Xuchitl Vázquez Pallares
Todos somos autodefensas…
Jueves 21 de Diciembre de 2017
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Hace unos días recibí una llamada para invitarme a presentar el libro Todos somos autodefensas, del doctor Mireles. Acepté con gusto ya que el tema, el fenómeno social, me interesó desde su gestación.
La figura de Mireles y los autodefensas es un referente en la lucha social no sólo de este estado, sino de todo el país.
La presentación se llevó a cabo el martes pasado en el Centro Cultural Universitario de la UMSNH, coincidiendo con ser la última actividad dentro de las celebraciones conmemorativas del Centenario de la Universidad, como acto que diera terminación al festejo.
Me permito compartirles parte de mi presentación de este libro, mediante el cual el doctor Mireles toma ahora la palabra escrita como arma para seguir luchando por sus ideales.
Leer este libro fue adentrarme en el corazón tanto de Mireles como de la Tierra Caliente michoacana, región de enorme riqueza histórica y cultural, así como de enorme riqueza en recursos naturales. No obstante de poseer todo esto, la región está catalogada como de alta marginación.
Para exponer la realidad de esta región, el doctor Mireles saca su veta de antropólogo y de historiador para, entendiendo el pasado, analizar el porqué del presente y muestra al lector que en nuestras manos está cambiar nuestra realidad y futuro.
Mireles es producto de la historia regional y familiar, la cual tiene raíces en estas tierras desde la época prehispánica. Nos muestra la riqueza de la tradición oral, la cual era el arma de los pueblos originarios de estas tierras.
Su abuelo Leobardo le enseñó la importancia de esparcir el conocimiento mediante la palabra, mediante el ejemplo del respeto a ésta, y sobre todo el amor a nuestras raíces.
Mireles demuestra en su análisis cómo es históricamente natural y congruente el que el movimiento social de autodefensa se haya llevado a cabo en estas tierras.
El movimiento social de autodefensa es producto de nuestra historia y cosmovisión. En estas tierras se asentaron los nahuas, quienes se distinguían por su valentía, convirtiéndose en los vigías de toda la Costa y Sierra. Las riquezas de estas tierras siempre fueron, y son aún, causa de ambición, despojo y violencia para con los propietarios originarios.
La región de Tierra Caliente fue punta de lanza en la lucha de independencia. En Coalcomán los indígenas asaltaron la que fuera la primera ferrería de toda la América, y empleando su conocimiento ancestral, más lo aprendido a los españoles, fabricaron cañones, balas y municiones para enviárselos al ejercito de Morelos e Hidalgo, para lograr nuestra independencia.
Fue la táctica de guerra de guerrillas la empleada por los indígenas para lograr vencer a uno de los ejércitos más poderosos del mundo en esa época, pero sobre todo fueron su valentía y coraje.
Lo mismo ocurrió durante la Revolución Mexicana. Michoacán se distinguió por la lucha por los ideales de justicia, tierra y libertad enarbolada por Emiliano Zapata.
Observando todo esto se entiende por qué el doctor Mireles es como es y por qué los pobladores de esa región deciden levantarse en armas contra el opresor de estos tiempos, me refiero al crimen organizado en todas sus acepciones.
El libro Todos somos autodefensas es un rico e invaluable testimonio de un levantamiento contra la injusticia, la impunidad, la corrupción y todo género de violencia. En sus páginas el doctor Mireles narra las causas que les llevaron a tomar las armas, dejando claro que ellos no querían violencia, sino instaurar la paz y la justicia en sus tierras. Pero el enemigo a vencer no entendía ni entiende de palabras, respeto o paz.
La gota que derramó el vaso, tras doce años de aguantar despojos, robos, muerte y extorsión, fue el que se llevaran a las mujeres sin importar su edad y obviamente fueran violadas, maltratadas y la más de las veces asesinadas tras haberse cansado de ellas. El índice de niñas embarazadas de diez a doce años creció enormemente en esos tiempos de desasosiego.
