumir y entender desde estos momentos la complejidad del asunto y todo lo que estará en juego, más allá de los miles de cargos de elección popular, implica de suyo desde ahora entender la importancia de la corresponsabilidad que a cada uno toca.

Recuerdo que hace años en el Código Electoral michoacano había un artículo, el 100, que decía: “El Estado, los ciudadanos y los partidos políticos son corresponsables de la preparación, desarrollo y vigilancia del proceso electoral”. Hoy ya no aparece en la legislación vigente, pero desde siempre me ha gustado el mandato que contiene, y que lo entiendo más en un sentido social y político que en términos estrictamente jurídicos.

Se trata, pues, de una corresponsabilidad y, por tanto, no es asunto de un solo partido político, de las autoridades electorales, de los ciudadanos o del gobierno mismo, sino que se trata de un asunto de todos.
En esa tesitura, todos somos responsables de generar las mejores condiciones, las más favorables para que nuestro proceso electoral resulte ejemplar a la vista de nosotros mismos.

Y ello supone que cada quien hagamos la parte que nos toca. Supone que cada quien asumamos la parte de responsabilidad que nos corresponde. Supone entender que es un asunto de todos.

Así, por ejemplo, las autoridades electorales habrán de hacer lo que tengan que hacer para generar la mayor de las certezas en el proceso electoral y con ello garantizar los principios rectores que rigen: certeza, imparcialidad, legalidad, objetividad, independencia y máxima publicidad.

Se trata, y así me lo enseñaron desde hace varios ayeres, de tener certeza en el procedimiento, pero incertidumbre en los resultados; esto es, a las autoridades no debe importarles quién gane, sino cómo gane.
Por su parte, los partidos políticos con sus candidatos a cuestas habrán de ir al convencimiento del electorado, con campañas de contraste, propositivas y con pleno respeto a la normativa electoral.

Los medios de comunicación, asumiendo que son parte fundamental en este entramado, asumiendo y entendiendo que son centros de poder, y que por ello su conducción y actuación durante la etapa de campañas es muy importante para, en el marco de la libertad de prensa y de expresión, salvaguardar la equidad de las contiendas electorales.

A los gobiernos de todos los niveles les corresponderá la correcta aplicación de los recursos públicos, de los programas sociales, sin pretender un uso electorero en favor de intereses específicos.

Y a la ciudadanía en general, el seguimiento y vigilancia del proceso, señalando y denunciando conductas indebidas, pero sobre todo entendiendo que el voto deberá ser razonado y libre, y que para ello se requiere como presupuesto fundamental la información con que se cuente para tomar tan importante decisión.

No hay de otra. O todos nos sumamos y tomamos la parte de responsabilidad que a cada quien nos toca en razón de la porción que nos corresponde de este proceso electoral, o de plano vamos a sufrir más de lo necesario. Porque de que sale, sale, lo importante es cómo queremos que salga. Al tiempo.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Corresponsabilidad electoral

Una preocupante desconfianza electoral

Latinobarómetro 2017 y el declive de la democracia

La felicidad en la Constitución de Apatzingán

Otra vez me dueles. 1985-2017

Los jóvenes en el proceso electoral 2018

La elección que viene

Financiamiento ilícito de la política y captura del Estado

Lo que sí y lo que no de la cancha pareja para 2018

Deliberación y más deliberación

Sentencias interesantes

El cuento del águila y la gallina

Roberto Gargarella en el TEPJF

Justicia abierta

Otra vez la construcción de la aceptabilidad de la derrota

Primeras lecciones de las elecciones mexiquenses

Gobiernos de coalición en 2018

Objetivos de la Agenda 2030

¿Qué es la Agenda 2030?

Sentencias ciudadanizadas

Participación ciudadana y observatorios ciudadanos

¿Será solamente el gasolinazo?

Adiós a 2016. De todo como en botica

UMSNH… ¿y entonces?

Derecho a la rendición de cuentas

Derecho indígena

Temores globalizados: economía y migración

Las lecciones de las elecciones 2016: Brexit, Colombia y EU

Reglamento de elecciones del INE

¿Universidad desvertebrada?

Voces en la tormenta

Quo vadis UMSNH?

¿Liderazgos democráticos?

El contexto de la reforma electoral que viene

Carta Democrática Interamericana

Derecho a la verdad y democracia

Derecho a la verdad y democracia

Pensar lo político

Pensar lo político

Gobiernos abiertos y democracia

(E)lecciones, transición votada y alternancia

El papel de los jueces en la democracia

Sociedad despolitizada

¿Y si nos reinventamos todos?

Día del Niño y del trabajo

Violencia política contra la mujer

Democracia deliberativa. A propósito de las reformas que vienen

¿Quo Vadis México?