La lucha librada contra el crimen organizado no fue ni es fácil, la colusión de éste con el gobierno tanto estatal como federal y sus instituciones nos les dejó otra opción que tomar las armas y defender su territorio. Entendiendo territorio, por el cuerpo mismo, la casa, el vecindario, el pueblo, el trabajo, el arado, la escuela, la vida toda.
Mireles narra los hechos con la verdad por delante, nos adentra en el conflicto que muchos aún no entienden por su desconocimiento. De ahí la importancia de este libro, que nos adentra en toda la dimensión del conflicto creado por el sistema económico y político imperante.
Porque esa es la raíz del problema: el sistema imperante. Dar prioridad a los intereses individuales, el enriquecimiento sin importar que sea ilícito, el tener poder sin importar que para tenerlo se tenga que sobajar y/o matar al otro.
El desempleo, la miseria, la desigualdad, son abono para la violencia, son en sí mismos violencia. El sistema, el poder, nos agrede en todos los ámbitos de nuestra vida. Nos encarcela haciéndonos pensar no podemos cambiar las cosas.
Mireles escribe: “Cuando vencimos nuestros temores nos dimos cuenta de nuestra grandeza”.
Vencieron el miedo arraigado y fomentado desde siempre y decidieron conformarse como Consejo. Tomaron las armas, construyeron barricadas, enseñaron a la población a defenderse y organizarse.
Los autodefensas originarios se convirtieron sin darse cuenta en el legado de Zapata, de Morelos, de los miles que decidieron defender este país, sin importar su vida.
Denuncia y expone el contubernio de militares con el crimen organizado y de estos con las instituciones de todos los niveles.
Esto es muy importante de señalar en estos momentos, en que nos acaban de imponer la Ley de Seguridad Interior, la cual no es otra cosa que otorgar poder total al Ejecutivo y al Ejército para cualquier acción sin tener que rendir cuentas posteriores de los hechos.
Esto es sumamente grave ya que afecta los derechos civiles de la población, dejándonos en total indefensión y con la bota encima, justo meses antes de las elecciones.
Me permito hacer público desde esta honrosa tribuna mi rechazo a esta medida.
Defender nuestros derechos, nuestra dignidad y sobrevivencia es ser autodefensa.
Todos somos autodefensas en este país, donde pareciera delito pensar, exigir justicia, decir la verdad, anhelar una vida digna, un mejor futuro. Exigir respeto a la diferencia, a la libertad de expresión y pensamiento. Exigir respeto a nuestros territorios, exigir honestidad a los gobernantes, exigir que no haya más latrocinio, son actos de autodefensa.
El libro es un excelente testimonio vivo de esta lucha, es lo que debe ser un buen libro: un instrumento de conocimiento y movedor de conciencias.
Mireles narra cómo empezaron con lo más importante: con valor, con huevos y con ovarios, porque las mujeres también tomaron las armas y, lo más importante, garantizaban a los hombres que su casa y los suyos estarían bien cuidados en su ausencia. Todos ellos se tornaron de la noche a la mañana, el 24 de febrero de 2013, en insurgentes y revolucionarios defensores de la patria.
Usaron la técnica de miles que siguieron a Morelos, Hidalgo y Zapata, quienes lucharon en esas mismas tierras. Y hoy como ayer, el conocimiento del terreno, de la gente, sus sentires y anhelos fueron el arma principal.
En el camino aprendieron y llegaron a casi conquistar su sueño, que no era de ellos, sino de todos los michoacanos honestos y de buen corazón.
Sin embargo, la corrupción de conciencias y de bolsillos hizo mella en algunos de ellos, la división, el anhelo de protagonismo y de poder de las mentes pequeñas fueron el arma usada por el gobierno mediante su mano derecha el comisionado Castillo para debilitar tan noble e importante movimiento.
El 27 de junio de 2014 el doctor Mireles fue detenido de manera arbitraria, fincándole delitos. En prisión es cuando toma la pluma como arma libertaria y escribe este documento donde da a conocer parte de su historia, de nuestra historia, de la historia de este país.
Termino este escrito citando a Mireles: “Los autodefensas debemos luchar por mejorar la vida de las personas en la realidad. No hacerlo es una inmoralidad”.
vazquezpallares@gmail.com

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